El acuerdo con el Fondo sigue dividiendo las filas internas del oficialismo

Reapareció Guzmán y brindó detalles de la negociación. Las respuestas desde el kirchnerismo fueron tan contundentes como reveladoras.





“Cuatro días antes del acuerdo, se cortan todas las líneas de comunicación. Cristina no atendía, llamaba al secretario y tampoco me atendía. Mandaba la información por mensaje a ‘alguien clave’ de su entorno”.
El ex ministro de economía Martín Guzmán reapareció en una extensa entrevista radial con Alejandro Fantino, y encendió la mecha de un explosivo debate interno en relación a los entretelones de la rúbrica del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Desde 2018, la relación con el organismo multilateral es el eje sobre el que gira la política económica argentina. Y así seguirá siendo por muchos años más.
No obstante el intercambio discursivo que se desató hacia el seno del Frente de Todos en los últimos días, deja a la vista algunos detalles ya conocidos aunque no por ello menos importantes, y otros directamente inverosímiles.


La primer certeza que surge luego de escuchar a Guzmán, es que Cristina Fernández sigue teniendo en sus manos los principales resortes de poder del gobierno. Y que si bien es cierto esos resortes no le permitieron bloquear el acuerdo, si le alcanzaron para bloquear a Guzmán.


El ex ministro describió en detalle el detrás de escena de las negociaciones. “No tuve a nadie a mi izquierda. En la percepción de los interlocutores internacionales, ‘el más duro era yo’ y eso no es bueno en una negociación”, ponderó Guzmán.


Al referir a la Vice Presidente, indicó que “Cristina tiene mucha potencia, tanto cuando juega a favor como cuando juega en contra. En la negociación con los bonistas fue determinante y le permitió al país ahorrar una friolera de dinero”.

“A mí me parece ‘elitista’ hablar de ‘capital simbólico’. Yo a mis hermanos o a los pibes del barrio, lo que quiero darles es ‘capital real’”

Martín Guzmán en referencia al impacto interno del acuerdo con el FMI.


No obstante al describir el momento previo a la firma del acuerdo, Guzmán eligió una particular alegoría. Indicó que “en una situación como esa el ministro tiene delante suyo ‘dos baldes de mierda’ y debe elegir en cual de ellos mete la mano. Le debíamos u$s 45.000 millones al FMI. Las opciones eran llegar a un acuerdo para refinanciar, o no llegar a un acuerdo e ir al default”.


Agregó además que para una parte de la coalición de gobierno, el acuerdo significaba perder ‘capital simbólico’, a lo que contrapuso “a mí eso me parece ‘elitista’, yo a mis hermanos o a los pibes del barrio, lo que quiero darles es ‘capital real’”.


Las definiciones que brindó el ex conductor de la política económica, despertaron un tsunami de críticas.
El primero en reaccionar fue el actual gobernador de Buenos Aires, y ex ministro de economía hasta 2015, Axel Kicillof. “Hasta último momento el Presidente no supo que se trataba de un nuevo préstamo”, indicó Kicillof en otra entrevista radial.

Pidió silencio. El Ministro de Economía Sergio Massa mandó a callar a Martín Guzmán.

Dio a entender que el primer mandatario esperaba una re negociación del crédito asumido por Mauricio Macri en 2018, pero no que el país contrajera un crédito nuevo para cancelar el anterior. Puede parecer un tecnicismo, pero es inaudito que el Presidente no conociera ese detalle hasta horas antes de la rúbrica.


Finalmente quien recogió el guante de las críticas de Guzmán fue el propio Sergio Massa, y lo hizo en duros términos. Nuevamente el escenario elegido fue la radio, y en una entrevista a Futurock el actual conductor de la economía nacional dijo en referencia al ex ministro “levantamos sus problemas económicos, debiera hacer silencio”.


Pero la respuesta de Massa no quedó ahí, sino que brindó detalles hasta ahora desconocidos respecto al momento de la discusión legislativa. “Cuando llega el acuerdo al Congreso, el ex ministro plantea que si no aprobábamos el texto como él decía, se caía el acuerdo”, recordó Massa. “Yo tuve una reunión por ZOOM con el equipo técnico del Fondo, y me dijeron que ‘era mentira’, que no era necesario aprobar el texto tal como había llegado al Congreso”, agregó.


Por el calibre de los funcionarios que intervinieron en el intercambio discursivo y el tenor de las declaraciones, la sucesión de relatos reviste una altísima gravedad institucional.

“Yo tuve una reunión por ZOOM con el equipo técnico del Fondo, y me dijeron que ‘era mentira’, que no era necesario aprobar el texto tal como había llegado al Congreso”

Sergio Massa en relación al momento en que el acuerdo con el FMI se votó en el Congreso.


Hay algo que siempre se sospechó y que queda en evidencia luego del intercambio: nunca existió una mesa en la que todos los actores políticos relevantes del oficialismo se sentaran para compartir la información referida al acuerdo y coordinar las acciones en conjunto. Nunca se trabajó sobre los apoyos políticos que el acuerdo requería, y mucho menos se brindó el detalle de la información necesaria.


Queda a la vista además, que mientras se debatía un acuerdo que condiciona la economía nacional por 15 años, gran parte del oficialismo especulaba con el impacto discursivo y electoral.


Hay un punto en el que se advierte un argumento en común. El acuerdo cerrado en 2018 era irregular desde cualquier punto de vista, y transcurridos cuatro años, está claro que el organismo jugó una enorme carta política apostando a la reelección de Mauricio Macri, y que en esa apuesta el ex Presidente de EEUU, Donald Trump tuvo un rol clave.


Para el kirchnerismo, esa era la razón para exigir al Fondo plazos extraordinariamente largos y una fuerte quita de capital.
Para Guzmán en cambio, era la principal justificación de un nuevo acuerdo que reemplace al anterior, sin la exigencia de las reformas estructurales que históricamente solicitó el FMI.


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