El catálogo de abusos vuelve a dividir el país



Contexto

El informe sobre los brutales interrogatorios de la CIA durante la administración de George W. Bush reabre viejas heridas y puso de manifiesto la división que existe en el país sobre cuál es la mejor forma de combatir el terrorismo. El presidente Barack Obama y los demócratas sostienen que “las técnicas de interrogatorio mejorado” utilizadas por la CIA están en conflicto con los valores que el país defiende. Los republicanos y miembros de los servicios de inteligencia insisten en que fueron claves a la hora de prevenir atentados y salvar vidas de estadounidenses. Algunos hallazgos del informe: • Los interrogatorios donde se usaron técnicas como el ahogamiento simulado o privarlos del sueño y mantenerlos despiertos fueron ineficaces a la hora de conseguir información de inteligencia que permitiera hacer operativos en contra de los grupos terroristas o que pudieran prever ataques terroristas a Estados Unidos. • Las condiciones de encarcelamiento de los terroristas y los interrogatorios a los que fueron sometidos resultaron más brutales de lo que los funcionarios de la CIA reconocieron al público y en las interacciones que tuvieron con el Congreso y la Casa Blanca. • La administración de la CIA de estos interrogatorios así como de su sistema de prisiones clandestinas en países extranjeros fue “profundamente defectuosa’’. El personal a cargo no fue entrenado debidamente, el personal médico que atendió a los detenidos fue entrenado para que ofrecieran malos tratos y los archivos del mismo fueron mal administrados. • La implementación de estos interrogatorios se basó en un programa desarrollado por dos psicólogos que no tenían experiencia previa en técnicas de interrogación o en acciones antiterroristas. La CIA nunca llevó a cabo un análisis exhaustivo de la eficacia de éstos programas. • La CIA trató de impedir o evitar que el Congreso y la prensa supervisara de manera activa estos programas. Altos funcionarios de la CIA dieron información inexacta, de manera repetida, a líderes del Congreso, a organismo contralores y a la prensa. El informe desgrana múltiples torturas: • La “técnica de la pared” (walling) consiste en ubicar al detenido frente a pared. El interrogador lo atrae hacia él y luego lo lanza violentamente contra la pared. • Los detenidos podían ser mantenidos despiertos hasta “alrededor de 180 horas”, es decir “siete días y medio”, en una posición incómoda: “de pie, con las manos al nivel o sobre la cabeza”, encadenados y atados al techo. • Abú Zubeida fue colocado en una caja del tamaño de un ataúd más de 11 días, y en otra todavía más pequeña durante 29 horas, mientras se lo interrogaba. • La simulación de ahogamiento (waterboarding) es la técnica más tristemente célebre. El detenido es atado a un banco inclinado, con sus pies sobreelevados, se le coloca una toalla en la frente y los ojos y el interrogador le echa agua mientras la pasa repetidamente por la boca y la nariz del torturado, que por 20 a 40 segundos no puede respirar. SheiKh Mohammed fue víctima del suplicio en 183 oportunidades. El informe representa el esfuerzo más ambicioso del gobierno estadounidense para entender lo que ocurrió en aquellos años. Sin embargo, será difícil borrar la mancha en la imagen de EE. UU. mientras la guerra contra el terrorismo continúa. (AP/DPA)


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