El canal Montenegro, una obra que sigue paralizada

Su finalización está prevista para el año próximo, con una inversión de casi ocho millones de pesos.

Redacción

Por Redacción

El canal Montenegro, una obra que sigue paralizada

El entubamiento del canal Montenegro, un compromiso político que el gobierno provincial tomó en octubre de 2012 y sufrió postergaciones, podría estar concluido recién a principios del año próximo; según las estimaciones del Departamento Provincial de Aguas (DPA). Costará casi ocho millones de pesos, una vez recuperada de la parálisis que sufre.

El superintendente del organismo, Fernando Curetti, señaló a DeViedma que dentro de este demorado proceso fue rescindido el contrato meses atrás con la empresa Baszkir. Ésta se presentó el año pasado en concurso de acreedores.

Indicó que “no sólo hubo que dar de baja (el contrato) sino que además hay que reasignar el presupuesto y estudiar un nuevo pliego” para completar lo que resta de la obra.

Hasta ahora se llevan gastados 6,6 millones de pesos y se requiere de otro millón más dentro del nuevo llamado a licitación pública. Falta instalar las bombas de transporte de agua, realizar la provisión de energía eléctrica y efectuar un repaso a la obra civil.

Estimó que entre la revisión del pliego, la convocatoria a compulsa de precios, la adjudicación y la revitalización de la obra “demandará tiempo” con lo cual podría estar habilitándose entre febrero y marzo.

Una somera revisión histórica de la necesidad demuestra que la ciudad formuló esa aspiración hace varios años atrás buscando una solución frente a la presencia de riesgosa basura para la sanidad ambiental y los vecinos del sector Sur.

La obra comprendió el tapado inicial del terreno emplazando varios metros bajo tierra los conductos de hormigón armado, entre la calle Winter y la avenida Perón con enlace a red de pluviales existente. Se requiere de una estación elevadora, y vinculación con 10 sumideros. Ese antiguo canal nació a la altura de la colonia penal del Servicio Penitenciario Federal y moría ciego en el bulevar Ituzaingó.

Inicialmente tenía el doble propósito de alimentar con agua a las chacras del establecimiento carcelario, y evacuar en forma ineficiente el agua de lluvia. A fines de los ‘80 con fondos del entonces Ente de Desarrollo de la Capital Federal (Entecap) fue solventada la primera etapa de entubamiento entre el río y la calle Winter, pero desde esa arteria que linda con los barrios Santa Clara y Zatti, quedó una parte a cielo abierto y como repositorio para que los vecinos arrojen basura. Las juntas barriales recibieron quejas por parte de los vecinos, en tanto que el municipio debió intervenir para efectuar tareas de limpieza. Incluso, la Justicia civil recogió varias denuncias.

La intención del DPA es minimizar el impacto que afecta a ambas barriadas, incrementar la calidad de vida en el sector, incorporando un mejoramiento en 35 hectáreas urbanizadas y 170 a urbanizar. El emprendimiento implicó en principio la instalación de 350 metros lineales de hormigón, mientras que el futuro emplazamiento de la estación elevadora permitirá transportar el agua por gravedad hasta la colectora de bulevar Ituzaingó.


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