El riesgo país y las claves para atravesar un año electoral
El sobrecosto que pagan los instrumentos argentinos aceleró fuerte y llegó a sus máximos desde mayo. En un escenario de potencial incertidumbre de cara a 2027, es clave conformar una estrategia de cartera acorde con cada perfil inversor.
En alza. El riesgo país se aceleró en las últimas dos semanas.
Por Franco Marin (PIN Capital)
Luego de un período de relativa estabilidad, la volatilidad y las incertidumbres comienzan a pesar en las carteras de inversión: el riesgo país registra una fuerte tendencia alcista desde su mínimo del pasado 10 de julio.
La historia ya es conocida: un mayor riesgo país deprime el precio de los títulos soberanos en moneda extranjera, actuando como el principal termómetro crediticio de la economía. Aunque el indicador admite múltiples lecturas —desde ángulos políticos, económicos y financieros—, el objetivo final para el inversor es comprender cómo interpretarlo y qué esperar hacia adelante.
Desde una perspectiva política, Argentina transita hacia 2027 un año electoral, un hito que añade un componente elevado de riesgo debido al impacto que un eventual cambio de rumbo podría generar en la economía real, los inversores y las instituciones.
La incertidumbre electoral incrementa el potencial de riesgo, dado el antecedente histórico de que los cambios de gobierno derivan en cambios rotundos de modelo económico.
El elemento más crítico, es que los cambios de gobierno históricamente han implicado giros de 180 grados en el programa económico. Esa imprevisibilidad sobre los próximos cuatro años es lo que alimenta la volatilidad.
Haciendo una analogía, podemos pensar 2027 como un escenario comparable a 2019 respecto al peso potencial de la continuidad o la ruptura del modelo.
En el plano bursátil, —hasta conocer el resultado electoral— la relación riesgo-retorno para quienes evalúan comprar acciones se presenta desfavorable, sugiriendo que hay más para perder que para ganar. Es decir, el mercado hoy exige continuidad económica y no viraje rotundo.
Por otro lado, una lectura económica y financiera sugiere que la volatilidad se presenta por los flujos entre inversores (minoristas e institucionales). Siendo objetivos, el riesgo país actual no justifica los fundamentos macroeconómicos que tiene Argentina, estabilidad cambiaria, desaceleración de la inflación, crecimiento del PBI, etc.
En el plano bursátil, —hasta conocer el resultado electoral— la relación riesgo-retorno para quienes evalúan comprar acciones se presenta desfavorable, sugiriendo que hay más para perder que para ganar.
Ese riesgo podemos asignarlo a otras variables como el cambio potencial en las reglas de juego, mayor control de capital, menor incentivo a la inversión, entre otras cuestiones.
Asimismo, la incertidumbre respecto al pago de los vencimientos de los próximos años se acrecienta y esto genera sobresaltos en el riesgo país. El mercado no mira la voluntad de pago que pueda o no tener el gobierno actual sino la seguridad de cobrar tales intereses.
Hoy Argentina cuenta con garantías, dos swaps con China y Estados Unidos por US$ 35.000 millones que pueden ser utilizados para afrontar sus compromisos. Sin embargo, el Banco Central ha hecho un excelente trabajo acumulando en torno a US$ 14.000 millones.
En definitiva, lo importante es saber qué factores pueden afectar el riesgo país y cómo esto puede potencialmente impactar en las carteras de inversión.
¿Cómo posicionar un portafolio de cara a 2027?
Si bien el futuro es incierto, es útil trazar dos estrategias de inversión según las expectativas de cada inversor: una para los optimistas respecto a la continuidad del oficialismo y otra para los pesimistas o cautelosos ante un posible cambio de signo político.
Perfil optimista
Para quienes apuestan a la continuidad, resulta viable construir un portafolio que combine activos argentinos —bonos soberanos, acciones y obligaciones negociables—. No obstante, en pos de una adecuada diversificación, es clave no sobreexponer la cartera: se sugiere que la porción de instrumentos locales no supere el 50% del total.
Perfil pesimista o defensivo
Para quienes prefieren mantenerse al margen de la volatilidad doméstica, los activos de renta fija y variable internacional emergen como la mejor alternativa, conservando una porción acotada de liquidez para aprovechar eventuales oportunidades en el mercado local. Instrumentos como CEDEARs, o renta fija latinoamericana y estadounidense, permiten aislar la cartera del riesgo argentino y dan cobertura ante posibles saltos cambiarios.
Por Franco Marin (PIN Capital)
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