El campo en la campaña
Etchevehere, de la Sociedad Rural, alentó los planes de Macri y aliados para el campo. Le reprochó a Scioli tener "un doble discurso" y le demandó que explicite su posición. Sostuvo que el gobierno K "es el peor de la historia argentina que le ha tocado" a su sector.
de domingo a domingo
Sergio Massa, magullado después de perder combustible (léase intendentes del Gran Buenos Aires, economistas que integraban su equipo y candidatos con peso, como Francisco de Narváez), sigue en la carrera presidencial. Pero, claramente, corre con desventaja frente a uno de los representantes con buenos modales del kirchnerismo, Daniel Scioli, y al ahora principal exponente de la oposición, Mauricio Macri, quien se anima incluso a amonestar al «círculo rojo», al que mandó a dedicarse a sus asuntos empresarios porque -argumentó- de política entiende muy poco.
Tras escenificar un protagonismo en retroceso, con admisión de errores, Massa señaló que a cinco meses de las elecciones «empieza la hora de la verdad, la hora de las propuestas. Se acabó el marketing del silencio», auguró.
Sus principales dardos fueron contra la administración de Cristina Kirchner que, según su parecer, construye con «el látigo y la chequera». Puso a prudente resguardo a Macri, quizá debido a que los que todavía lo siguen en su sector alientan un acuerdo parcial en la provincia de Buenos Aires, y atacó a Scioli: «Si logro que el peor gobernador de la historia no sea presidente, bienvenido», dijo con picardía para alimentar las versiones que proliferarán hasta el próximo sábado, día del cierre de las listas de candidatos.
Uno de los tantos temas a debatir girará en torno a la relación entre el Estado y el sector agropecuario, habida cuenta de que un punto de inflexión fue la guerra con el campo del 2008, que pareció partir la sociedad en dos y determinó el aislamiento del entonces vicepresidente Julio Cobos, quien votó en contra de la resolución 125.
Precisamente Luis Etchevehere, hoy titular de la Sociedad Rural, en sintonía con el reclamo de Massa luego de juzgar como «pésima» la gestión K, a la que definió animada por «el revanchismo y la venganza», elogió «la oferta muy completa» expuesta por Macri y sus socios, el radical Ernesto Sanz y «Lilita» Carrió, de la Coalición Cívica. A la vez, reclamó que «hablen públicamente» Scioli y Florencio Randazzo, ya que «entre cuatro paredes nos aseguran que harán lo que nosotros proponemos, pero eso no sirve, tienen que comprometerse a través de los medios como forma de mejorar la calidad institucional».
De hecho, hace unos meses el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Alejandro «Topo» Rodríguez, adelantó que una de sus propuestas es bajar las retenciones al trigo. Eso le valió una severa reprimenda a Scioli por parte de Cristina. Los espinosos asuntos agropecuarios quedaron por eso acallados. «Río Negro» intentó vanamente un pronunciamiento al respecto de los hombres de confianza del gobernador. «No lo haremos ni en off ni en on», contestaron.
«Con el oficialismo estamos jugando un partido de tenis con las reglas del fútbol», comentó a un cronista de este diario el propio Etchevehere.
Es impensable que el ministro Axel Kicillof, elogiado hoy por Scioli, cambie los criterios aplicados a lo largo de 12 años de kirchnerismo. El viernes, al ampliar el cupo triguero, declaró: «Hay algunos que quieren exportar todo el trigo y el problema es que, de hacerlo, tendríamos que comenzar a importarlo, ya que Argentina consume trigo, hace pan y facturas, la famosa medialuna de la mañana está hecha de harina».
Etchevehere, en cambio, comentó que si Scioli y Randazzo adelantasen medidas liberales para favorecer la venta el exterior, los productores podrían lograr una cosecha de 20 millones de toneladas en lugar de las cerca de 12 actuales.
«Los dólares de la soja alimentaron el populismo», expresó en un claro mensaje en contra del intervencionismo y a favor de la inversión privada. «Lo que viene para el campo depende de quien gane», acotó. Es lógico, siguiendo este razonamiento, que Macri y el devaluado Massa concilien posturas comunes para lograr señalamientos explícitos de Scioli, quien según Etchevehere practica «el doble discurso».
Los alineamientos en pos de la continuidad o el cambio son sorprendentes. La Cámpora, a través de «Wado» De Pedro, muestra una cercanía evidente con Scioli.
«Vos sos un conservador popular y tenemos miles de diferencias con tu visión política y económica… pero nosotros con el impostor no vamos a ir. Si sos la herramienta para la continuidad del proyecto te vamos a apoyar. Pero nuestra líder seguirá siendo Cristina», le espetó cara a cara a Scioli el polémico expiquetero Luis D»Elía, quien en el conflicto por la 125 tuvo un rol decisivo en la lucha callejera contra la Mesa de Enlace.
Arnaldo Paganetti
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