Días del mejor peronismo posible

Por Redacción

DEBATES

-El kirchnerismo quedó prisionero de su propia cultura política. Mirar la realidad desde una sola óptica, la suya. Entonces se encerró. Se encegueció. Y perdió – reflexiona hoy Marcos Novaro al recordar el enfrentamiento entre el gobierno nacional y el campo por el proyecto de aplicar retenciones móviles a la producción agropecuaria. Un entrevero que desde el 2008 sigue marcando agriamente la relación entre ambos poderes.

Sociólogo y filósofo, Novaro es coautor junto con el economista Eduardo Yeyati, de “Vamos por todo. Las 10 decisiones más polémicas del modelo”. En la catarata de ensayos e investigaciones que desmenuzan el poder K, el trabajo de Novaro – Yeyati se destaca por la calidad de reflexión y argumentación sobre la polémica década. La crisis del campo es, en ese marco, tratada minuciosamente. Un proceso que a lo largo de una coyuntura intensa y tensa puso en jaque el liderazgo oficial.

-Perdimos todos. Perdió el gobierno porque, en esa tendencia de gestionar vía el método del “colectivo loco”, ese ir e ir a toda velocidad cruzando esquinas, avenidas, semáforos en rojo… todo, su iniciativa fue derrotada en el Parlamento. Y perdió el conjunto del país porque a partir de ese proceso se instaló y se retroalimentó un proceso de polarización que ya no nos abandonó… ¡Fue el año que perdimos todos! -reflexiona Novaro en breve contacto con este diario.

-¿Qué no entendió el poder K en camino a aplicar retenciones?

-No leyó ni siquiera superficialmente la mudanza que se venía dando en el conjunto de la actividad agropecuaria -comenta Novaro.

En el ensayo, del cual es coautor, se lee:

• “El kirchnerismo se enfrentó a un sector que se había ido modificando rápidamente de la mano del corrimiento de la frontera agrícola. Que se había vuelto más articulado que nunca en términos espaciales, económicos y sociales, y se había cohesionado en torno a ideas distintas de las presidenciales sobre el curso que había estado siguiendo y debía seguir la economía del país”.

• “La sojización por siembra directa y los avances tecnológicos con semillas modificadas y agroquímicos que facilitaban la producción abrieron la puerta a una diversidad de actores en la economía agropecuaria: holdings que explotan grandes extensiones, empresarios de servicios de siembra, proveedores de tecnología y pequeños productores para los cuales el campo volvía a ser rentable”.

• Un mundo de relaciones que modificaba la geografía social de la región pampeana que el kirchnerismo no tuvo en cuenta, como no tuvo en cuenta que a esa geografía pertenecían miles de productores entregados de por vida al campo, que gastaban en el pueblo más cercano e invertían ahí, en su tierra. Nosotros decimos en nuestra investigación que ese sector vio a las retenciones como un recorte a ganancias legítimas, trabajadas… Y bajadas desde el poder sin más, con descalificaciones sobre ellos. No olvidemos que el kirchnerismo los definió de “oligarquía”, de pertenecer prácticamente a la “antipatria”…

Novaro y Yeyati conjeturan en su ensayo que “probablemente una buena parte de esa próspera y renovada sociedad pampeana llegó a mediados de la década a aceptar que éste (el kirchnerismo) era el “mejor peronismo posible”: productivista, disciplinado, moderno. Al menos en comparación con las alternativas disponibles, el duhaldismo, el menemismo o las deshilachadas fuerzas no peronistas. De allí que en esos años, con mayor énfasis aún que en los noventa, la sociedad pampeana abandonara su tradicional recelo a votar candidatos justicialistas, tanto a nivel local como nacional: no había dejado de crecer el número de intendentes peronistas electos y reelectos en las zonas más ricas de la región. Y el voto a candidatos oficialistas era en algunos de esos distritos casi tan alto como en algunos municipios del conurbano bonaerense, dependientes del gasto social, y bastante más alto que en las grandes ciudades, donde tanto en el 2005 como en el 2007 las clases medias le dieron en gran medida la espalda al kirchnerismo, a favor de candidatos como Elisa Carrió o Roberto Lavagna”.

Pero la historia siguió driblando. Carrió y Lavagna ya consumieron aquel poder.

Y el poder K también está bajo acecho en clave al 2015.