El arte de preparar las pistas para esquiar en Catedral

Un equipo de especialistas prepara cada día los 120 km de pistas esquiables del cerro. El detrás de escena de un trabajo que empieza mucho antes de que lleguen los primeros visitantes.



17 máquinas modelos Pisten Bully 600 y 400 tiene el cerro Catedral para acondicionar las pistas.

17 máquinas modelos Pisten Bully 600 y 400 tiene el cerro Catedral para acondicionar las pistas.

Philou Gilliot desde muy chico, aun antes de tener registro, se subía a las máquinas pisapistas en los Alpes franceses de donde es oriundo.

Su familia entera trabaja en la montaña, allí donde se encuentran los centros de esquí más conocidos de Europa. Y es ahí donde creció su interés por la nieve y su conocimiento fue en aumento al punto que ahora es el responsable de preparar las pistas de saltos en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Todo listo. La máquina dejó el lugar en condiciones para los saltos.

Desde hace varios años Gilliot vive tres meses al año en Bariloche y es asesor experto del cerro Catedral donde la preparación de las pistas es una tarea primordial para que los residentes y turistas disfruten de sus días de esquí.

Catedral tiene una dotación de 17 máquinas pisapistas de última tecnología. Fueron incorporadas a la flota en los últimos cinco años y vinieron de la mano de una preparación especial de los 15 operarios para mejorar las condiciones de los 120 kilómetros de pistas esquiables del cerro.

Paso a paso

“Trabajar la nieve no es solo andar con la máquina por toda la montaña, hay un proceso desde el principio de la temporada, se debe trabajar desde el momento justo, modelar la pista, emparejar y hay un plan de tareas según las condiciones del día”, explicó Gilliot.

El experto preparó pistas en los Juegos Olímpicos de Invierno de Corea del Sur y ahora está abocado a las pistas de Big Air y Slopestyle para los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022.

Un histórico. “Un trabajo que da satisfacción”, dice Hugo.

Conocedor de los centros de esquí de todo el mundo, Gilliot señaló que Catedral tiene la particularidad de tener un terreno más empinado que otros cerros y por eso, en esta montaña se utilizan máquinas con malacate que “ayuda a tener un producto final mucho más alto y entonces no baja la nieve y la máquina no derrite tanto la nieve. Mejoró la calidad de las pistas”.

“Catedral es un desafío grande para mí. Las pistas ahora están en el mismo nivel que cualquier centro de esquí del hemisferio norte”.

Philou Gilliot, experto en pistas francés.

El plan de cada día lo diseña Matías Marcaccini, el responsable del equipo. “Diseñamos las tareas en base a lo que vemos durante el día y lo que reportan los patrulleros”. Se tiene en cuenta la temperatura, las nevadas, los sectores donde falta nieve y asoman las piedras, entre otras características. Generalmente los maquinistas trabajan en dos turnos, unos arrancan cuando cierra el cerro, a las 17, y otros pasada la medianoche.

Los días de tormentas se concentran los trabajos para la madrugada para “tratar de pisar hasta último minuto y que la gente encuentre las pistas en condiciones”, explicó Marcaccini. Con grandes nevadas se priorizan las pistas azules y las conexiones a los medios de elevación, en las pistas rojas y negras se deja la nieve honda, que disfrutan los expertos en esquiar.

Postales. Obtienen increíbles imágenes del amanecer.

Hugo Ocares también integra el equipo de pisapistas. Empezó a trabajar en Catedral en 1992, pasó por varios sectores hasta que hace seis años se sumó a los maquinistas y hoy con 55 años es una pieza fundamental en el área.

“Es maravillosa la montaña una vez que cierra: transmite paz, tranquilidad, es única. Disfrutamos atardeceres y amaneceres...”.

Matías Marcaccini, responsable de pisapistas.

“Es un trabajo que da satisfacción, trabajamos con tecnología con el objetivo que quede bien hecho. Tenemos una pelea interna de quién deja mejor a pista, que quede lo más linda y buena posible para los esquiadores”, destacó Hugo. Para los pisapistas el contexto es una motivación a la hora de ir a trabajar.

“Es un privilegio que estemos arriba para mirar los cambios de la naturaleza”, destacó Ocares, un barilochense que –como muchos– creía inalcanzable llegar al cerro Catedral.


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