El Curanto: sin apoyo de Nación y con menos recursos

Redacción

Por Redacción

BARILOCHE (AB).- Las fiestas populares suelen ser una excusa para reunir a toda una comunidad, reflotar viejas costumbres y afianzar su identidad. Esa pudo haber sido la intención del exministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, cuando decidió incorporar –en 2012– la Fiesta del Curanto dentro del calendario nacional. Desde entonces, la festividad no terminó por afianzarse como un evento de grandes proporciones y en cambio ofrece una versión más austera. La nueva administración nacional no terminó por definir su aporte a este tipo de celebraciones, pero el secretario de Turismo del Municipio, Marcos Barberis, adelantó que buscará cambiar el perfil de la fiesta, apostando al aporte conjunto del sector público y privado para solventar algunos costos. La cuarta edición tendrá lugar en Colonia Suiza el 20 y 21 de febrero, y se apoyará en los artistas locales para amenizar una jornada en la que se destaca la gastronomía. Con un presupuesto que rondará los 240.000 pesos, la comuna tendrá el desafío de hacer que los festejos se extiendan más allá de la feria regional y también comprenda a los otros comercios del lugar. Barberis reconoció que, en un municipio que se declaró en emergencia económica, debe cuidar las finanzas y apelar al aporte provincial, a cargo del espectáculo central, y la voluntad de los comerciantes del lugar. “Austeridad buscando calidad”, fue la frase que escogió el funcionario para describir las festividades que tendrá Bariloche durante el 2016. La falta de dinero será una constante y por eso se piensan alternativas desde la promoción o la reorganización de los eventos. Jorge Rubén Nielsen Goye, al que todos llaman “el gringo”, es una pieza fundamental en los festejos y se reconoce como “la cabeza del curanto”. Para este año estima preparar poco más de 500 porciones pero aclara que no es poco. Según su visión, haber incluido la festividad típica de Colonia Suiza en el calendario nacional terminó por acrecentar las expectativas de algo que nació como “una fiesta humilde, de pueblo”. “El lugar es muy chico”, enfatizó y llamó a ser “conscientes de lo que hay”. Para Nielsen, esta fiesta “chiquitita” es una oportunidad antes de que comience la temporada baja. En igual tono se expresó Barberis, quien ya piensa en una Fiesta del Curanto “localista” y como una herramienta de promoción de todo el destino. Al respecto dio a conocer que la celebración no fue promocionada en Chile en el mes de vacaciones de la administración pública de ese país. Entre los planes a futuro se encuentra la semana del curanto, en reemplazo del formato actual, para generar más consumo interno, que se conozca en otras regiones y crear una demanda que en la actualidad no existe.

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