El gas, ¿la salvación para la industria?

Por ciento



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El laberinto de la crisis petrolera

Con el petróleo tocando mínimos históricos, la producción de gas se convirtió en la gran esperanza de las empresas petroleras y particularmente de la provincia de Neuquén. La expectativa se basa en una premisa básica: Argentina aún exporta alrededor del 30% que consume a precios altos y las formaciones no convencionales pueden reemplazar ese hidrocarburo a un precio más bajo. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, encargó a sus técnicos un estudio general sobre el sector energético del país, una suerte de estado del arte para diseñar políticas públicas. “Río Negro Energía” accedió a ese documento, que entre sus 54 filminas contiene una reveladora: la que habla sobre el precio del gas. Tal como se ve en el cuadro que acompaña esta nota, por la caída de los precios de los hidrocarburos tanto el gas que se importa de Bolivia como el que llega vía barco de mercados de ultramar bajó drásticamente de precio, hasta ubicarse en diciembre pasado por debajo de los 7 dólares el millón de BTU. El precio es 50 centavos de dólar más barato que el que obtienen los proyectos no convencionales en Argentina gracias al denominado Plan Gas. Sin embargo, Aranguren y su equipo evalúan eliminar ese subsidio y unificar el precio en 5,8 dólares, casi el doble del promedio ponderado que, por ejemplo, calcula hoy la provincia de Neuquén. La pregunta concreta es si ese valor puede ser competitivo, algo indispensable para sostener el mercado y evitar al menos un derrumbe total. En principio, podrá competir contra el gas de Bolivia, no por precio pero sí por volumen: ya no hay más caños disponibles para traer recurso del país vecino. A su vez, será algo más barato que el gas de barco, que sin embargo podría seguir bajando de precio. El GNL (Gas Natural Licuado) no es un commoditie pero es posible trazar precios internacionales. A la baja del crudo, que impacta en todos los líquidos, se le suma la suba de oferta. Si Estados Unidos e Irán, por ejemplo, empiezan a volcar barcos al mundo, los contratos seguramente bajarán. El último rival Hay otro “rival” del gas argentino que podría torcer la balanza. Se trata del gasoil y fueloil que se destina a la generación eléctrica. En el caso del primero, el 99% de lo que consumen las centrales se importa. A abril del año pasado, según la Carta Energética de Montamat, Cammesa lo conseguía a 11,3 dólares el millón de BTU. Es posible que en estos meses el precio se haya reducido algunos dólares. El caso del fueloil es distinto, porque la totalidad de lo que se destina a generación es local. Atado al barril criollo, tiene un precio sostén que supera ampliamente el valor internacional. Eso lo deja por encima de los 7 dólares el millón de BTU. El shale y el tight gas neuquino aún tienen mercado para reemplazar los 2 millones de metros cúbicos de gasoil que se importan desde afuera cada año, para los cuales se destinan varios miles de millones de dólares.

roberto aguirre robertoaguirre@rionegro.com.ar

del gasoil que consumen las centrales térmicas argentinas viene del exterior, a un alto costo. El gobierno busca reemplazarlo con gas, que además contamina menos.

del gas que se quema en Argentina es importado. El número no es exacto, pero permite dar un panorama de la gran dependencia de hidrocarburos.


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