El Gobierno evitó el default, pero ¿a qué costo?: las dudas que dejó el repo de US$4.200 millones
Un repo de seis bancos internacionales hizo que la administración libertaria pudiera afrontar el primer vencimiento de deuda importante del año. El ministro Caputo celebró en X, pero analistas dudan de que haya razones para festejar.
El Gobierno Nacional, a contrarreloj, consiguió los dólares que necesitaba y canceló US$4.200 millones el 9 de enero, el primer vencimiento de deuda importante del año. Una vez que el pago se realizó, las acciones y los bonos vieron un leve repunte, pero lejos estuvieron de ser una fiesta como se aguardaba en la Casa Rosada y el mercado financiero. Parece contraintuitivo: el Gobierno honró sus deudas y el resultado no fue un nuevo impulso a la confianza en el país. Según los analistas consultados para esta nota, la estrategia del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y del banquero central Santiago Bausili cayó mal y refleja los limites que aún tiene el modelo económico de la gestión libertaria.
El miércoles, el BCRA comunicó que concertaría un repo de un año por US$3.000 millones con “seis bancos internacionales de primera línea” con una tasa de 7,4% anual en dólares, usando parte de los títulos BONARES 2035 y 2038. Ese mismo día, Bloomberg publicó que las seis entidades financieras que le prestaron al país fueron el Banco Santander, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, el Deutsche Bank, Goldman Sachs, JPMorgan Chase y el Bank of China.
Un repo, o “acuerdo de recompra”, es un préstamo garantizado que, por lo general, utiliza valores públicos como garantía. Una de las partes contratantes (en este caso, el BCRA) vende un valor a un acreedor (los seis bancos) y, por acuerdo entre ambos, lo recompra poco después a un precio ligeramente superior. Se trata de deuda de corto plazo.
“Un repo es una estrategia de emergencia”, dijo a Diario RÍO NEGRO Sebastián Menescaldi, economista y director de la consultora EcoGo. “No es lo mejor, pero era lo que había que hacer para no dejar de pagar: sirve para evitar un default, porque no tenían los recursos, y para que no sigan bajando las reservas internacionales”, que, para el economista, siguen siendo bajas.
“Al tomar deuda preferencial con otros deudores y con esas garantías, el resto de los bonistas se vieron afectados en su derecho: la posibilidad de repago es menor, porque [el Gobierno] antes tiene que pagar este repo. Por eso, esa reacción del mercado, que no fue tan favorable”, dijo el economista.
De forma similar,Fernando Morra, ex viceministro de Martín Guzmán (2019-2022), dijo que el repo que tomó el Gobierno no es “deseable ni sostenible”. “Estás tomando deuda de corto plazo para maquillar que no tenés acceso al mercado. Sigue la promesa de ‘ganarlo’, pero si el esquema cambiario no te permite acumular reservas vamos a seguir en la misma”, dijo el economista en diálogo con Diario RÍO NEGRO. “Y el año que viene te van a decir que no se tiene por el ruido político”, agregó.
La deuda y Twitter
La reacción de los mercados no le impidió a Caputo hacer alarde en X del estilo confrontativo que está cultivando desde que se incorporó al equipo de Javier Milei. El miércoles, respondiendo a una cuenta anónima en la red social de Elon Musk, el ministro lanzó: “Kukitas queridos, ya no psicopatean a nadie. Deuda tomaban ustedes, porque tenían déficit”. Y dijo que, al tomar US$3.000 millones para cancelar US$4.200 millones, el gobierno redujo la deuda, una noción que fue disputada por varios economistas.
“Besos para todos y sigan participando”, lanzó el ministro.
El vencimiento del viernes es parte del calendario de la deuda que reestructuró en 2020 el entonces ministro de Economía Martín Guzmán. Esa negociación implicó, según el extitular de Hacienda y consultoras independientes, un alivio financiero superior a US$37.000 millones para el período 2020-2030. Era otra época: en aquel momento, economistas de todo el espectro ideológico celebraron esa renegociación. Incluso Luis “Toto” Caputo, que usó X, entonces llamado Twitter, para felicitar a Guzmán y a Alberto Fernández. “¡Gran acuerdo!”, escribió el entonces exministro de Mauricio Macri, en agosto de 2020.
Según Morra, aún con superávit fiscal, el Gobierno de Milei aumentó la deuda externa. Y el programa económico, incluyendo el nuevo régimen cambiario, “sigue generando más dudas que certezas”.
Morra, que participó en la gestión de la reestructuración de la deuda en 2020, afirmó que la idea era que, a la altura de este vencimiento, se acumularan reservas. “Ahora estamos en un escenario macro que no tiene las condiciones que pensábamos en ese momento que se iban a requerir para la sostenibilidad de la deuda”, agregó.
“No se hizo o no se pudo hacer lo que pensábamos que se necesitaba para llegar en condiciones para acceder a los mercados y poder rollear la deuda en condiciones sostenibles. Hoy el gobierno se niega a pensar alternativas, pero hay señales claras de que el programa financiero no cierra. Lo único que puede seguir dándole vida es otro salvataje del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, viendo el estado de la política internacional, parece la salida más probable”, concluyó Morra.
Una advertencia desde Estados Unidos y las cuentas del ministro
Incluso el Congressional Research Service, el think tank del Congreso estadounidense, puso un manto de dudas sobre el programa. En un análisis de 11 páginas sobre el swap que Donald Trump le otorgó a Milei en octubre, fechado el 30 de diciembre, la entidad concluyó que, si el Gobierno argentino “se encuentra sin las reservas internacionales adecuadas para hacer pagos de deuda y sostener sus metas de tipo de cambio, probablemente enfrentará decisiones políticas difíciles, como defaultear su deuda por décima vez o permitir más flexibilidad en el valor del peso”: es decir, devaluar. Según el documento, la mayor fuente de dólares del país es el swap con los Estados Unidos y, como Morra, estiman que Milei podría pedir más al FMI. “Las perspectivas de obtener dicho apoyo no están claras”, dice el informe de la CRS.
“De cara al futuro, persisten las dudas sobre la estabilidad de las políticas cambiarias del gobierno de Milei y la capacidad de Argentina para hacer frente a los inminentes aumentos en los pagos programados de la deuda”, señala el documento, añadiendo que existen dudas sobre si el país seguirá cumpliendo con su programa con el FMI.
A última hora del jueves, Caputo reveló su cuenta de almacenero. El economista Federico Domínguez escribió en X que, del total que pagó el viernes, US$692 mil millones están en manos del sector público y que, además, el Tesoro tenía US$2.300 mil millones por ingresos de la privatización de represas, que también se usaron para pagar la deuda. Entonces, del repo “solo” se habrían gastado entre US$1.200 y US$1.300 mil millones. El resto de ese préstamo, entonces, queda para el próximo vencimiento, que será en julio y de un monto similar al del 9 de enero.
“Correctísimo”, respondió el ministro.
El Gobierno Nacional, a contrarreloj, consiguió los dólares que necesitaba y canceló US$4.200 millones el 9 de enero, el primer vencimiento de deuda importante del año. Una vez que el pago se realizó, las acciones y los bonos vieron un leve repunte, pero lejos estuvieron de ser una fiesta como se aguardaba en la Casa Rosada y el mercado financiero. Parece contraintuitivo: el Gobierno honró sus deudas y el resultado no fue un nuevo impulso a la confianza en el país. Según los analistas consultados para esta nota, la estrategia del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y del banquero central Santiago Bausili cayó mal y refleja los limites que aún tiene el modelo económico de la gestión libertaria.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios