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Día Nacional de la Enfermería: los que están siempre al lado

Hoy es el Día Nacional de la Enfermería y llega no solo en medio de una pandemia que les cambió todas las reglas de juego y de contacto con los pacientes, sino también en medio de un reclamo salarial. Y aún así, dicen Maite y Norma, la volverían a elegir siempre.




“Esto es el amor de mi vida y no puedo dejar el amor de mi vida. Por eso voy a seguir unos años más hasta que realmente no pueda más. Mientras mi salud me responda seguiré. No sabría qué hacer si un día tengo que soltarle la mano a la enfermería. Sé que esta profesión me quitó muchas cosas, pero también me regaló otras tantas por eso esta profesión me hace feliz.”


La que lo dice es Norma Soto, que lleva trabajando 36 años como enfermera en el hospital de Río Colorado. Norma Soto tiene 62 años y ya podría estar disfrutando del merecido descanso que le permite ser jubilada.

Pero hoy, como todos sus pares en el país, celebra el Día nacional de la enfermería, en un año en el que además, la Asamblea Mundial de la Salud designó el 2020 como el año internacional de los profesionales de enfermería y de partería. El Ministerio de Salud de la Nación instituyó por decreto, el 21 de noviembre como el Día de la Enfermería, en coincidencia con la festividad de Nuestra Señora de los Remedios, considerada patrona de la actividad.

Ayer, en el hospital Zatti de Viedma, autoridades del Ministerio de Salud de la provincia y del Hospital realizaron un reconocimiento a los enfermeros. El personal izó a media asta la bandera de la Sanidad en reconocimiento y homenaje a todos aquellos trabajadores de la salud murieron como consecuencia del covid-19. Y también se realizó una suelta de palomas como símbolo de esperanza.


Protagonistas



No hay dudas que desde que comenzó la pandemia de coronavirus (covid-19), los enfermeros han estado en la primera línea. Pero en estos días, a la par de algunos reconocimentos por la fecha, son protagonistas de un reclamo salarial.

“La mayoría de nosotros no llegamos a fin de mes y es un despropósito que tengamos por estos días que salir a las calles para hacer visible el problema, buscando que nuestros gobernantes nos den una solución o un concreto reconocimiento a nuestros trabajos. Estamos desviando energía en reclamos cuando lo podríamos estar dirigiendo al trabajo en las habitaciones de los hospitales que están llenos de pacientes tratando de superar el covid-19”. Eso lo dicen varios de los profesionales consultados por RÍO NEGRO.

Es que, aunque la profesión de enfermería está presente en la mente de todos y son protagonistas de las noticias, y se los destaca en las redes sociales por el papel esencial en la actual crisis sanitaria, la mayoría sostiene que no son reconocidos por el sector político a quienes les están reclamando una mejora salarial.

Desde Choele, juntos en esta tarea diaria.


En los hospitales de la provincia de Río Negro, el promedio diario de trabajo del personal de enfermería ronda las 15 horas, con 1 o 2 días de descanso. Entre decenas de ejemplos está el de Maite Peláez, que lleva 30 años como enfermera del hospital de Choele Choel, y actualmente es Jefa guardia de emergencia y jefa de enfermería.

“Estamos enfrentando aún hoy algo desconocido, una situación que al principio pensábamos que era sólo por unos meses y listo. Pero no fue así, y con este rebrote que se viene la situación se torna más difícil. Nosotros somos una gran familia, estamos todos unidos y en situaciones extremas nos vamos apoyando unos a otros para ayudar, para que si uno de nosotros está pasando un mal momento, se vuelva a levantar. Ésta sigue siendo una carrera hermosa que tienen todo tipo de matices: podés estar en la sala de parto, recibiendo a un recién nacido que son momentos inmensamente felices y a lo mejor al rato tenés que salir por algún accidente y a esa persona a lo mejor ya no la podés ayudar. También, al estar abocado a este trabajo, dejás de lado a la familia con quienes no podés compartir fiestas, cumpleaños o algunos festejos. Aún así, con todo eso, es la profesión que siempre volvería a elegir”, dice Maite, sin dudarlo.

En tiempo de pandemia el personal de salud tuvo nuevos retos en la adaptación y cambios a la hora de la atención. Hubo cambios en la infraestructura de los edificios para habilitar áreas específicas para atender a pacientes con covid-19, mientras continúan atendiendo a pacientes con otras enfermedades. Hubo cambios en los horarios, los roles, más carga de trabajo. Hubo cambios en los hábitos de higiene y en los procesos. Hubo incluso cambios en el contacto directo que se tenía con el enfermo.

“Yo vengo de familia mitad italiana, mitad española, donde somos muy ardientes, contenedores; muy de seducir, de abrazar, de darnos besos… La contención no es solo con los pacientes, sino también con los compañeros de trabajo. Nosotros estamos en contacto directo con esa gente que está internada y la está pasando mal”, agrega Norma al borde de las lágrimas.

Norma, detrás de toda su protección.


“Antes teníamos la posibilidad de tomarle la mano, un beso en la frente o una caricia en la cabeza y hasta charlar unos minutos, permitiendo que esa persona se sintiera acompañado, sabiendo que a lo mejor su estado de salud era muy complicado. Hoy eso se perdió. Estamos todos vestidos para evitar los contagios, no los podés tocar a los pacientes, no podés compartir un segundo. Ellos están ahí, y vos también pero a la vez estás lejos, y los ves atrás de un vidrio cómo sufren o se mueren en completa soledad, en una habitación sin que nadie los pueda despedir y vos no podés hacer nada. Te hace sentir vacío”, llora Norma.

Maite se suma: “Antes podíamos contener al paciente con un abrazo, tomándole las manos, conversar un ratito, rezando. Hoy ya eso no lo podemos hacer, tenemos que respetar un estricto protocolo con una vestimenta y con los elementos para resguardar nuestra salud, que nos cortó ese contacto directo que teníamos con la gente. Nos alejó. Es una sensación extraña. Hace meses que pareciera que nos está faltando hacer algo cuando hacemos nuestra tarea. Es raro, pero tenemos las esperanzas que en algún tiempo podremos volver a lo que hacíamos antes.”

Datos

64
enfermeros tiene el hospital de Choele Choel y en Río Colorado son 50 los profesionales de enfermería.
50%
de todos ellos en estos 9 meses sufrieron contagios o debieron estar aislados.


“También ojalá que esta situación de pandemia le cambie el corazón a mucha gente y todos nosotros que trabajamos en la enfermería estamos muy sensibles a todas estas situaciones que nos toca vivir”, agregó Norma.

Todo este tiempo ha sido muy dinámico, donde todos los profesionales debieron ir aprendiendo del virus día a día, pero a pesar de todos los avatares diarios mantienen el espíritu en alto, con las ganas intactas de cumplir las tareas.


De los aplausos a la falta de empatía



Para las enfermeras que hablaron con RÍO NEGRO quedó lejos el tiempo de los reconocimientos.

Para Maite, son lindos recuerdos aquellos aplausos y reconocimientos virtuales, cuando la sociedad apoyaba a todos los que trabajaban para darle pelea al covid-19. “Hoy la gente nos está exigiendo mucho, ya casi se olvidan en qué situación estamos y cómo todo el personal de salud trabaja largas horas dentro de los hospitales, casi sin descanso, para ayudar a salir del momento complejo que están viviendo. Nuestro trabajo se ha triplicado, con mucha demanda de atención. Y eso ya no se está reconociendo. Incluso no se respetan los protocolos y ya se está perdiendo la tolerancia”.

Maite lleva 30 años como enfermera en Choele.


Norma, por su parte, apuntó a los gobernantes: “No estamos siendo reconocidos por nuestros políticos, tenemos que salir a la calle para reclamar y ver si podemos mejorar un poco nuestros salarios. Estuvo muy lindo los aplausos y las fotitos al principio, pero se quedaron con esos solo, seguimos estando en el anonimato. Da tristeza todo esto, ellos no ven que a pesar que uno cumpla con todos los protocolos iguales te podes contagiar y también pones en riesgo a tu familia y se murió mucha gente. Yo los pondría unos días en nuestros lugares, que nos ayuden acá adentro para que vean en carne propia, a ver como resisten, que opinan, que sensación tienen. Porque cuando atravesamos ese lugar y a pesar que estemos envueltos nadie te garantiza de no contagiarte. Solo le pedimos al gobierno un incentivo para llegar a fin de mes.”


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