El “mejillón rubio del golfo”, para los mejores restaurantes



El mejillón o Mitylus edulis platensis es un molusco ampliamente conocido en todo el país. Forma parte de las cazuelas, paellas y de distintos platos.

Actualmente se explota extrayéndolo con rastra de los bancos ubicados en varias zonas de poca profundidad en el golfo San Matías.

Desde hace años está en la mente de los biólogos el comienzo de las tareas de cultivo y hubo varios intentos que llegaron a buen fin en los últimos años.

Desde 1997 comenzó a detectarse que en la zona de El Sótano se producía en los meses de primavera una importante circulación y asentamiento de semillas de esta especie, por lo que los técnicos del laboratorio decidieron instalar allí los colectores.

La existencia de ese reclutamiento anual permitió comenzar la actividad, cuyo fin último será la puesta en el mercado de un producto de primera calidad, identificado directamente con el golfo San Matías.

Los impulsores del proyecto están gestionando aportes financieros que permitan realizar un plan de marketing para instalar al mejillón de cultivo sanantoniense en las mesas de los restaurantes más selectos del país y en los supermercados de distintas localidades.

Este mejillón dejará entonces de ser el conocido Mytilus, para transformarse tras su presentación en sociedad durante el próximo verano en Las Grutas, en el “mejillón rubio del golfo”, provisto de finas valvas, con un color pardo amarillento, y completamente libre de incrustaciones.

Su aspecto unido a su gran rendimiento en carne y la ausencia de arena, lo diferencian del mejillón de banco.

El nuevo recurso, según está comprobado en los trabajos investigativos y las pruebas piloto desarrolladas durante 1998, 99 y 2000, tiene características que lo hacen muy atractivo para su venta en fresco, especialmente en media valva para gratinados u otras preparaciones que permitan presentar al marisco en su valva al plato. (P.C)

El trabajo cooperativo y el aporte del Estado le dieron impulso

El cultivo de mejillones tiene todo a su favor para transformarse en una salida laboral para decenas de personas. Muchos nuevos interesados se involucrarán seguramente en la próxima etapa, que se inicia en septiembre con la instalación de las líneas colectoras de semillas.

La inversión para cada uno de los titulares de los microemprendimientos es relativamente menor. Los pioneros tuvieron mayor esfuerzo ya que fueron los encargados de instalar los fondeos, los cabos y las boyas que conforman los sistemas de suspensión o “long lines” de las que se cuelgan los colectores y las cuerdas de engorde.

Para dar impulso a esta actividad el gobierno provincial otorgó en comodato las boyas y rieles en desuso para las instalación de los fondeos o “muertos” lo que significó una notable reducción de los costos.

Luego los productores compartieron los gastos de la compra de los tubulares de algodón puro importados de Chile con los que se arman las cuerdas de engorde, los cabos y otros elementos necesarios para el desarrollo de la actividad.

El aprendizaje de las técnicas de cultivo es simple. Los biólogos les brindan a los productores los datos básicos acerca de la especie y luego la labor no demanda demasiada práctica. La transferencia de los mejillones de las líneas colectoras a las cuerdas de engorde es una tarea manual fácil de aprender, en la que pueden colaborar mujeres y adolescentes, por lo que el cultivo de moluscos se transforma en una actividad ideal para concretar en familia.

Las salidas al mar son realizadas en general por pescadores y buzos, aunque colaboran también en forma rotativa los demás productores que aportan su esfuerzo para la instalación de las cuerdas. (P.C)

La acuicultura, una importante salida laboral

SAN ANTONIO OESTE – El perfil de los maricultores es amplio y variado. Trabajan en el grupo algunos buzos, pescadores, biólogos y además comerciantes y personas ajenas a las actividades marítimas, que vieron en esta labor una posibilidad cierta de trabajo y crecimiento económico.

El proyecto fue presentado por el grupo de profesionales que se desempeña en el laboratorio de cultivo de moluscos bivalvos dependiente del Instituto de Biología Marina y Pesquera Almirante Storni, en una reunión rea- lizada a mediados del año pasado en el municipio local.

En ese encuentro se acordó el inicio de las tareas y se decidió desarrollar un breve curso para dar a conocer a los interesados algunos datos relativos a la biología de los mejillones y otros exclusivamente técnicos que permitieran llevar adelante la actividad.

Unas 30 personas comenzaron a trabajar y luego algunos desertaron. Permanecen actualmente unas 25 divididas en 7 microemprendimientos, los cuales están mayoritariamente conformados por matrimonios o núcleos familiares. Algunos contrataron para la realización de tareas específicas a buzos, pescadores expertos o a ayudantes en las actividades de transferencia de los mejillones.

Los siete grupos trabajan cooperativamente para afrontar los gastos y de la misma manera se procederá a comercializar el producto cuando se coseche en noviembre, con el fin de mantener una línea de calidad y precio regular para todo el sector.

Durante todo el desarrollo del proyecto, el grupo de biólogos del laboratorio permanece junto a los productores asesorando y participando de cada una de las tareas, hasta que los microemprendimientos adquieran la autonomía suficiente como para proseguir solos con la actividad.

Osvaldo Leal, uno de los productores, posee una ferretería en Las Grutas y decidió incursionar en la acuicultura para probar suerte.

“Como nativo de San Antonio siempre quise hacer algo relacionado con el mar, esto me tentó y con mi familia nos iniciamos en la maricultura”, expresó. Leal no posee lancha, pero aportó su galpón para el desarrollo de las tareas de transferencia. También el grupo de productores utiliza su camión.

De esta manera los bienes se comparten y no hacen falta grandes inversiones. (P.C)


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