El impacto de la economía en el comportamiento electoral

Redacción

Por Redacción

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El trabajo realizado por el Ieral destaca, al reflexionar sobre la evolución de la economía a lo largo de la década kirchnerista, que:

• Las mejoras económicas y sociales observadas entre los años 2003 y 2006 lograron renovar y dar mayor impulso a la propuesta del oficialismo y, consecuentemente, hacia octubre del 2007 los resultados electorales arrojaron por vencedora a la fórmula conformada por Cristina Fernández y Julio Cobos, con un 45,29% de los votos.

• Entre el 2007 y el 2011 la economía comenzó a transitar un sendero con menor crecimiento económico y mayor índice de inflación y en el que la tasa de pobreza primero se estancó y luego volvió a crecer. Sin embargo, el consumo aumentó en el 2010 y 2011 y en este último año Cristina Fernández de Kirchner resultó vencedora con un nivel de adhesión superior al de Alfonsín durante el 2003, con el 54% de los sufragios.

• Es probable que en este resultado haya tenido una importante incidencia el hecho de que durante dicho período se impulsaran dos políticas públicas centrales, pensadas para lograr la universalidad de coberturas en materia de seguridad social: por un lado, la moratoria previsional para personas con insuficientes años de aporte para acceder a la prestación contributiva (de alta adhesión durante el 2007) y la incorporación de la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo (octubre del 2009 y mayo del 2011 respectivamente), como ingreso supletorio de las asignaciones familiares para jefes y cónyuges con hijos a su cargo que se desempeñen en empleos informales o estén desocupados.

• Este tipo de estrategias ayudó a sostener los niveles de consumo de la sociedad, ya que la masa de ingresos fijos de la población creció cerca del 9% interanual hacia el segundo semestre del 2011, en términos reales.

• En este sentido, la evidencia indica (y esto ocurre más allá de los escasos ejemplos citados) que los resultados electorales dependen de una multiplicidad de factores que vinculan lo político con argumentos económicos, sociales y hasta ligados a las sensaciones psicológicas y emocionales que ligan al votante con el candidato; motivos por los cuales resulta una tarea muy difícil anticipar y prever resultados eleccionarios.

En todo caso, lo que resulta factible de analizar son ciertas condiciones que tienen que ver con las circunstancias de hábitat y de vida que transitan los votantes al momento de elegir las propuestas sometidas al acto eleccionario; intentando cuantificar a los mismos de acuerdo con dichas circunstancias.

• Una buena síntesis de estos sucesos podría introducir al análisis algunos indicadores relevantes de la situación socioeconómica de la población, como por ejemplo la evolución interanual del PBI, -como medida del crecimiento económico-, de la inflación anual, de la masa de ingresos fijos percibida por la población en todo concepto (retribuciones laborales, previsionales y en programas sociales y asistenciales) y las tasas de pobreza observadas en el semestre previo a la contienda electoral.

• Hacia el 2003, la tasa de pobreza alcanzaba al 54% de los habitantes y a partir de allí las mejoras económicas comentadas entre el 2003 y 2007 tuvieron que ver con un crecimiento interanual promedio del PBI del 8,9%, una duplicación en la masa de ingresos fijos de la población a valores reales (creciendo un 19,1% promedio anual en dicho periodo) y un 11,6% de inflación promedio, ocurrida fundamentalmente a partir de la segunda mitad del 2006.

• Al primer semestre del 2007, la tasa de pobreza alcanzaba ya al 26% de los habitantes, y a partir de una nueva victoria del oficialismo (y hasta el 2011), el PBI creció en promedio un 6,0% anual, la inflación se aceleró al 21,4% anual y la masa de ingresos fijos continuó creciendo, aunque a un menor ritmo (5,5% interanual promedio).

• El proceso inflacionario y el menor ritmo de expansión de los ingresos reales de la población hicieron que la pobreza hacia el 2011 continuara en niveles elevados (27% de los habitantes) y tras la nueva victoria del oficialismo por amplia mayoría las condiciones socioeconómicas empeoraron significativamente. El PBI detuvo progresivamente su crecimiento (en el período 2011-2014 sería de sólo 1,7%), la inflación continuó acelerándose (casi 30% promedio en este período) y la masa de ingresos de la población dejó de crecer (+0,2% promedio).

• Por estas circunstancias, la tasa de pobreza estimada para el primer semestre del 2014 alcanza al 28% de los habitantes, es decir, unos 11,5 millones de personas sumidas en tal condición. En definitiva, las elecciones del 2015 se llevarán a cabo en un contexto de menor crecimiento económico, mayor inflación, menor crecimiento de los ingresos reales de la población y mayor tasa de pobreza que en las últimas dos elecciones.

• El difícil contexto actual abre la puerta para que en la contienda electoral del año próximo los candidatos difundan ante la sociedad las acciones programadas de política que apunten a superar tales condiciones, a la vez que presenten puntos de consenso y acuerdos respecto de políticas de Estado que debieran ser llevadas a cabo.


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