La era del Tecnofeudalismo, el Estado predictivo y el Gemelo Digital de Javier Milei y Sandra Pettovello
La economía global está atravesada por un cambio de paradigma histórico. Las plataformas, sus dueños, el Estado y el uso de datos privados para fines propios. La llegada del magnate Peter Thiel a la Argentina, y el polémico anuncio del ministerio de Capital Humano.
Mano a Mano. El presidente Javier Milei recibió a Peter Thiel en Casa Rosada a mediados de abril.
“Lo esencial es invisible a los ojos”. La célebre frase de Saint-Exupéry en el Principito, es premisa esencial para comprender los cambios profundos y a la vez imperceptibles que atraviesan la matriz de la economía global.
Transformaciones estructurales que acontecen de forma gradual y silenciosa, sin que las mayorías puedan siquiera percibir la magnitud, la profundidad y la trascendencia de los cambios.
El impacto del crecimiento acelerado de la tecnología en la pospandemia, va mucho más allá de los usos y aplicaciones de la IA. Su incidencia está trastocando lentamente las bases del sistema económico instaurado tras la Segunda Guerra Mundial.
El capitalismo ya no es lo que era. Y probablemente esté sumergido en una metamorfosis definitiva de la que aún no se tiene acabada dimensión.
Nueva (vieja) era
El reconocido economista griego Yanis Varoufakis acuñó el término “Tecnofeudalismo” para describir esa transformación. En su tesis, el capitalismo tal y como lo conocemos ha comenzado a morir. Aquel esquema de acumulación virtuoso en el que alguien invierte, contrata, produce, toma ganancias y reinvierte, empieza a terminar.
En su lugar, la economía global comienza a regirse por la lógica de las plataformas, que operan como grandes feudos digitales en los que la acumulación de capital ya no surge de la libre competencia, sino de las comisiones que los vasallos digitales tributan a los dueños de las plataformas.
En los feudos digitales en los que la acumulación de capital ya no surge de la libre competencia, sino de las comisiones que los vasallos digitales tributan a los dueños de las plataformas. El beneficio capitalista le da lugar a la renta del tecnofeudalista.
El crecimiento ya no surge de comprar barato, vender caro, y procurar la eficiencia. Por el contrario, la acumulación surge del peaje a pagar por el mero uso de la infraestrura digital. El beneficio capitalista le da lugar a la renta del tecnofeudalista.
Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Meta), Bill Gates (Microsoft), Elon Musk (X), Chris Xu (Shein), Colin Huang (Temu), Peter Thiel(PayPal), Sam Altman (Open IA), Sundar Pichai (Google), son algunos de los exponentes. En el ámbito vernáculo, Marcos Garperin (Mercado Libre).
La reconocida escritora estadounidense Shoshana Zuboff estructuró en su libro “La era del Capitalismo de la Vigilancia” (2020), una idea que complementa la idea de Varoufakis desde la dimensión individual.
Zuboff redefine un concepto central de la ecuación capitalista como “plusvalía de comportamiento”, en tanto toda la información de consumo, producción e intercambio de quienes usan las plataformas, son recolectadas por los dueños de las mismas, y utilizados luego por algoritmos que mediante IA pueden no solo predecir, sino modificar e incluso inducir nuevos hábitos de consumo, producción e intercambio.
El “instrumentarismo”, es una forma de poder que se basa en el exacerbado conocimiento del comportamiento humano, al punto de lograr modelarlo y orientarlo hacia los fines propios. No es necesario el uso de la fuerza: los vasallos ofrendan sus datos de forma voluntaria.
La reconocida socióloga de Harvard señala la irrupción de un “mercado de la predicción del comportamiento”. Refiere además al poder que ostentan los propietarios de ese recurso, y de su explotación invisible y no regulada.
Zuboff señala que las viejas prácticas totalitarias que predominaron en el tablero global en la posguerra, han dado lugar al “instrumentarismo”, una forma de poder que se basa en el exacerbado conocimiento del comportamiento humano, al punto de lograr modelarlo y orientarlo hacia los fines propios.
En el instrumentarismo, ya no es necesario el uso de la fuerza: los vasallos ofrendan sus datos de forma voluntaria. Procurando obtener “la libertad” de aquel sistema alienante que los obligaba a vender su tiempo a cambio de un salario, se convierten voluntariamente en sujetos de rendimiento individual que otorgan gratuitamente su información al feudo digital.
Una tercera arista del cambio estructural en ciernes, fue abordada por el escritor e investigador bielorruso Evgeny Morozov en su obra “La locura del solucionismo tecnológico” (2013).
La tesis de Morozov gira sobre la disruptiva idea de que todos los problemas socioeconómicos (pobreza, desigualdad, seguridad, administración pública eficiente) pudieran resolverse o eficientizarse mediante algoritmos. El autor sugiere que los gobiernos occidentales lentamente delegan su soberanía en las plataformas, y como corolario, afianzan y profundizan el vasallaje de datos.
En el «Estado predictivo» que describe Morozov, el Estado recolecta los datos de forma compulsiva y los deja en manos de las plataformas en pro de la “eficiencia pública”, sin garantía alguna acerca del uso alternativo que las plataformas darán a los mismos.
No existe consentimiento de parte de los ciudadanos. El Estado recolecta los datos de forma compulsiva y los deja en manos de las plataformas en pro de la “eficiencia pública”, sin garantía alguna acerca del uso alternativo que las plataformas darán a los mismos.
Experimento local
“Argentina se adelanta al futuro, porque el futuro no espera. Por primera vez, nuestro país lidera el futuro social. El Ministerio de Capital Humano presenta el Gemelo Digital: un cambio de paradigma en la política social con el uso de Inteligencia Artificial”, tuiteó el Presidente Javier Milei el pasado 22 de mayo.
Fue el día en que el Ministerio de Capital Humano presentó el “Gemelo Digital Social”. Consiste en una “una herramienta orientada a transformar datos en capacidad de predicción y diseño estratégico de políticas públicas”, según reza la gacetilla que hizo circular la cartera de Sandra Petovello.
ARGENTINA SE ADELANTA AL FUTURO, PORQUE EL FUTURO NO ESPERA
— Javier Milei (@JMilei) May 22, 2026
Por primera vez, nuestro país lidera el futuro social.
El Ministerio de Capital Humano presenta el Gemelo Digital: un cambio de paradigma en la política social con el uso de Inteligencia Artificial.
MAGA.
VLLC! pic.twitter.com/4DY1Wexziq
“Integramos información de múltiples fuentes en una base unificada que, mediante Inteligencia Artificial, identifica lo relevante y proyecta escenarios posibles” dice la voz del video publicado en X por Capital Humano.
La gacetilla agrega que el modelo “permitirá describir la realidad social actual, explicar las causas de las problemáticas detectadas, predecir escenarios futuros y, finalmente, prescribir las acciones necesarias para optimizar los resultados de gestión”.
Sin más, la consumación del “Estado predictivo” descrito por Morozov.
El texto publicado por Capital Humano abunda en definiciones generales, que son al mismo tiempo tan vagas como grandilocuentes. No existe precisión alguna sobre fechas de implementación, presupuesto, ni organismos responsables. Tampoco acerca de cuáles serán los datos personales e individuales de los cuáles el Gemelo Digital se valerá, ni de cómo, cuándo y dónde se conformará la “base unificada”.
Comunicado oficial.@JMilei pic.twitter.com/13lFyMZC3a
— Ministerio de Capital Humano (@MinCapHum_Ar) May 27, 2026
Pero sobre todas las cosas, no existen precisiones acerca de cuál será la plataforma que alojará los datos, ni sobre la Inteligencia Artificial que se utilizará para procesarlos.
En otras palabras, se desconoce cuál será el feudo digital que accederá a los datos privados de la población, que nunca dio consentimiento para su utilización fuera del ámbito de lo público.
Suspicacias e incertidumbre
La noticia se conoció a mediados de abril: Peter Thiel adquirió una enorme casona en el Barrio Parque de la Ciudad de Buenos Aires, y llegó a la Argentina para establecerse por tiempo indefinido.
La radicación en en el país de uno de los máximos exponentes del tecnofeudalismo global, su encuentro en Casa Rosada con Javier Milei y su fluído contacto con referentes como el ministro de economía, Luis Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, o el “ministro sin cartera”, Santiago Caputo, no hicieron más que generar suspicacias.
El magnate es co fundador de Pay Pal, la primera plataforma de pagos mediante billeteras virtuales y la más importante del mundo, y el creador de Palantir Technologies, especializada en Big Data e inteligencia artificial.
Thiel expresa públicamente sus ideas, que casualmente son muy similares a las de Milei en cuanto al Estado, la desresregulación y el libre mercado. A ello, Thiel le suma un profundo y explícito desprecio por la democracia.
Las suspicacias se acrecentaron cuando Capital Humano lanzó el Gemelo Digital Social. Casualmente, la plataforma Palantir Foundry propiedad de Thiel, ofrece un servicio llamado “Digital Twin”, que traducido es “Gemelo Digital”.
La plataforma Palantir Foundry propiedad del magnate tecnofeudalista Peter Thiel, ofrece un servicio llamado “Digital Twin”, que traducido es “Gemelo Digital”. Las similitudes con el anuncio del gobierno libertario, son elocuentes.
Un cerebro operativo que replica de forma virtual toda la lógica de la empresa u organización, y crea representaciones de potenciales escenarios y cursos de acción de forma predictiva. Las similitudes con el anuncio del gobierno libertario, son elocuentes.
Una semana después del anuncio, Capital Humano recogió el guante de la polémica y aclaró que el desarrollo se realiza “con recursos humanos y equipo técnicos especializados propios, sin recurrir a contrataciones integrales de empresas”. Fue la última comunicación oficial al respecto.
Con ese telón de fondo, la ausencia de certezas en torno al Gemelo Digital Social, es directamente proporcional a la cantidad de preguntas sin respuesta.
La ausencia de certezas en torno al Gemelo Digital Social, es directamente proporcional a la cantidad de preguntas sin respuesta. ¿Dónde está el límite entre el uso público y el uso privado de los datos, si es que la plataforma utilizada por el Estado es desarrollada en todo o en parte por una empresa privada?
La era está signada por un cambio tecnológico estructural en el que las personas ofrecen voluntariamente su identidad y sus datos como materia prima predictiva a las plataformas, y ello está modificando lentamente el paradigma de la economía global.
En ese marco: ¿Es legal la utilización compulsiva de datos privados de parte del Estado? ¿Cuál es el uso alternativo que se dará al excedente de información sobre el comportamiento de los ciudadanos? ¿Cómo se gestionará la base única de datos y quienes tendrán acceso? ¿Cuál es el límite entre predecir políticas públicas y modelar el comportamiento de los ciudadanos en base a objetivos puntuales de política pública?
¿Qué tan permeados de ideología o dogmatismo están esos objetivos de política pública que potencialmente pueden inducir el comportamiento de la ciudadanía? Y por sobre todo ¿Dónde está el límite entre el uso público y el uso privado de los datos, si es que la plataforma de alojamiento y/o la Inteligencia Artificial utilizada es desarrollada en todo o en parte por una empresa privada?
“Lo esencial es invisible a los ojos”. La célebre frase de Saint-Exupéry en el Principito, es premisa esencial para comprender los cambios profundos y a la vez imperceptibles que atraviesan la matriz de la economía global.
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