Edgardo Giménez nos pone a volar en el Borges

Por Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén

Por Redacción

El artista plástico Edgardo Giménez, considerado uno de los íconos pop de los años sesenta, presenta su muestra “Fiesta en el aire”, en el Centro Cultural Borges, una mega-instalación de 700 metros cuadrados, encargada al artista por la Asociación de Aeronavegantes –el sindicato de las azafatas y comisarios de a bordo- para comunicar su diaria tarea sobre los aviones y celebrar la reestatización de Aerolíneas Argentinas y Austral. La obra de Giménez, quien en su juventud integró las huestes del Instituto Di Tella, incluye desde maquetas de aviones de vivos colores, representaciones de las tripulaciones de cabina en sus distintas funciones y videos con la historia de la aeronavegación comercial, enmarcadas bajo un cielo que cubre toda la instalación. La muestra se completa con el libro “El cielo es nuestro”, editado por el sindicato y en el que se rinde un homenaje a la reestatización de la antigua aerolínea de bandera. La iniciativa sindical de encargarle a un artista plástico la plataforma sobre la cual exponer sus ideas a la sociedad es un hecho destacable que tiene sus antecedentes en otras fusiones entre las artes visuales y la lucha sindical, como fue, sin dudas, en los años 60-70 la obra gráfica de Ricardo Carpani puesta al servicio de las ideas y la lucha de la CGT de los Argentinos que lideraron Raimundo Ongaro y Agustín Tosco. En otra circunstancia histórica y con otros actores, este encuentro entre un gremio y un artista, dirigido a comunicar el pensamiento, la historia y la lucha sindical en el marco de una obra de arte no puede ser menos que elogiado ya que abre de nuevo caminos creativos y conceptuales, que alguna vez marcaron el rumbo de la cultura argentina. En ese sentido, valen las palabras del secretario general de la Asociación, Ricardo Frecia, cuando dice que si bien “la misión principal de un sindicato es la defensa de mejores condiciones de trabajo para sus afiliados, entendemos que también debe fomentar la formación cultural y espiritual”. Por su parte, Giménez aclara que esta instalación “actúa en el campo de la fantasía, no en el de la política” y señala que “los aviones son modelos ampliados de los avioncitos de juguete con los que jugábamos de chicos, toda la muestra es un juego”. El artista, quien por más de dos décadas trabajó junto a Jorge Romero Brest en el mítico Di Tella, rescata aquí una de sus frases: “sólo es lo que está en constante cambio” y en esta mega-instalación donde el cielo es el límite, Giménez hace honor con su obra al legado de su antiguo mentor.