“El destrato”

Por Redacción

La carta destacada

Hace más de 23 años que vivo en Bariloche con mi familia. Hemos elegido esta ciudad por sus bellezas, por su tranquilidad, y no porque quienes la habitan sean malos o buenos, el ser humano es lo que es en cualquier parte del mundo y se debe aceptar la idiosincrasia de cada lugar a donde uno va… o retirarse si no le gusta.

Pero hay una tercera opción, que es la de intentar ayudar a mejorar, o cambiar los vicios que todas las sociedades poseen…

Bariloche como toda ciudad pequeña siempre ha tenido sus “dueños”, aquellos que vieron un poco más lejos que el “resto” y de a poco se quedaron con el resto. Cuestión esta última que hace que algunas familias posean cientos de propiedades adquiridas con el tiempo, otras por herencia, pero creo que el centro de nuestra ciudad tiene muchas propiedades en pocas manos, y esto no es ni bueno ni malo, sólo un dato objetivo de la realidad.

Luego de un análisis muy simple se puede verificar que casi toda la actividad comercial de vital importancia está dividida en pocas empresas, y que a diario los habitantes recibimos un “destrato” pagando materiales de la construcción, alimentos, bebidas, frutas y verduras, vestimenta, a valores de Suiza… con ingresos del Tercer Mundo.

A los ciudadanos de a pie el Estado nacional no nos hace calles bonitas para nuestro disfrute… en cambio a los dueños de la ciudad sí les hacen obras multimillonarias como la calle Mitre, lo que luego redundará en que cobren mucho más caro los alquileres ¿o los van a bajar? ¡Y ni que hablar de cómo sube con estas obras el valor de las propiedades!

La crítica constructiva hacia los “dueños de la ciudad” sería que en lugar de andar ofendiéndose con el Municipio por algún que otro desencuentro en reuniones aporten un poco más, por ejemplo bajando las ganancias en sus mercaderías, alquileres o servicios, que nos ayuden a la mayoría a poder entender que ellos “no nos destratan”, simplemente nos cobran un valor que muchas veces no podemos pagar, o debemos recurrir a un crédito para comprar comida o algún ladrillo.

La esperanza es lo último que se pierde, por eso creo que si los más poderosos hacen un esfuerzo tal vez le encontremos la vuelta a una ciudad y sociedad tan desigual como la nuestra… donde algunos se ofenden por una reunión y otros no pueden llevar un plato de comida a su mesa.

Trabajemos en temas importantes, porque el hambre y la falta de trabajo ofende ¡y arruina a toda la sociedad!

Jorge L. Fernández Avello

DNI 12.862.056

Jorge L. Fernández Avello

DNI 12.862.056


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