El complejo vuelo de Denzel Washington
Pero descubren que el hombre es alcohólico y consume drogas.
El viernes, llega a los cines de Neuquén el filme “El vuelo”, dirigido por Robert Zemeckis y con Denzel Washington en el papel de un piloto sumamente dependiente del alcohol y las drogas, papel que le valió su sexta nominación a los premios Oscar. Denzel Washington ha sido policía, abogado, gángster… y ahora piloto. La película narra la investigación de un aterrizaje de emergencia gracias al cual salvan la vida un centenar de personas. Una historia basada en hechos reales en la que el ya ganador de dos Oscar interpreta al heroico piloto. El actor da vida a Whip Whitaker, un experimentado piloto que consigue realizar un milagroso aterrizaje. Pero su hazaña empezará a desvanecerse a medida que la investigación sobre el accidente avanza y surgen las preguntas acerca de qué sucedió realmente, mientras la historia se adentra en la vida de un hombre con problemas de alcoholismo y que emprende el camino hacia la redención. En entrevista con DPA, Washington habla de las mentiras y el lado oscuro de cada persona. –Para su película ha trabajado con aviones y pilotos. ¿Se siente ahora más o menos seguro a bordo? –Bueno, esta es una historia totalmente extraordinaria. Creo que el 99,9% de los pilotos actúa con profesionalidad, pero las adicciones se dan en todos los sectores, también entre periodistas y camarógrafos, ¿no? –¿Es “El vuelo” un thriller sobre un accidente de avión o más bien una película sobre un hombre cuya fachada se desmorona entre mentiras? –Casi ha respondido a su propia pregunta. Creo que se trata de ambas cosas, aunque menos thriller. La secuencia con la caída del avión sólo es el punto de partida para toda la historia. –¿Se vio alguna vez en la situación de poder elegir entre reconocer un error o seguir adelante sin que nadie lo note? –Uff, seguro, pero ahora no se me ocurre. Pero seguro que de niño me ocurrió. Cuando uno es pequeño, a menudo cuenta una mentira y mamá responde: ‘Ok, ve a la cama’, y uno se siente aliviado. Pero nunca tuve una situación tan drástica como la de la película. –¿Le resultó muy duro interpretar a un alcohólico? –El guión era fantástico y durante semanas lo comenté y trabajé con el autor. Él había tenido antes problemas con el alcohol, pero desde hace años no bebe. Y todos conocemos a alguien con adicciones, o quizá nosotros mismos las tengamos. Por eso, no me resultó un tema ajeno. Y soy actor, ¡ese es mi trabajo! –¿Pero ser actor no es equiparable a mentir, no es cierto? –Ahá, ¡eso es lo que cree! No, se trata de interpretar un papel. Tenía la ventaja de que este papel estaba muy definido en el guión, y eso se debía a que el guionista sabía muy bien de lo que hablaba gracias a sus experiencias personales. Y todo eso lo preparamos mucho antes del rodaje. (DPA)