El gobierno turco encarcela a miles de opositores tras el fallido golpe

La movilización de la población en defensa de la democracia fue clave. El presidente Erdogan, enemigo de Twitter, “movilizó” desde las redes sociales.



Tras el fracasado intento de golpe de Estado, con un saldo de 265 muertos, el gobierno turco inició la “limpieza” en las filas militares anunciada por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y procedió también con dureza contra los jueces.

Las fuerzas leales arrestaron a más de 2.800 militares por su presunta relación con el alzamiento y destituyeron a 2.700 jueces en todo el país por el mismo motivo.

Entre ellos figura el comandante del Tercer Ejército, el general Erdal Ozturk, anunció un funcionario turco. También fue arrestado un juez de la Corte Constitucional, la más alta instancia legal del país.

Turquía pidió a Grecia la extradición de ocho golpistas que huyeron en un helicóptero tras el fallido golpe de Estado.

El dato llamativo fue que el presidente Erdogan, enemigo de Twitter, pidió a los ciudadanos que se levanten por la democracia a través de las redes sociales

El intento de golpe de Estado por parte de unidades militares turcas fue condenado en todo el mundo. Jefes de Estado y de Gobierno de democracias occidentales advirtieron además que ahora se deben respetar las instituciones democráticas.

Erdogan anunció una “limpieza absoluta” de las Fuerzas Armadas y calificó el intento de golpe de Estado de la noche del viernes de “bendición de Dios” porque permite saber qué posición tiene cada uno.

Según cifras oficiales, en el intento de golpe de Estado murieron al menos 265 personas (161 civiles o miembros de las fuerzas de seguridad fieles al Gobierno y 104 golpistas). Más de 1.000 personas resultaron heridas.

Los enfrentamientos con cazas y tanques provocaron escenas de una violencia inédita en Ankara y Estambul en décadas.

Decenas de miles de personas, muchas de ellas con banderas turcas, desafiaron a los militares rebeldes, subiéndose a los tanques desplegados en las calles o yendo al aeropuerto de Estambul para recibir a Erdogan en la ciudad de la que fue alcalde. El jefe del Estado volvía precipitadamente de unos días de descanso.

Los hechos se fueron encadenando desde poco antes de la medianoche, cuando “las fuerzas armadas turcas” decretaron la ley marcial y un toque de queda en el país, tras el despliegue de tropas en Estambul y Ankara.

La imagen de la derrota fue innegable poco después del amanecer: los soldados golpistas se rendían en los puentes de Estambul. Así los mostró la televisión estatal.

“Es vital para todas las partes en Turquía actuar dentro del respeto al Estado de derecho y a evitar toda acción que genere violencia”,
expresó ayer el presidente de los Estados Unidos,

Barack Obama.


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