Preocupa el impacto de las carpas, que se multiplican en el río Negro

Su accionar bajo las aguas genera complicaciones entre las demás especies. Cuáles serían las opciones.





Recetas gastronómicas y pesca deportiva, son las alternativas que proponen para combatir el aumento de la carpa que genera un impacto negativo en el río Negro.

Luis Maldonado, jefe de operaciones del Alto Valle de la Mesa de Pesca de la Provincia de Río Negro explicó que este pez es un gran problema porque para alimentarse, remueve el fondo y provoca modificaciones en el ambiente que pueden perjudicar a otras especies.

Se alimenta de restos vegetales, moluscos, insectos acuáticos y otros invertebrados disponibles en el zoobentos.
Desde la Fundación Patagónica de Pesca informaron que a las carpas se las acusa de haber desalojado al pejerrey en algunos cuerpos de agua. “En realidad lo que sucede es que desmejoran los ambientes de aguas claras que aquellos prefieren, al buscar su alimento en los fondos y levantar el barro”, explicaron.

También se la ha acusado de alimentarse de huevos de pejerrey y de percas (puestas sobre vegetación) aunque no se ha comprobado científicamente este hecho. La carpa común no selecciona su alimento, pero ocasionalmente hay algunos estudios que demuestran que ingieren huevos de otras especies adheridos a la vegetación que puede “chupar” en busca de pequeños invertebrados instalados sobre el llamado “perifiton”.

“Cuando se encuentra en ambientes abiertos, donde no existe una alta cantidad de peces voraces, su expansión puede volverse fuera de control”, sostuvieron.


La temporada de pesca inicia el 1 de noviembre


Maldonado contó que se formó una Unidad de Gestión de Fauna con distintas instituciones técnicas de Neuquén y Río Negro, Buenos Aires y Nación. La sede es la oficina de la AIC, donde se llevan estudios de muchas especies.
El referente remarcó que los otros peces no disminuyeron en este contexto en el cual ha proliferado mucho la carpa. Se estima que una hembra puede poner hasta un millón de huevos, aunque la media para una hembra adulta está en 300.000 huevos.

“Hay un incremento de la carpa, pero también hay buena cantidad de arcoíris y marrones. Lo que pasa es que estas especies se desplazan a otros cuerpos de agua por la presencia de carpas ya que este pez se come su alimento y también buscan aguas más limpias”, expuso.
Maldonado mencionó que este pez ha crecido mucho en el río Negro porque le resultan beneficiosas sus cantidades de agua y sus brazos con diferentes profundidades.

Señaló que cuando es joven nada sobre el pelo de agua, a uno o dos metros de profundidad, “no está en el fondo como las más viejas. Cuando tienen más de seis años se vuelven más pesadas, buscan más alimento con menos esfuerzo y se van al fondo del río donde encuentran caracoles y almejas. Por eso la carpa más grande si la cocinan y la comen suele tener mucho gusto a barro” explicó.
El técnico en ambiente dijo que en las partes rápidas río Negro se suelen encontrar los arcoíris que no coinciden con la zona de reproducción de las carpas. Pero evitan lugares donde hay mayor interacción humana y descargas cloacales. En cambio, las carpas son muy resistentes a la escasez de oxígeno y a la contaminación.

Pesca deportiva y gastronomía

“Lo que estamos intentando hacer para enfrentar el aumento de carpas, es informarle al pescador de que es una especie muy deportiva y que se puede comer, para desmitificar de que tiene gusto a barro”, expresó Maldonado.
El jefe de operaciones del Alto Valle de la Mesa de Pesca señaló que hay muchos que se dedican a pescarla enforma deportiva, con cuchara, mosca y también a cocinarla. “Hay que dejarla desangrar como si fuera un lechón. Los costos de la carne son altos, una carpa de tres, cuatro, cinco kilos que aparte es rica porque es joven, ayuda mucho”, argumentó.

Según la Fundación Patagónica de Pesca la carpa es un pez con muy buen sabor, suave textura y carne consistente. Es necesario lavarla muy bien antes de cocinarla y ponerla en agua con sal durante unas tres horas, ya que éste es el único modo de eliminar su posible sabor a barro.

Maldonado también explicó que las carpas que pesan menos de cuatro kilos no tienen ese sabor fuerte a barro ya que nadan a menos de dos metros de profundidad.

Las formas de preparación son variadas. Se puede elaborar al horno, a la brasa, frita, estofada, hervida o incluso cocida al vapor. Con todas las técnicas culinarias se conseguirá un resultado muy sabroso y apetecible.

Se considera un pescado semigraso ya que aporta por 100 gramos unos 5 gramos de grasa. Su carne es fuente de proteínas completas o de alto valor biológico, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales. En cuanto a sus vitaminas, destacan las del grupo B y las liposolubles como la A y la E, que se acumulan en su hígado y en su músculo.


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