“Dictaduras e impunidad”
Si bien los gobiernos civiles no quisieron investigar los crímenes de los grupos guerrilleros, sí lo hicieron –y con meticulosidad– con las crueldades perpetradas por la dictadura militar sobre los llamados “jóvenes idealistas”. El libro “Nunca Más” y los enjuiciamientos posteriores han dejado en claro las prácticas escalofriantes usadas en la dictadura militar. Cualquier persona medianamente informada conoce detalles sobre lo que les esperaba a los que desaparecían, sin embargo los docentes de Historia carecemos de información complementaria sobre los otros aspectos negativos que seguramente tuvieron los siniestros personajes que comandaron ese gobierno. Es conveniente que los alumnos cuenten con la mayor información posible para que valoren con más fundamentos las ventajas de la democracia sobre la dictadura. La historia nos enseña que los dictadores suelen mostrar su maldad no sólo en una sino en muchas de sus conductas, tanto públicas como privadas. Por eso nos interesaría que se nos informe si Videla, Viola, Galtieri o Bignone aprovecharon el poder para enriquecerse, si pusieron dinero malhabido a nombre propio o de terceros en cuentas en el exterior, si ellos o sus cómplices compraron hoteles de lujo o departamentos en barrios para millonarios, si se rodearon de funcionarios acusados de despreciables y gravísimos delitos comunes, si arrastraron nuestra patria a niveles de risible insignificancia internacional, sin poder resistir comparaciones ni con los países vecinos; si aceleraron la decadencia educativa a través de disposiciones que fomentaban la indisciplina y el facilismo; si falseaban o suprimían estadísticas sobre la pobreza, el analfabetismo y las drogas; si los domicilios particulares tenían tantas rejas en puertas y ventanas para mejorar su seguridad; si, por medio de dádivas, aprovecharon la vulnerabilidad de los pobres y de los desocupados para comprar su apoyo en orden a perpetuar la tiranía; si se erigieron estatuas o dieron su apellido a las obras públicas; si preferían interpretar el pasado a preparar el futuro, etc. Si para las grandes mayorías las ventajas de la democracia no son claramente superiores a las de la dictadura militar, especialmente en el campo de la ética, estamos ante un grandísimo fracaso. Significa que los sufrimientos padecidos no se tradujeron en beneficios para el pueblo sino sólo para los políticos, que desde entonces se aferraron al poder con la avidez propia del que está en pleno síndrome de abstinencia. Ninguno de ellos abandonaría esa tarea y son multitudes los que quieren unírseles, pues nadie controla estrictamente sus actos y además tienen la seguridad de no ser jamás afectados por la desocupación, la justicia o la pobreza. El político está salvado, los ciudadanos a la deriva. No sólo los militares mataron. La corrupción también mata, especialmente a los más pobres e indefensos. Claro que esta realidad no se divisa desde la alfombra roja o desde el interior de una oficina rodeada de adulones rentados con dinero quitado al pueblo. Para los políticos, las realidades más duras terminarán siendo sólo una estadística que, al igual que las del Indec, podrá ser manipulada impunemente en beneficio propio. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca