El Frente Renovador se desfleca



Como Néstor Kirchner y su esposa Cristina nos recordaron, construir poder a base del dinero que maneja el gobierno nacional puede ser relativamente fácil, sobre todo si uno está dispuesto a usarlo para premiar a los amigos y castigar a los demás sin preocuparse en absoluto por su trayectoria, su afiliación partidaria o sus presuntas preferencias ideológicas. Al fin y al cabo, abundan los gobernadores provinciales, intendentes municipales, legisladores, empresarios y otros que, por motivos comprensibles, llegan a la conclusión de que les convendría congraciarse con el dueño de turno de la caja aun cuando no le guste su forma de gobernar. En cambio, construir poder a base de nada más que un ideario o del eventual carisma de un dirigente político determinado suele ser mucho más difícil. A menos que un candidato parezca estar en condiciones de garantizarles a sus aliados la ayuda tanto política como financiera que necesitarán para impulsar sus propios proyectos personales, no le será posible mantenerlos unidos por mucho tiempo. Ya se habrá enterado de dicha realidad el peronista disidente Sergio Massa. Mientras lideró la carrera hacia la presidencia de la República, al joven exintendente de Tigre –y exjefe de Gabinete del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner– no le faltaban aspirantes a formar parte de lo que a juicio de muchos podría ser el equipo ganador, pero al darse cuenta de que las huestes del jefe del gobierno porteño Mauricio Macri lo aventajaban, sus partidarios comenzaron a preguntarse si no les sería mejor pensar en una alternativa. Para ellos, es una cuestión de supervivencia, de reubicarse en el orden político nacional anticipando a tiempo los cambios que con toda seguridad se darán en los meses próximos. Si bien Massa aún no se ha dado por vencido, parecería que su intento de relanzar su campaña organizando un acto en la cancha de Vélez Sarsfield en el que atacó con virulencia inusitada al gobierno nacional no le han brindado los resultados esperados. Aunque muchos, tal vez la mayoría, comparten su deseo de barrer con “los ñoquis de La Cámpora” y librar una guerra sin cuartel contra los corruptos, los narcotraficantes y otros delincuentes, la sensación de que en esta oportunidad Massa no logrará derrotar a sus rivales ha incidido más en el ánimo de amplios sectores ciudadanos. Para Massa, la pérdida del exintendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, fue un golpe muy fuerte por tratarse de uno de los integrantes más visibles del elenco original. Aunque quienes todavía quedan en la agrupación tratan de atribuir la decisión de Giustozzi a sus supuestas deficiencias personales, calificándolo de individualista, es decir, egoísta, caprichoso y así por el estilo, temen que en las semanas venideras muchos otros opten por alejarse del Frente Renovador por suponer que sería de su interés acercarse cuanto antes ya a Scioli, ya a Macri. Dadas las circunstancias, el enojo que sienten los massistas ante la deserción de personas como Giustozzi puede entenderse, pero al ensañarse así con quienes se afirman hartos del “maltrato” que, dicen, reciben los colaboradores de Massa, brindan a los vacilantes más pretextos para regresar al oficialismo kirchnerista o probar suerte con Macri. Para que prosperen sus esfuerzos por crear un movimiento propio que sea lo bastante popular como para llevarlo a la Casa Rosada, el tigrense tendría que recuperar muy pronto el terreno que, según las encuestas de opinión, ha perdido en los meses últimos, pero con cada semana que pasa sus posibilidades de hacerlo se reducen. Tal y como están las cosas parecería que la campaña electoral culminará ya en un duelo directo entre Macri y el gobernador bonaerense Daniel Scioli, ya en el triunfo de éste en la primera vuelta en el caso de que Massa se mantuviera en carrera, de tal modo dividiendo el voto opositor, lo que significaría que los más beneficiados por su candidatura serían los oficialistas. No será por miedo a ser funcionales al gobierno kirchnerista que están abandonando las filas del Frente Renovador dirigentes que se habían sentido atraídos por la idea de ocupar un lugar de privilegio en una variante del peronismo que, el año pasado, parecía destinada a reemplazar a la improvisada por el matrimonio santacruceño, pero se trata de un detalle que debería inquietar a los opositores más fervorosos.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Jueves 14 de mayo de 2015


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