Sólo “un milagro” podría salvar a Dilma Rousseff de la destitución
El Senado brasileño votó a favor del impeachment. La fecha probable del juicio será a fin de mes. La acusan de maquillar las cuentas públicas y autorizar gastos sin aval del Congreso. Temer, que asumió la presidencia interina, terminaría su mandato.
Alejada del poder desde mayo, abandonada por aliados y con débiles apoyos entre sus propias filas, la presidenta brasileña Dilma Rousseff está cada vez más cerca de dejar su cargo definitivamente y sólo un “milagro” podría salvarla, coinciden analistas.
El último capítulo de la saga del impeachment tuvo lugar ayer, cuando el pleno del Senado aprobó por 59 contra 21 votos someter a juicio político a la presidenta, acusada de maquillar las cuentas públicas y autorizar gastos sin aprobación del Congreso.
El último paso tendrá lugar entre el 25 y el 29 de agosto, fecha probable del juicio en el Senado. Si dos tercios de su pleno (54 votos sobre 81) votan por el impeachment, como prevén, Rousseff deberá abandonar el poder definitivamente y se dejará caer el telón sobre los 13 años en el poder del Partido de los Trabajadores (PT), emblema de la izquierda latinoamericana.
En ese caso su exvicepresidente Michel Temer, que ya asumió la presidencia de manera interina y a quien la mandataria acusa de traicionarla y dar un “golpe legislativo”, terminará su mandato, que se extiende hasta el fin de 2018.
“La verdad es que Dilma necesita un milagro para que eso no ocurra, yo diría que la mayor sorpresa sería que pueda revertirlo. Hoy eso no se ve posible”, declaró el analista político Everaldo Moraes, de la Universidad de Brasilia.
Las sesiones para la fase final del impeachment de Rousseff comenzarán unos días después del cierre de los Juegos Olímpicos de Río 2016, los primeros en América del Sur que Lula da Silva, batalló para traer a Brasil. Eran otros años, cuando la economía florecía y el gigante del sur parecía ser la potencia mundial que despertó.
Pero hoy el panorama es otro: Brasil está en recesión desde el año pasado, el desempleo está al alza y la confianza en Brasil se esfumó de la mano de una crisis política profundizada por masivos escándalos de corrupción.
El mayor de todos es la gigantesca trama de desvío de dinero en la petrolera estatal Petrobras que le costó más de 2.000 millones de dólares a la compañía y que enlodó a buena parte de la elite política y empresarial de Brasil.
El PT, que llegó al poder en 2003 con Lula, está entre los más golpeados por las revelaciones de esta trama y el propio expresidente será enjuiciado por intentar obstruir las investigaciones. Si bien Rousseff no está acusada de corrupción, el caso ‘Petrolao’ ayudó a hundirla a ella y a su gobierno.
“Es casi imposible, muy baja la posibilidad de que Rousseff vuelva. Y ella misma lo sabe”, apuntó Sergio Praça, analista político de la Fundación Getulio Vargas.
Rousseff “cometió todos los errores que un presidente puede cometer, como no cumplir las promesas de campaña, no dar suficiente atención a su coalición, ignorar a su propio partido, no oír a nadie”, concluyó.
“Denunciamos ante la OEA violaciones al debido proceso en el impeachment contra Dilma Rousseff y presentamos medidas cautelares”
expresaron ayer los diputados del PT al presentar el planteo.
Datos
- “Denunciamos ante la OEA violaciones al debido proceso en el impeachment contra Dilma Rousseff y presentamos medidas cautelares”
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