El inolvidable año de Los Pumas

La derrota ante los All Blacks no empaña un ciclo que fue brillante.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (DyN) – Faltó la cereza del postre. Sobraron un par de minutos para que estos valientes Pumas escribieran otra página de gloria en la historia del rugby argentino. Otra vez hubo que conformarse con el «faltó poco para la hazaña», una frase que se había escuchado en el mismo «Monumental», un año atrás, cuando el equipo de Marcelo Loffreda estuvo a punto de vencer a Sudáfrica y que antenoche, con un dejo de tristeza, volvió a oírse en cada rincón del estadio de Ríver.

Pero más allá de la caída ante los All Blacks, digna pero no menos dolorosa, Los Pumas cerraron un año inolvidable, el mejor de su historia. El trabajo que dio inicio en mayo del 2000, bajo la tutela de Marcelo Loffreda y Daniel Baetti, cada vez rinde más frutos. El equipo se muestra muy sólido, progresó una enormidad en distintos aspectos del juego y está cada vez más cerca de las principales potencias. Lo que es seguro es que ya se ha asentado al frente de un segundo pelotón, detrás de Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Francia y Sudáfrica, los cinco equipos que siguen marcando diferencias, más allá de los altibajos de los dos últimos.

Una de las grandes contras que tiene el equipo albiceleste es que su cuerpo técnico difícilmente puede contar con el tiempo necesario para trabajar con jugadores que están diseminados en todo el mundo. En la alineación titular que salió al campo de juego el sábado había tres jugadores que actúan en el rugby inglés (Pichot, Contepomi y Albanese), ocho que lo hacen en Francia (Corleto, Orengo, Arbizu, Longo, Alvarez, Fernández Lobbe, Hasan y Reggiardo), uno que está en Italia (Camardón) y tres que juegan en la Argentina (Méndez, Martin y Phelan).

Y más allá de que el actuar en el rugby profesional les ha servido para crecer una enormidad a la mayor parte de los integrantes del plantel, al no poder trabajar juntos o hacerlo tan sólo por un par de semanas antes y durante las giras, al representativo nacional le cuesta crecer como conjunto. De todas formas lo ha hecho, gracias a la calidad de cada uno de sus hombres, y por ello no existen grandes diferencias con seleccionados que no tienen ese problema.

Los Pumas no cerraron el año con un triunfo, pero no por eso deja de ser el mejor de su historia. La diferencia con las grandes potencias ya no es la de otros años . Ahora comienza una nueva etapa, la del crecimiento entre los equipos «top».

Contepomi cargó con toda la culpa

Entre todas las caras de desilusión de los jugadores argentinos, una era de tristeza. Detrás de las voces de bronca, una se cortaba de dolor. Tras la ajustada derrota 24-20 ante los All Blacks, los ojos Pumas mostraban odio, los de Felipe Contepomi, lágrimas.

El apertura salió abatido del vestuario de Ríver, cargando en sus hombros la culpa. Artífice principal con sus pies de victorias como las de Gales y Escocia, Felipe se sentía responsable de ese triunfo histórico que se escapó de las manos. «Con estos tipos (por los neocelandeses) dos o tres errores los pagás caros. Lamentablemente me tocó cometer esos errores a mí. No hay excusas, erré una pelota, dejé otra adentro, y bueno, es duro», dijo.

Había hecho un buen partido, con entrega, tackle y decisiones, pero ni eso lo consolaba, porque las buenas dan satisfacción, «pero es más lo que duelen las malas, uno siempre se fija en eso».


BUENOS AIRES (DyN) - Faltó la cereza del postre. Sobraron un par de minutos para que estos valientes Pumas escribieran otra página de gloria en la historia del rugby argentino. Otra vez hubo que conformarse con el "faltó poco para la hazaña", una frase que se había escuchado en el mismo "Monumental", un año atrás, cuando el equipo de Marcelo Loffreda estuvo a punto de vencer a Sudáfrica y que antenoche, con un dejo de tristeza, volvió a oírse en cada rincón del estadio de Ríver.

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