El crudo relato de la mujer juzgada por reclamar atención a su hija

La fiscalía al acusa por amenazas y perturbaciones en la sede de Ipross de Cipolletti. La acusada relató el “calvario” que vive por la falta de prestaciones para su hija que tiene síndrome de down y padece una displasia de cadera.

Por Redacción

El juicio contra la mujer imputada por el delito de amenazas y por perturbación en las oficinas de Ipross de Cipolletti continuó ayer a la tarde y la acusada hizo una extensa y cruda declaraciones sobre lo ocurrido. Con mucha angustia describió la situación que le toca vivir hace tiempo por la falta de cobertura para su hija de tres años que tiene síndrome de down y padece una displasia de cadera. Rosa Elida Beatriz relató con mucha crudeza lo que vivió antes, durante y después del 21 de diciembre de 2017.

Rosa contó que cuando nació su hija tuvo que vender alfajores, empanadas y canelones para juntar la plata que necesitaban para realizarle los estudios la niña. Los necesitaban para probar la patología y poder tener cobertura al 100% de la medicación. “No teníamos el dinero, salió caro el estudio de la nena. Hice venta de alfajores, empanadas y canelones que la señora delegada me compró y varias del Ipross me compraron. El estudio genético dio positivo”, indicó. Con eso consiguió un certificado de discapacidad.

La mujer relató frente al juez Julio Sueldo que desde que su hija era muy pequeña tuvo que comenzar con recursos de amparo para tener respuesta por parte de Iporss. “Tuve que presentar un amparo para que a K. la mandaran traumatólogo, estimuladora, cintas, andador, mobalba. Siempre con certificado y pidiéndole las cosas con planillas que llenaban pediatras y traumatólogos”.

Rosa que fue llevada a juicio por el Ministerio Público Fiscal indicó que la obra social provincial nunca cumplió ni en tiempo ni en forma con las demandas y tuvo que recurrir constantemente a la justicia civil para que aceleren los procesos. “Siempre con amparos. Todas las cosas de mi hija con amparo porque Ipross no me gestionaba las cosas enseguida. Fui muchas veces con K. Si la conocen. La han tenido en su oficina. Y acá vinieron al juicio a decir que no la conocían. Si la vieron”, dijo muy angustiada la mujer.

El conflicto se desató a fines del año pasado. Rosa y su hija tenían un turno en Bariloche. La mujer llevó todos los papeles que le solicitaron en noviembre, pero en la obra social, siempre siguiendo su testimonio, le dijeron que era muy anticipado y le “rompieron los papeles porque me dijeron que no servía”. “Tuve que volver a Roca a hablar con la médica y que me llene los papeles de nuevo. Los necesitaba autorizados por el turno de diciembre. Después me perdieron los papeles. Perdí el turno en Bariloche y lo perdí por falta de respuestas del Ipross.

Entonces me lo reprogramaron para el 16 de diciembre. Avisé al Ipross. Volví la semana del 11/12 y no había nada. La delegada, para sorpresa mía, se había ido a la fiesta de fin de año y a Viedma sin resolver lo de la nena”. “Eso me informó la otra médica”, aseguró la acusada entre llantos.

Rosa se quebró el pie volviendo en una de las tantas visitas a Ipross y tuvo que mandar a otra hija a seguir con el trámite. Indicó que la tuvieron a las vueltas y después de más de cuatro horas de espera le dijeron que no había nada. “La nena fue a las 8 de la mañana y la atendieron a la una menos cuarto para decirle que no había nada”, sostuvo.

El 21 de diciembre del 2017 tras no obtener respuestas la mujer volvió a Ipross. “Golpié y entré a lo de la Dra Bordón. Le puedo hacer una pregunta ¿Qué pasa con el traslado de K. F.? En eso llega la delegada y me empieza a gritar te vás de acá, vos sos una loca”. No me voy a ir porque perdí los dos turnos a Bariloche”. La mujer asegura que la insultaron y que le dijeron que era una “negra quilombera”.

La mujer contó que en ese momento llegó la policía y comenzaron a filmar. Aseguró que ella también tiene grabaciones. Por ese hecho la fiscalía la acusó y la llevó a juicio. Finalmente la mujer tuvo que viajar en colectivo aunque por su problema de cadera los médicos le habían recomendado que viaje en taxi, ambulancia o en un vehículo particular.

Mi hija lloró todo el camino, llegó con fiebre. Al otro día la lleve al médico y le comenté y me dio otro certificado que la nena tiene que viajar en vehículo. En el Ipross me humillan y yo me tengo que callar la boca”, expresó. Para subirla a un colectivo contó que tuvo que sacarle el andador, los pañales y despojarla de los aparatos de su tratamiento. En ese momento se paró frente al juez y le mostró cómo tenía las piernas su nena. “Fue humillante”, reiteró.

Para finalizar la mujer reconoció que en esa situación trató mal al personal pero se preguntó qué hacían con ella. “Si es verdad: yo la traté mal y ellas qué hacen conmigo. Qué hacen con mi pequeña. Mi hija tiene certificado de discapacidad. Donde están los derechos de mi hija?”.

En la audiencia que se desarrolló ayer el defensor público Sebastián Nolivo solicitó agregar como testigo al papá de la nena y a al comisario de la Cuarta Daniel Uribe. Además pidió incorporar al juicio todos los recursos de amparo que la mujer tuvo que presentar ante la falta de respuesta de Ipross.

Al principio del debate, hace varias semanas, las delegadas del Ipross se presentaron a declarar y afirmaron que estaban con licencia psicológica y sin trabajar por el trauma que les había ocasionado la mujer imputada.


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