Dos policías hicieron de parteras en Roca
Cuando la familia de Micaela llamó al 911, el bebé ya estaba a punto de nacer. Las cabo Patricia y Rocío llegaron a tiempo a la casa de las 500 Viviendas y asistieron el nacimiento del pequeño Logan Exequiel.
Micaela Melanie Tapia todavía está emocionada por el nacimiento de su bebé, Logan Exequiel: la joven de 19 años, fue asistida en el parto por dos mujeres policías que llegaron a tiempo a su casa, en las 500 viviendas.
Las dos policías son Patricia Rozas y Rocío Currumil, que trabajan en el destacamento barrial N° 132, que depende de la comisaría 31. Con rapidez y mucha contención, ambas pudieron ayudar a Micaela en el nacimiento del bebé, que pesó 3,190 kilos y está en perfectas condiciones, ya en el Hospital López Lima.
Mamá primeriza, Micaela había ido al hospital dos veces con muchas contracciones. Su hermano, el único que tiene auto en la familia, fue el que la llevó, el viernes a la noche y otra vez, el sábado a la mañana, a las 8.
Pero tras las dos consultas le dijeron a Micaela que regresara a su casa. “Antes de volver llamé a mi mamá y le pedí que preparara la ducha para cuando llegara porque tenía muchas contracciones. Después de bañarme, ya más relajada, me acosté”.
Pero no pudo dormir. Aunque su hijo tenía fecha para nacer el 6 de julio, se adelantó.
Cerca del mediodía, y como Micaela se quejaba de dolor, su madre levantó la frazada que la cubría para observarla. “Vio que estaba la cabecita de mi hijo”, cuenta Pablo Carrillo (18 años), el padre de Logan.
Pablo –nervioso porque su bebé estaba naciendo– corrió hasta el destacamento 132, que queda a 30 metros de su casa a pedir ayuda a algún efectivo, mientras la madre de Micaela llamaba a la ambulancia y al 911.
En el camino Pablo se cruzó con la cabo Patricia, que venía corriendo en sentido contrario, alertadas por el llamado.
A Patricia la acompañaba la cabo y también mamá Rocío. Ambas subieron al segundo piso y asistieron el parto. A Rocío le tocó la motivación desde la palabra. Patricia, que tiene en su haber el rescate de un bebé de dos meses que se había ahogado con la leche materna, fue la que recibió a Logan.
Cuando llegó la ambulancia, el bebé ya estaba en brazos de su mamá. La enfermera cortó el cordón umbilical e hizo la primeras curaciones.
“Tuve el placer de recibirlo. El gordito llegó muy vigoroso, llorando, eso es muy importante porque puede pasar que los bebés se deprimen al nacer solos, pero Logan no necesitó de rehabilitación”, dijo la enfermera Salas, del sector de ginecología.
Micaela y Pablo son jóvenes. Él realiza trabajos albañilería y ella estudia para terminar el secundario.
Al margen de la felicidad del nacimiento de su primer bebé hicieron un pedido de ayuda para quien pueda acercarle pañales hasta el sector de maternidad del hospital Francisco López Lima.
Sin camas
“En el momento en el que las contracciones venían cada vez más rápido yo empecé a hacer fuerza, llamé a mi mamá y sentía que Logan ya tenía parte de su cabecita afuera”.
Micaela Tapia
“Yo estaba muy nervioso y asustado en ese momento. Tuve que salir corriendo al destacamento a buscar ayuda”.
Pablo Carrillo, de 18 años, padre del pequeño Logan Exequiel.
Datos
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- bebés nacieron en el hospital de Roca desde el viernes a la noche. Las habitaciones estaban saturadas, no habían camas disponibles.
- “En el momento en el que las contracciones venían cada vez más rápido yo empecé a hacer fuerza, llamé a mi mamá y sentía que Logan ya tenía parte de su cabecita afuera”.
- “Yo estaba muy nervioso y asustado en ese momento. Tuve que salir corriendo al destacamento a buscar ayuda”.