La Justicia mantiene la clausura del único frigorífico de Bariloche

El juez civil Santiago Morán ordenó la medida a finales del mes pasado. El intento de un grupo de trabajadores por conformar una cooperativa para mantener la planta activa no funcionó. El remate está más cerca.





La justicia civil dispuso a finales de diciembre pasado la clausura del frigorífico Arroyo, que era el único que funcionaba en Bariloche y mantiene esa medida con la posibilidad de remate de bienes cerca.

Unos chimangos revoloteaban ayer con sus alas desplegadas sobre el complejo que está en absoluto silencio. Nadie camina por el predio. No hay ningún vestigio del intenso movimiento de camiones con animales que ingresaba años atrás a esa planta de faena. Es historia.

Dos fajas que informan la medida judicial están adheridas a los portones de acceso al predio, que está ubicado en la zona de Ñirihuau, distante a casi 15 kilómetros del centro de esta ciudad. RÍO NEGRO constató que solo un empleado policial custodia el establecimiento desde el exterior.

Los trabajadores ya no están y el intento de cooperativa para mantener las fuentes laborales quedó en el camino.

Las deudas que arrastraba la firma Jesús Arroyo derivaron en un concurso preventivo que desencadenó en la quiebra de la firma. El proceso se tramita en tribunales del fuero civil de Bariloche. Y el remate de las instalaciones cada vez está más cerca.

La clausura la dispuso el juez civil de Bariloche Santiago Morán que admitió pedido de la síndica designada para llevar adelante el concurso.

Morán sostuvo en la resolución que dictó el 22 de diciembre pasado, que si bien los trabajadores “solicitaron la continuación de la explotación como cooperativa de trabajo en fecha 13 de noviembre de 2018, no se ha acreditado” en el expediente su conformación.

El 8 de noviembre de 2021, el magistrado había requerido a la cooperativa de trabajadores en formación que acompañen la documentación respaldatoria de la rendición de cuentas en el término de 5 días, bajo apercibimiento de ley.

Por eso, el juez señaló a finales del mes pasado que se le había otorgado una prórroga a los trabajadores para presentar la documentación que acreditara la conformación de la cooperativa, pero se les venció el plazo.

Según el expediente judicial, hubo actividad hasta finales del año pasado en el frigorífico. De hecho, Morán autorizó el 30 de diciembre último “la venta de bienes de los 519 corderos faenados de la forma que la Síndica estime más conveniente”. “Respecto de los cueros, informe cual es el proceso de secado y que la Síndica indique cual es el mejor destino”, indicó.

También, intimó a la firma Truchas Saihueque “a que en el plazo de 2 días proceda retirar una cámara tipo freezer y su contenido que se encuentra en la planta de faena en caso de ser de su propiedad, lo que deberá acreditar a la Síndica, bajo apercibimiento…”

El remate de los bienes del exfrigorífico Arroyo está cerca. Foto: Chino Leiva

El declive del frigorífico Arroyo comenzó con la implementación de la barrera sanitaria años atrás. Recién en agosto de 2015 Nación flexibilizó esa norma, pero la empresa ya estaba en caída libre. Las deudas comenzaron a superar los ingresos y la firma entró en una crisis sin retorno.

En su mejor momento el frigorífico llegó a faenar 3.000 vacunos mensuales y tenía 260 empleados. En mayo de 2015 quedaban unos 85, sostuvo entonces el dueño de la empresa, Daniel Arroyo. Después, comenzó el conflicto con el personal por el incumplimiento del pago de los salarios y la situación empeoró.

Hubo un intento a finales de 2016 y principios de 2017 por reactivar el frigorífico Arroyo de la mano del empresario y dueño de la firma Carnes Rionegrinas Mario Barbagelata.

Se anunció en ese momento un acuerdo con los acreedores y parte de los empleados, pero todo indica que no prosperó.


Una crisis que eliminó fuentes laborales


En mayo de 2015, la crisis del frigorífico Arroyo golpeó a los trabajadores que comenzaron a sentir en sus bolsillos la falta de pago de los salarios por parte del dueño de la empresa.

El entonces gobernador Alberto Weretilneck autorizó la asistencia del Estado rionegrino, que pagó durante 3 meses los sueldos de los 75 u 80 trabajadores que aún quedaban en el frigorífico.

En octubre de 2015, un grupo de trabajadores tomó la planta y la crisis se agudizó. La idea de conformar una cooperativa a finales de 2018, para salvar algunos puestos de trabajo, tampoco funcionó.


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