El arte de Liliana Porter llega al MNBA

La muestra de la artista argentina radicada en Nueva York quedará inaugurada hoy, a las 19, en el museo neuquino. Será la última muestra del año y de la gestión de Oscar Smoljan.

Por Redacción

NEUQUÉN

María Pía Mendiberri

pmendi@rionegro.com.ar

NEUQUÉN (AN).- Liliana Porter es una de las referentes del arte conceptual más importante de nuestro tiempo. Abordó distintos géneros como el grabado, la pintura, el teatro, el video, incorporando todas estas disciplinas a su trabajo. Actualmente vive en Nueva York, pero visita asiduamente nuestro país con sus exposiciones.

Ahora llega a Neuquén para exponer su obra antológica en el Museo Nacional de Bellas Artes –MNBA– (Mitre y Santa Cruz). Será la última muestra del año y, a su vez, será la última muestra que se colgará en la gestión de Oscar Smoljan como director del MNBA. (Ver aparte)

La inauguración es hoy a las 19 y allí la artista dará una charla abierta en el auditorio del museo. La entrada a ambas actividades es libre y gratuita.

Antes de la inauguración Liliana Porter recibió y habló con “Río Negro” mientras montaba y preparaba las obras para que hoy estén listas para disfrutar.

–¿Cómo es la muestra?

–La muestra está formada por todos las obras que están en Argentina, ya sea en propiedad de coleccionistas, en exposiciones o de mi galería. Es una especie de muestra antológica y la más vieja es del 68 y la más nueva es de hace dos años. Tiene pintura, fotografía, grabados, instalaciones, videoarte, entonces hay un poco como ejemplos de diferentes estados.

–¿Hay algún hilo conductor?

–Hay una línea que las une aunque formalmente parezcan obras distintas. Si uno se mete en el tema todas tienen que ver con un tema que siempre hay detrás de mi obra que es ese cuestionamiento de lo que llamamos real y de los que llamamos virtual o sobre el tiempo.

–En general siempre en sus muestras se pueden ver distintos géneros y técnicas. ¿A qué se debe eso?

–Cuando empecé, en los 60, estaba muy metida en el grabado pero al mismo tiempo estaba cuestionando todos los límites que daba esa técnica y empecé a hacer instalaciones, obras por correo y cosas que estaban dentro del múltiple pero que iban más allá de lo que era la técnica tradicional. Y también empecé a pensar que el problema del grabado era que los grabadores partían de la técnica a la idea y a mi me parecía importante partir de la idea a la técnica. Es como que toda propuesta siempre tiene una solución que es mejor, por eso fui pasando y hay obras que son dibujos, otras fotos, otras instalaciones, hice dos obritas de teatro, o sea que hay ideas que tienen una solución que es mejor y que van más allá. No existe más eso de elegir ser grabador, pintor, a menos que haya alguien que lo único que le guste hacer sea pintar Yo creo que la forma de pensar ahora es más desde el problema y no desde la técnica, por eso se ven tantas diferentes técnicas.

–¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?

–Todos tenemos un tema, que es como el más importante y que uno lo va descubriendo cuando empieza a hacer arte. A mi me interesa mucho Magritte, me interesa mucho Borges, me interesa mucho Lichtenstein y te das cuenta que te interesan por que están tocando temas que uno quiere decir. No sé si es inspiración pero son personas o artistas con los que uno se identifica. Magritte en la parte conceptual donde él cambia de nombre los objetos o separa el nombre del objeto; me interesa Lichtenstein especialmente en las obras donde da un pincelada expresionista aunque la forma en la que la pinta es lo contrario al expresionismo, ese poder de decir una cosa con lo contrario a mi me interesa mucho. Después me interesa mucho esos retratos de quattrocento que siempre es una señora que está mirando fijo y que es muy realista. Es como que me interesa esa mirada que viene desde hace 500 años y se junta con la tuya y funciona, por eso también en mi obra hay una serie de diálogos donde junto personajes disimiles pero que uno siente que se comunican, porque la idea es juntar fisicalidades distintas.

–¿Qué influencia tuvo Nueva York en su carrera?

–Vivo ahí desde el 64, llegué cuando tenía 22. Llegué en el momento en que Nueva York empezaba a a ser el centro cultural. Vi la primeras exposiciones de Warhol, todo el pop art, el arte minimal, era el momento en el que se estaba gestando la desmaterialización del arte. Nosotros como latinoamericanos veíamos en las exposiciones minimalistas que de golpe había un tubo cromado, entonces te dabas cuenta de que eso del arte internacional era un invento porque era absurdo en un país latinoamericano, en vías de desarrollo, hacer una obra que era carísima y que no tenía ningún sentido. Yo creo que muchos nos imaginamos un arte que no pase por el objeto y es donde empezaron las ideas del arte conceptual, de hacer obras que vayan directo al público y que no sean objetos vendibles. Ahí salieron las intervenciones por correos, las instalaciones, las cosas que se hacían y se borraban y también obras hechas con materiales muy simples , que era una idea más eficaz para nuestros países más que para Estados Unidos.

–¿Le gusta vivir allí?

–A mí cada vez me gusta más porque es un lugar interesante, es un lugar donde uno tiene mucha privacidad y donde se puede trabajar muy bien porque no hay limitaciones técnicas, entonces si uno siente que hay una limitación esta en vos, no hay forma de echarle la culpa a nadie. Y a parte es un lugar donde siempre hay un montón de gente mejor que uno y donde hay más anonimato, es decir que uno se mantiene más realidad y que uno siente que si uno desaparece nadie se da cuentas, entonces es más real y te obliga realmente a ponerte las pilas.


Exit mobile version