Dilma acusó a la oposición de buscar la “tercera ronda electoral”
La presidenta pidió paciencia ante el ajuste y prometió investigar el caso Petrobras, pero rechazó cacerolazos.
AP
BRASILIA (DPA) – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, defendió el ajuste fiscal que está implementando su gobierno, pidió “paciencia y comprensión” a la población y prometió investigar el escándalo Petrobras, pero también embistió contra la oposición, a la que acusó de buscar una “tercera ronda electoral”, lo que supondría “una ruptura democrática”.
Rousseff, dijo ayer que manifestarse es un derecho ciudadano pero que no tolerará la violencia, luego de que se registraran cacerolazos durante un discurso que dio la noche anterior en defensa del ajuste económico.
La mandataria, quien fue reelegida por estrecho margen en los comicios de octubre pasado, atacó también a los sectores que organizan para el 15 de marzo próximo una manifestación popular en demanda de un juicio político en su contra.
Según Rousseff, tienen que existir “razones para un juicio político”, que no sean la celebración de “una tercera vuelta de las elecciones”.
“No es posible que en Brasil la gente no acepte la regla del juego democrático. La elección se acabó. Hubo la primera y la segunda ronda. La tercera ronda de las elecciones … no puede ocurrir, salvo si uno quiere una ruptura democrática”, enfatizó.
Las advertencias de la mandataria fueron lanzadas un día después de manifestaciones de repudio registradas el domingo en varias ciudades brasileñas, cuando Rousseff pronunciaba un discurso a la nación en cadena de radio y TV (ver aparte).
La protesta ocurrió durante el discurso en el que Rousseff defendió el ajuste fiscal que está implementando su gobierno para recomponer el deterioro económico, y que consiste, entre otras iniciativas, en aumento de impuestos y reducción de algunos beneficios fiscales y laborales.
La presidenta pidió “paciencia y comprensión” a la población y exhortó a la ciudadanía y al Congreso a acompañar los esfuerzos necesarios para superar la situación, a la que calificó de “pasajera”.
Al mismo tiempo, aseguró que la crisis brasileña “no tiene la dimensión que afirman algunos”.
Además de los problemas económicos, Rousseff enfrenta una crisis política por el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, que el viernes pasado llevó a la apertura de investigaciones a 47 políticos, casi todos oficialistas. La presidenta se comprometió a llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias.
AP
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