El mano a mano de Ariel Winograd con jóvenes de Bariloche

El realizador mostró su largometraje “Vino para robar” y luego debatió con estudiantes.





ACADEMIA DE CINE

Aunque la asistencia de jóvenes haya sido un tercio de la esperada, el director de la película “Vino para robar”, Ariel Winograd, mantuvo un interesante intercambio con jóvenes estudiantes al finalizar la proyección en una de las salas del cine Sunstar.

Del encuentro participó además la coordinadora del Área Joven de la Academia de Cine, Roxana Morduchowicz, quien no ocultó su desilusión al expresar que “había sido confirmada la presencia de ciento sesenta personas y por algún motivo no estuvieron. Vinimos especialmente de Buenos Aires, el director también, es la primera vez que nos pasa en tres años”.

Dirigiéndose al auditorio agregó que “por respeto a ustedes el director va a concurrir. Esta es una plaza en la que ustedes lamentablemente están incluidos. Esto es lo que hay (expresión que generó gestos de desaprobación), la situación (intentó corregir) me afectó mucho”.

Sin embargo destacó que “la película es fantástica y no importa la cantidad sino la calidad” del público.

La información suministrada para anunciar la actividad señalaba que los alumnos de establecimientos de nivel secundario de la ciudad serían seleccionados e invitados por la Delegación local del Consejo de Educación a instancias de la Academia de Cine de la Argentina presidida por el cineasta Juan Campanella, organizadora de la proyección-debate.

Winograd aludió tanto a su primer largometraje “Cara de queso” (2006) -que recomendó especialmente a los jóvenes presentes en la sala por tratarse de una historia autorreferencial que trata el tema del maltrato sufrido de niño por parte de sus compañeros cuando aún no había sido denominado ´bullying´- como a “Mi primera boda” (2011) protagonizada por Daniel Hendler y Natalia Oreiro –basada en su propio casamiento con la productora Nathalie Cabiron-.

“Hay que confiar en uno. A los 13 años me pegaban. En venganza por lo mal que lo pasé sentí la necesidad de hacer esa película. Lo pasaba malísimo, no hacía deportes y los deportistas eran los copados. No sé, por alguna razón a los 21, me di cuenta que mi historia de chico era super interesante para una película, una historia que no había sido contada antes”.

“Trato de ser lo más sincero posible. Hacer una película es un laburo muy grande, es cuestión de esfuerzo y ganas. Lo mismo que cualquier otra profesión, si lo hacés con ganas te va a ir bien, tenés una parte de tu vida resuelta. Lo más lindo es el gusto por el trabajo, cuando uno es feliz haciéndolo por alguna razón las cosas van dándose”.

“Vino para robar” (2013), ganadora del premio al mejor Guión y Del Público en el Festival de Lleida y Premio Especial del Jurado tras su exhibición en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, es el resultado de cuatro semanas de filmación en Mendoza, dos en Buenos Aires y dos días en Italia. Lamentablemente durante la proyección del viernes aquí no fue posible acceder a estas últimas, posteriores a los créditos finales, a pesar del reclamo del director que debió describir las escenas con palabras.

“No podría contestarte cuánto se gana con una película pero sí que tardamos tres años en hacerla”, respondió a uno de los jóvenes. Ante otra consulta manifestó que usualmente quienes transitan por los lugares donde va desarrollándose la acción “no se mete, le llama la atención, pero la gente es muy respetuosa de una filmación”.

Cada película es un proceso diferente. “Una vez recibido un guión hay que pensar quién puede encarnar los personajes. En este caso, es la tercera película que hago con Daniel (Hendler) y me dieron ganas de volver a trabajar con él en un género que no es típico en su carrera, un ladrón de bancos estilo Hollywood. Valeria (Bertuccelli) es una actriz que admiro mucho, le gustó el guión, fue bueno eso. Los roles secundarios son definidos por un productor mediante castings”, describió.

Directamente relacionado con la trama descripta en el guión de Adrián Garelik, los escenarios mendocinos resultaron un hallazgo. “Durante el primer viaje descubrí lugares impresionantes. Fue muy bueno utilizar locaciones tan zarpadas, naturaleza y bodegas que son espacios increíbles”.

Las escenas de la Vía Blanca, desfile de reinas departamentales previo a la elección de la Reina Nacional de la Vendimia, “fue toda recreada. Hicimos una super convocatoria de extras en todos los medios, los municipios prestaron carrozas, incluida la centrada en la figura de Baco. Me alegra que parezca real, fue cien por ciento recreada”.

Cuidada hasta en los más finos detalles, la película incluye algunos como la remera blanca en la que destaca la impresión en negro North by Northwest de Alfred Hitchcock, “Intriga Internacional” como “referencia, una infografía especial, por eso la elección”, describió el director.

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