“Dibaxu” viajó a Buenos Aires

La compañía viedmense Salitre hizo tres funciones del espectáculo de Hugo Aristimuño en el Celcit de Buenos Aires. El director habló con “Río Negro” de este reconocimiento.

Por Redacción

La Compañía de Teatro-danza Salitre –proyecto de Teatro del Viento de Viedma– expuso ante el público porteño su espectáculo “Dibaxu”, sobre textos de Juan Gelman.

Las tres únicas funciones se realizaron en el Celcit (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral), el viernes, sábado y ayer. Una muestra más de la calidad y envergadura que ha alcanzado el teatro de la región.

Como actores bailarines participaron Edith Coty Irusta, Carlos Irazusta, Guillermo Riegelhaupt, la asistencia fue de María Alejandra Lehner, y la dramaturgia y dirección de Hugo Aristimuño, creador incomparable.

Actor, músico, arquitecto y director teatral, las obras creadas y dirigidas por Aristimuño, con sus equipos de actores y técnicos, fueron seleccionadas, auspiciadas, mencionadas y premiadas regional, nacional e internacionalmente.

“Estoy, en este momento de mi vida, en un tiempo de muy buena cosecha, después de tantos años de trabajo. Y “Dibaxu”, por fuerza y contundencia propia, cada vez es más fuerte y la amamos más. En cada nueva oportunidad que la presentamos es un verdadero acontecimiento. La gente se levanta muy conmovida y luego se queda para hablar de todo esto… Creo que lo que ha pasado en el país, se relaciona con nuestra propuesta”, le dice a “Río Negro” poco después de una de las funciones.

–Y sigue sucediendo, como el múltiple juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA, que empieza a equilibrar la balanza para el lado de la justicia…

–Exactamente. El viernes 30, en Buenos Aires, cumplimos nuestra función número treinta. Quizás acá sea una cuestión cotidiana, pero para el teatro de provincias no es frecuente y, por lo tanto, resulta sumamente importante y conmovedor. Para nosotros es un signo muy valioso que un espectáculo como éste, que elegimos hacer y decidimos su supervivencia a costa de todo y con una tenacidad constante, haya llegado a esa cantidad de presentaciones. En sus primeros pasos, fue una obra –te diría– discriminada ideológicamente, por aquello de: otra vez el tema de los desaparecidos, de la dictadura. Pero, yo esperaba que alguna vez se reconociera su poesía y la importancia de danzar la tristeza… Que hayamos llegado al teatro del Celcit, tan prestigioso, nos da mucha emoción y orgullo por el lugar donde hemos actuado. Más que en el extranjero…

–Pensé recién las palabras decantación, maduración con el paso del tiempo.

–¡Sí señor! Siempre digo que el teatro es un arte que necesita indispensablemente del riesgo del espectador, de su protagonismo. Y si bien no me creo ni ahí que mi trabajo puede modificar cosas, sé que ha cambiado la conciencia de la gente y la percepción de toda esta nueva realidad que se está construyendo día a día, vertiginosamente. Y este tema y el de los horrores que sucedieron, la recuperación de la memoria y el mantener vivas estas cuestiones que quizá duelan, nos hace crecer comprendiendo, nos hace más sólidos.

La obra inspirada en el poeta argentino sigue sumando reconocimientos.

eduardo rouillet

eduardorouillet@gmail.com


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