Educación: “Si usted no está montando la ola…”

Por Redacción

Una frase conocida entre los internautas o simplemente marketers de internet dice: “Si usted no está haciendo algo positivo por usted mismo, ¡quédese bien tranquilo! Usted está haciendo algo positivo por otro”. En la frase original sería: “Si usted no está ganando dinero para usted mismo, no hay problema, significa que está trabajando para que alguien más gane dinero”. Y si bien la época de Navidad es una gran oportunidad para muchos para ganar dinero y para otros para moverse “sin que los vean”, el festejo y el descanso luego de un año arduo son bien recibidos. Pero antes de abandonarnos al ocio y recibir a queridos parientes propongo darnos un lugar más para la reflexión; reflexión que luego retomaremos pasados los festejos (naturalmente). El pensar, el reflexionar “no es hacer nada”, como se dice a veces. De hecho, el pensar, más allá “del rumiar”, es el trabajo más arduo que existe. Veamos, entonces, una posible reflexión sobre la educación argentina hoy, justo donde nos hallamos parados. Indagar sobre las escuelas desconectadas de nuestro país es reflexionar sobre las escuelas públicas (pero la mayoría de las privadas no están exentas en este caso). Si hay excepciones, como se sabe, confirman la regla: las escuelas argentinas están aisladas del sistema digital. ¿Qué es el sistema digital? Me permito enunciar un eufemismo directo: es el mundo de hoy. Y su ausencia es seguir en tiempos pasados, eso que se nos pega como una mochila insistente. Las famosas netbooks entregadas por el gobierno de Cristina Kirchner tuvieron algunos puntos a favor. Sin embargo, su mayor beneficio, la conexión a internet (“conectar…”), no pudo ser concretado. Ni siquiera fue llevado a flote el uso de las máquinas en las aulas “fuera de línea”. Ahora, con un nuevo gobierno y promesas de propiciar una educación de calidad, existe esta condición inevitable. Conectar a todos los estudiantes de los niveles primario y secundario. Nótese: a todos. Y se incluye el primario, algo ya iniciado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No se trata, ni mucho menos, de una problemática sencilla. Es decir: la conectividad de las escuelas va mucho más allá que pedir conexión a internet y que cada alumno tenga su computadora. Podemos reflexionar, entonces, un poco más en profundidad sobre todo esto. Como sería lógico pensar, “conexión” y “estar conectados” son dos puntos diferentes y en consecuencia establecen una distancia entre sí. Lo que insinúa un trabajo por delante enorme, monstruoso e, incluso, fascinante. Si tomamos la idea de “estar conectados”, es interesante tener en cuenta alguno de los escritos conocidos sobre “la nueva era digital”. Doy como ejemplo un pequeño fragmento de un manifiesto digital, de Hervé Fischer, de casi diez años atrás (¿diez?) y que puede causar pavor, quizá, a más de una educadora argentina de hoy: “Estamos entre un mundo pasado, parcialmente desadaptado, y un mundo nuevo, digital (…) No vivimos más la idea del mundo como providencia divina, un mecanismo o como un reloj suizo. Hoy pensamos al mundo como un algoritmo de mucha complejidad que intentamos descifrar con herramientas informáticas (…) Tenemos que desarrollar tres valores fundamentales: la libertad, la creatividad y la responsabilidad ética planetaria”. Es decir: no nos engañemos, la nueva conectividad digital no es sólo la instalación efectiva de una tecnología en nuestras escuelas. Trae consigo una nueva ética, otras ideas, desafíos hacia otra concepción del mundo. Por tanto, quizá, se acabaría la escuela cerrada (sin ofender) para dar lugar a la escuela conectada “a todo lo demás”. Un cambio enorme. Así hoy, si usted se acerca a las escuelas argentinas, quizá note el alto nivel de muchos docentes. Me ha sorprendido, en lo personal, corroborar este fenómeno. Dentro de mis novedades recientes, he puesto en el cajón de “la duda” la afirmación que circula sobre el bajo nivel del docente argentino. Sin embargo, el sistema educativo está caduco (por tanto el educador no puede hacer mucho) y la “educación familiar” (la familia) pide a gritos asistencia. Y la escuela debe, valga la redundancia, “conectarse con la familia”. No podía dejar de mencionar estos temas, como al pasar, puesto que están relacionados con cualquier cambio que se quiera alentar en nuestra educación, como lo es la digitalización. Volviendo a la conectividad como “espacio pendiente”, Bullrich menciona un sistema de conexión como lo está llevando a cabo recientemente Malasia. Pero veamos el ejemplo de España, que acaba de concretar un cambio en este sentido y nos sirve a la perfección como referente. Así bien, más de 6,5 millones de alumnos de 16.500 colegios públicos españoles están incluidos en el programa Escuelas Conectadas. El objetivo es brindar banda ancha ultrarrápida a todos los centros docentes. Escuelas Conectadas demanda una inversión de 330 millones de euros para que los centros docentes cuenten con una conectividad a internet de 100 Mbit por segundo y redes internas de comunicación con la capacidad de manejar ese caudal con eficacia. Uno de los impulsores del proyecto, el secretario de Educación, Formación Profesional y Comunicaciones Marcial Marín, comenta que hace una década España era uno de los países con menor conectividad de toda Europa. Y si bien los centros docentes tenían equipos informáticos, no había “interconexión” para educar a los alumnos en la competencia digital. El funcionario afirma que la competencia digital permitirá una mayor empleabilidad, mayor aprendizaje y la inclusión de todos los alumnos en la sociedad digital. Y mencionó que se trabaja en la formación del profesorado en relación a nuevas tecnologías para que puedan “sacar el máximo provecho” en las aulas. Es de notar que este plan está cofinanciado por del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), con cargo al Programa Operativo Plurirregional de Crecimiento Inteligente. Salvando las distancias de un arduo período de transición (o adaptación, es posible decir), gracias a este proyecto se prevé que “no habrá brecha digital” para los niños escolarizados en España. Punto coyuntural que significa que todos tendrán acceso a la mejor educación a través de internet, con independencia del lugar en el que esté ubicado su colegio. Pensando al día de hoy, es obvio que en estos primeros días de gobierno Esteban Bullrich tiene que apagar el fuego, es decir salarios. Luego, como primera medida estaría la voluntad seria de concretar la construcción de 3.000 salitas para niños desde tres años. Algo fundamental, y coincido en que debe ser la prioridad. Mientras tanto, evidentemente un proyecto de conectividad efectiva en nuestras escuelas no es fácilmente “esquivable”. La ola es enorme y está ahí, o nos montamos en su cresta o nos pasa por encima. La metáfora se está haciendo cada vez más conocida en el mundo digital y todavía es efectiva. Y viene al caso recordar la frase que mencioné al principio de esta nota. Doy acá una paráfrasis: “Si usted no está montando la ola, la ola lo está pasando por encima; por tanto usted está sin respirar formando parte de la masa de la ola, pero hay otro arriba, surfeando, pisándole la cabeza y respirando aire puro”. (*) Licenciado en Letras

Sergio Povedano (*)

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