El costo del desplante en Salud: marchas, renuncias y un llamado sin éxito para descomprimir

Los trabajadores hospitalarios hicieron sentir su malestar por el faltazo del gobierno a la reunión por los salarios. En Viedma fueron recibidos por el intendente Pesatti.

Los trabajadores de Viedma se movilizaron y fueron recibidos por el intendente Pesatti. Todo un gesto dentro del oficialismo rionegrino. (Foto: Marcelo Ochoa)

Los trabajadores de Viedma se movilizaron y fueron recibidos por el intendente Pesatti. Todo un gesto dentro del oficialismo rionegrino. (Foto: Marcelo Ochoa)

El gobierno rionegrino buscó ayer -sin éxito- contener el malestar de los trabajadores hospitalarios, luego del desplante del miércoles, cuando se suspendió a último momento la reunión organizada para analizar el esquema salarial del sector. En contra de las expectativas de las autoridades, los autoconvocados avanzaron para definir nuevas medidas de protesta en distintas ciudades de la provincia.

Anoche los delegados agrupados en la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa) debatían las propuestas surgidas a lo largo del día en las asambleas locales. La intención era resolver una acción provincial de reclamo, más allá de las estrategias puntuales con las que se buscará hacer más visible el pedido de mejores condiciones laborales.

Dentro de ese contexto, la inesperada renuncia del director del hospital de Viedma, José Rovasio, profundizó el malestar en los hospitalarios. Esa dimisión se conoció durante la mañana de ayer, cuando el profesional convocó a los jefes de servicios para informarles su decisión, que fundamentó -según trascendió- en la exigencia del gobierno de neutralizar la protesta.

Obviamente, esa salida impactó en la asamblea posterior, ya sobrecargada con la “indignación” por el destrato del miércoles en Cipolletti.

Los trabajadores del Zatti también plantearon el pedido de renuncia del ministro de Salud, Fabian Zgaib e insistieron en la necesidad de un alineamiento de otros hospitales. En ese sentido, alentaron la presentación de renuncias de los jefes de servicios, algo que en Roca también se debatió.

La asamblea del López Lima resolvió una marcha para el próximo martes, en paralelo a las medidas provinciales que surjan esta noche.

El nivel de malestar de los trabajadores se notó también en la propuesta de acciones más directas y de alto impacto para el sistema de salud provincial, en plena pandemia. Entre las ideas que se debatieron en Viedma, algunos se manifestaron a favor de una carga parcial de los datos de covid-19 en el sistema nacional.

La movilización por las calles de la capital llegó a la sede de la Legislatura ya que se cumplía una sesión, a pesar de que la asistencia era parcial porque la mayoría de los parlamentarios participaba en forma virtual. Luego la recorrida alcanzó al municipio, donde se registró un suceso no menor desde el punto de vista político.

El intendente, Pedro Pesatti, recibió a un grupo de los profesionales movilizados. El mandatario local se diferenció de las acciones provinciales al explicar -según sus interlocotures- que las marchas “no son lineales” más allá de “las pertenencias al mismo partido”.

“Fue un todo gesto”, reconoció Andrea Prieto en referencia al encuentro con el jefe comunal, que “siempre apoyó al hospital”. La médica contó que se le pidió “su manifestación” favorable y que Pesatti prometió su adhesión, más allá de que hablaría de la situación con la gobernadora, Arabela Carreras.

Entre los centros de mayor complejidad, el hospital de Viedma lidera la postura más crítica, pues sus jefes de servicios formalizaron sus renuncias hace más de dos semanas. Hasta ayer esas dimisiones no habían sido aceptadas, pero el director Rovasio quedó afuera de su cargo, a partir de diferencias con el ministro Zgaib y la gobernadora.

El gobierno procuró desligar el alejamiento de Rovasio del presente reclamo en el Zatti. “Estaba cansado” y es “persona de riesgo”, se transmitió. Aún esas potenciales razones, el ahora exdirector transmitió otros argumentos en la reunión con los jefes de Servicios. Allí dijo que -si seguía en sus funciones- debería cumplir con medidas no queridas.

La asamblea del López Lima votó a favor de una marcha, el próximo martes, por las calles de Roca. (Foto: Juan Thomes)

Un intento por recomponer

La gobernadora Arabela Carreras llamó hoy al director del hospital de Bariloche, Leonardo Gil, buscando un nexo para llegar a los hospitalarios.

Hace dos semanas, en ese nosocomio, la mandataria abrió un canal directo con los autoconvocados, que incluyó varios compromisos, entre ellos, la reunión del miércoles en Cipolletti, suspendida a último momento con el desagrado conocido.

Carreras abrió y cerró esa instancia, con el aporte del secretario de Trabajo, Jorge Stopiello, que fue el interlocutor con los referentes del reclamo. Él incluso informó sobre la cancelación del encuentro.

Ajeno en estos momentos está el ministro de Salud, Fabian Zgaib, que oportunamente tuvo contactos informales con los autoconvocados de Viedma y Bariloche, con una única respuesta: no existiría otra mejora salarial a la ya otorgada.

Detrás de esa postura también estaba el titular de la cartera política, Rodrigo Buteler y el mandamás de ATE rionegrino, Rodolfo Aguiar, celoso de vínculo directo con el gobierno.

Primero en el hospital y luego en la calle Moreno, en la ciudad de la gobernadora se notó la bronca. (Foto: Alfredo Leiva)

“Arabela nos pisotea”, el cartel que más se leyó en Bariloche

Evaluar la posibilidad de acampe frente al hospital Ramón Carrillo, la renuncia de las jefaturas de muchos servicios y la posibilidad de adherir a un paro provincial, manteniendo la atención de las urgencias. Las tres propuestas surgieron de la asamblea de trabajadores de la salud en el hospital Ramón Carrillo ayer después del mediodía.  

Los posibles reclamos al gobierno provincial por una recomposición salarial se pondrán a consideración de los otros 22 hospitales de Río Negro. 

Bariloche, por su parte, mantendrá el reclamo en las escalinatas del hospital público como cada jueves desde hace dos meses.  

Hoy al mediodía, la escena se repitió. Poco a poco, los trabajadores de salud se congregaron en las escalinatas de ingreso al hospital Ramón Carrillo. Aplaudieron durante unos 5 minutos y luego, bajaron hasta la calle Moreno donde cada vez que el semáforo se ponía en rojo, los profesionales y técnicos se ubicaban frente a los vehículos exhibiendo distintos carteles. Los automovilistas acompañaban con bocinazos estridentes.  

Uno de los carteles más llamativos mostraba un zapato rojo. Arriba, se leía: “Arabela nos pisotea”.  

Este jueves, la protesta se extendió a más de 30 minutos, lo que representó el enojo del personal por la suspensión de la reunión de la comisión de salud en Cipolletti ayer sin previo aviso. Esto generó que las diversas delegaciones de la provincia tomaran conocimiento de la cancelación del encuentro luego de varios kilómetros de viaje.  

“Podrían habernos evitado un viaje cansador y caro –porque no nos sobra el dinero-. Fue la gobernadora quien fijó día, lugar y horario. No puede decir ahora que no se había comprometido. No tuvimos ningún contacto del gobierno ni ayer ni hoy para acordar una nueva reunión”, recalcó el médico cirujano Sergio Caporale. 

Los delegados de los trabajadores de la salud consideraron grave la renuncia del director del hospital de Viedma, días después de las renuncias de varios jefes de distintos servicios pero no se mostraron sorprendidos: “Frente al no diálogo se hace difícil trabajar a una dirección”. 

“¿Cómo seguimos? Vamos a persistir con este reclamo visible y pacífico. No somos una arquitectura gremial con un representante único pero sí una organización de delegados proclive al diálogo”, señaló Caporale.


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