Dividendos alcanzaron u$s 1,16 billones en el 2014
Pese a ello, el incremento de la retribución al accionista se ralentizó de manera notable a fines del año pasado, por la apreciación del dólar.
LA FUERZA DEL SISTEMA FINANCIERO
El sistema financiero global funciona como complemento de la economía real y productiva desde la génesis del capitalismo.
Las empresas que producen bienes y servicios pueden así emitir acciones u obligaciones negociables y lograr que otros asuman los riesgos a cambio de una renta, tomando los fondos que necesitan para financiarse.
Sin embargo, cuando se dan a conocer los beneficios obtenidos a nivel global en el sistema financiero inmediatamente surgen distintos planteos éticos.
Los dividendos globales se dispararon un 10,5% y llegaron a 1,167 billones de dólares en el 2014, según el último Henderson Global Dividend Index (HGDI), índice elaborado por Henderson Global Investors.
Para tomar real dimensión de la cantidad en cuestión, la renta de las finanzas a nivel global equivale a más del doble del total de bienes y servicios que la Argentina produce en un año. El número impacta, si se tiene en cuenta que millones de personas en todo el mundo tienen sus necesidades básicas insatisfechas.
Para analizar tales resultados es necesario comprender las motivaciones de los inversores a la hora de colocar sus fondos.
El sistema financiero cuenta, al mismo tiempo, con tres características de las cuales carece la economía real. La primera es una adecuada combinación de alta rentabilidad y, por lo general, bajo riesgo; la inversión en papeles financieros no implica la necesidad de contratar empleados o lidiar con stocks de mercadería.
En segundo lugar, la actividad financiera es una de las menos reguladas en el mundo, lo que permite reducir notoriamente el pago de impuestos y, en muchos casos, operar desde las sombras.
Por último, las inversiones financieras ofrecen “liquidez”; es relativamente sencillo “entrar y salir” de una inversión financiera.
La hiperconectividad, que permite a un inversor operar en el exterior desde su propia oficina, hace el resto.
Así, el crecimiento de los dividendos en el 2014 alcanzó un nuevo récord y llegó al 8,8%.
Las previsiones para el año en curso arrojan dividendos del orden de los 1,176 billones de dólares (+0,8%), por debajo de las estimaciones iniciales realizadas en el cuatro trimestre del año pasado, debido a la apreciación del dólar y al desplome del precio del petróleo.
De hecho, el crecimiento ya se ralentizó de manera notable a finales del 2014, por la fortaleza del billete verde frente al resto de las divisas mundiales, a excepción del franco suizo.
La escalada del dólar fue suficiente para restar 10.900 millones a los dividendos del cuarto trimestre, ajustando sensiblemente la suba proyectada con anterioridad.
Sin embargo, aunque el crecimiento pueda ser débil para el que tiene el dólar como divisa base, según Alex Crooke, director del equipo de Global Equity Income de Henderson Global Investors, los inversores “en euros pueden esperar un aumento de los repartos del 8,8% atendiendo a los cambios actuales que proyecta el mercado”, lo que significa cifras muy superiores al crecimiento de los dividendos que probablemente arrojarán los activos de sus respectivos mercados nacionales.
En el 2014, Estados Unidos ha sido el principal catalizador del crecimiento de los dividendos, superando en 52.000 millones su contribución del 2013, lo que representa un aumento interanual del 17% (+15,6% subyacente).
Sólo el sector minero estadounidense vio descender la cantidad distribuida en dividendos.
En Europa, excluido el Reino Unido, el crecimiento fue del 12,3% (6% subyacente) gracias a la importante contribución de España, Suiza, Países Bajos y Francia y a pesar de los malos resultados de Alemania e Italia.
España registró el mayor ritmo de crecimiento, un 24,3% (+11,5% en términos subyacentes), para llegar a dividendos por 31.200 millones de dólares.
Francia es el país que más dividendos repartió, con 55.900 millones de dólares, un 7,3% más que en el 2013, lo que representó un 25% del total de la región. Alemania distribuyó el año pasado 37.500 millones de dólares (+3,1%) y Suiza, 32.400 millones (+18%). Italia, con 12.600 millones de dólares (+1,6%) en dividendos, se sitúa muy por debajo de los niveles registrados entre el 2009 y el 2011.
Hay que destacar, por otra parte, que a pesar de la depreciación del yen las firmas japonesas distribuyeron un 5,9% más entre sus accionistas.
En el resto de Asia-Pacífico el crecimiento fue del 2,9%, mientras que los dividendos procedentes de los mercados emergentes cayeron un 11,7% aunque aumentaron un 8,5% en términos subyacentes.
Por sectores, las acciones tecnológicas y de consumo registraron una buena evolución, frente al débil comportamiento de las de suministros públicos y mineras, activos que se encontraron con menor recorrido durante el 2014.
En los mercados emergentes se produjo un descenso del 11,7% aunque, después de ajustar por la moneda y otros factores, el crecimiento de dividendos subyacente fue del 8,5% en tasa interanual.
China fue el único país que experimentó un crecimiento entre los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que representan dos tercios de los dividendos generados en los emergentes.
Los dividendos de las compañías petroleras eran el segundo mayor contribuyente a nivel industria. Éstos subieron un 5,8% en el 2014 a 134,1 billones de dólares, pero con el precio del petróleo en fuerte descenso en el cuarto trimestre la performance será más difícil de lograr en el 2015.
El rendimiento pasado no es indicativo de la rentabilidad futura. El valor de una inversión y los ingresos que genera pueden bajar como subir y es posible que no se recupere el importe invertido inicialmente.
Debe quedar claro que esta información no puede considerarse como una recomendación de inversión.
Redacción Central
LA FUERZA DEL SISTEMA FINANCIERO
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora