“Discriminación por bronca”

Por Redacción

Nuevamente tengo que dar a conocer una situación que me perjudica. El año pasado realicé una queja por los malos tratos que recibía de parte de algún personal de mi obra social Ipross. Esto me trajo consecuencias porque desde entonces he tenido que concurrir muchas veces a la delegación por trámites que debía tratar, justamente, con el personal de ese sector –Afiliaciones– y daba la casualidad de que todas las veces que fui la persona que se sintió afectada no me atendió. No sólo yo me di cuenta, sino mis compañeros de trabajo que en alguna oportunidad me acompañaron y vieron que sí, era verdad: cuando tenía que atenderme a mí, esta persona se levantaba de su escritorio y justo tenía que ir al baño, tomar el desayuno o hacer cualquier otro trámite, y no le importaba que no sólo yo estuviera esperando sino también un montón de gente más. Daba tantas vueltas hasta ver que su compañera me atendía… Lo dejé pasar, total ella cree que tengo todo el tiempo del mundo. Pero no es así: también soy empleada pública y tengo un tiempo para realizar mis trámites. Tenía que justificar mi ausencia diciendo la verdad: “En el Ipross se demoraban en atender”. Por suerte no soy la única que se queja por esa falta de atención más rápida; creo que falta algún curso de atención al público y buen trato. Pero al fin la gota colmó el vaso. Hace unos días asistí a ese lugar por cuarta vez por el mismo trámite y esperé durante casi una hora. Había poca gente y yo tenía el número 223. Me tocaba a mí el turno y esta señora, obviamente, se levantó –termo y mate en mano– y se fue a la cocina. La otra chica atendía a la persona que tenía el número 222. Sin mentir, esperé aproximadamente media hora. Llegó a su escritorio y vio con cara de no muy contenta que yo seguía esperando para que me atendieran. Le hizo alguna consulta a su compañera y llamó a otro señor que había llegado mucho después que yo. Me levanté y consulté: “¿No atienden por número? Seguía yo…”. Su compañera me respondió: “Lo que pasa es que el señor vino varias veces por el mismo trámite y sólo tenía que traer una documentación”. Le dije: “¡Ah, mirá! También es la cuarta vez que vengo por este trámite y sólo tenía que traer una documentación que acá tengo, pero no te hagas drama, yo espero”. Obviamente me atendió la compañera; muy amablemente tomó mi documentación y realizó el trámite. Le comenté: “¿Te das cuenta de que tu compañera no me quiere atender sólo porque reclamé mis derechos? Vos sos testigo de que cada vez que vengo espero, espero y espero y no me atiende”. Ella me respondió: “Yo no puedo hacer nada, yo te atiendo siempre”… y es lógico, si son las únicas dos en el sector. ¿Esto no es discriminación hacia mi persona? ¿O es un castigo por quejarme? Lo lamento, yo también atiendo al público y gracias a Dios tengo muy buena respuesta del público, porque mi principal objetivo es no hacer esperar a la gente y, dentro de mis posibilidades, resolverles los problemas o derivarla lo antes posible a aquellos que se lo resolverán. Vos, ¿no te pusiste a pensar que si alguna vez te toca hacer un trámite en mi oficina te puedo hacer lo mismo que vos hacés conmigo? Pero no, yo no te lo haría jamás. Gloria I. Díaz Afiliada Nº 1-3-170188840-0 Cipolletti

Gloria I. Díaz Afiliada Nº 1-3-170188840-0 Cipolletti