Educar para hacer frente al cambio climático
Norberto Ovando – Adalberto D. Álvarez *

Cuando hablamos de educación, debemos asumir que aún somos analfabetos para enfrentar los desafíos climáticos del siglo XXI, es decir, equilibrar nuestro ser racional, formarse para la vida y convivir en un entorno armónico.
El 45% de los documentos educativos hacen poca o ninguna referencia a temas ambientales como la sostenibilidad, el cambio climático y la biodiversidad. Menos de la mitad de esos documentos mencionan el cambio climático; y solo el 19% hace referencia a la biodiversidad. Esto debe cambiar.
Italia fue el primer país del mundo en introducir por Ley la educación que aborda el cambio climático y la sustentabilidad de manera obligatoria en todos los niveles.
Del 17 al 19 de mayo de 2021 se celebró la Conferencia Mundial sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible, organizada por la UNESCO donde surgió la “Declaración de Berlín sobre la Educación para el Desarrollo Sostenible”
Entre los compromisos se destaca el de integrar la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), en todos los niveles de la educación y la formación, desde la primera infancia hasta la educación terciaria y de personas adultas; incluida la enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP), así como en la educación no formal y el aprendizaje informal, de modo que todas las personas tengan oportunidades de aprendizaje permanente a lo largo de toda la vida para el desarrollo sostenible.
Se debe empoderar a las juventudes como agentes de cambio para lograr el desarrollo sostenible, creando oportunidades de aprendizaje y de participación ciudadana.
El aprendizaje transformador de las personas y el planeta es necesario para nuestra supervivencia y la de las futuras generaciones. El momento de aprender y de actuar en defensa de nuestro planeta es ahora.
La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore destacó en la apertura de la COP 26 que, “Todos los gobiernos deben impartir educación climática a los niños y jóvenes para que éstos puedan contribuir y participar de forma significativa en la política y la acción climática”.
Según los docentes encuestados por la UNESCO, afirmaron que; “La inmensa mayoría no están familiarizados con las pedagogías adecuadas y sus enfoques de la enseñanza sobre el clima no son adecuados para la enseñanza en línea”
La educación puede contribuir a transformar el comportamiento de las personas para que adopten un estilo de vida más sostenible.
“El aprendizaje es clave para encontrar soluciones y crear un mundo más sostenible. La educación transformadora es la solución a largo plazo para ayudar a cambiar la forma en que vivimos y cuidar nuestro planeta”, asevera la UNESCO.
Desde la Asociación Amigos de los Parques Nacionales solicitamos a los gobiernos que, los fondos destinados a programas ambientales deberían contar con una partida destinada específicamente a la Educación Ambiental formal, con alcance de permanencia -en las currículas- y no temporaria como suele ocurrir de corto alcance. En respuesta a lo expresado en la – MOCK COP26- por el Delegado de Argentina (”Deja de decirnos, a los jóvenes, que somos el futuro, y sigues sin hacer nada“).
La educación en materia de cambio climático debe ser una prioridad.
* Presidente y y vice de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN). Extracto del artículo.
Río Negro

Cuando hablamos de educación, debemos asumir que aún somos analfabetos para enfrentar los desafíos climáticos del siglo XXI, es decir, equilibrar nuestro ser racional, formarse para la vida y convivir en un entorno armónico.
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