El glamouroso Cannes ovaciona a los marginados de Trapero
Pablo Trapero ya respira tranquilo. El argentino llevó al glamuroso Festival de Cannes una de las realidades más lacerantes de su país: las villas miserias (barriadas de infraviviendas) con “Elefante Blanco”, la película se presentó hoy en la sección Un Certain Regard del certamen francés.
REPORTAJE
“Forma parte de las contradicciones que para mí significa hacer cine”, explicó en conversación con un grupo de medios españoles el realizador.
“Elefante Blanco” narra la historia de dos curas (Ricardo Darín y Jérémi Renier) y una trabajadora social (Martina Gusman) comprometidos con una comunidad desfavorecida a las afueras de Buenos Aires.
Y la película ha sido además la que mayor presupuesto ha demandado. “Me parece que justamente el hecho de estar en Cannes, permite que esta historia tenga más difusión. Y entonces otra vez la contradicción del cine. A veces, para que estas historias tan pequeñas y tan íntimas se conozcan, necesitás un espacio que es lo opuesto de lo que la película habla y la sala comercial es lo mismo. La gente que paga una entrada está muy lejos de esa realidad”, explicó el realizador.
Al director lo que le parece interesante es que si, aunque sea de manera accidental, se consigue cruzar las miradas entre la realidad de las villas miseria, que siguen existiendo en toda gran ciudad, con la de los espectadores que van al cine, se podrá reflexionar sobre los problemas.
La película está dedicada a Carlos Mujica, uno de los religiosos “más recordados de los curas del Tercer Mundo, justamente por su muerte. Y la verdad es no mucha gente conoce su historia”, explicó el realizador. Su muerte, añadió, “tiene más que ver con el sinsentido que representa para nuestra historia que sus características de padre. En Argentina hay muchas muertes anónimas en los años 70 y lo curioso de Mujica es que murió antes de la dictatura y fue una de las primeras muertes que se atribuye a la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina)”.
“Elefante blanco” plantea el conflicto de la Iglesia como institución y el día a día de los curas que trabajan de forma comprometida con las comunidades más desfavorecidas y conflictivas. “Antes que la institución, la fe y la religión, la película está pensada sobre las personas”, reflexionó Trapero, que en 2008 compitió por la Palma de Oro en Cannes con “Leonera”.
La asistente social que encarna Martina Gusman representa tantas otras personas que también trabajan con desfavorecidos y no forman parte de ninguna religión, añadió el director. “Me parecía importante ver que hay mucha gente comprometida más allá de la institución a la que pertenezca”.
Trapero (San Justo, 1971) se animó a repetir con el dúo protagonista de “Carancho” (Darín y Gusman) tras pensar que hay varios directores que lo hacen con éxito. “El desafío de los dos era encontrar una nueva imagen, un nuevo tono, una nueva mirada”, señaló.
En Cannes Trapero sólo estuvo acompañado por el francés Renier, pues Darín está rodando y Gusman (su esposa y la actriz protagonista), finalmente no vino al festival por problemas familiares.
El director argentino, muy alentado por cómo ha funcionado “Elefante Blanco” en la taquilla argentina, defiende además en Cannes “7 días en La Habana”, un trabajo colectivo sobre la capital cubana que impulsó Benicio del Toro y que se presenta en Un Certain Regard.
dpa