El mejor activo en tiempos de crisis

Redacción

Por Redacción

GUILLERMO A. CHINNI (*)

Hemos vivido tiempos turbulentos en materia económica y financiera durante los últimos diez años. A nivel global podemos encontrar varios sucesos, como la crisis de empresas de internet a principios del siglo XXI, luego el 11 de setiembre, el estallido de la crisis hipotecaria y bancaria en los EE. UU. durante el período 2007-2009 y la crisis de deuda europea en los últimos dos años. En la Argentina, los hechos mencionados tuvieron su correlato con la salida de la convertibilidad y la crisis del campo, entre otras. Los comportamientos de los mercados durante la última década, e incluso en períodos previos como la crisis bancaria de la década de 1980 o la de compañías en los ’60, evidencian que los mercados no son eficientes ni tienden al equilibrio. A nivel global, los sectores públicos y privados suelen intervenir frecuentemente afectando cualquier tendencia al equilibrio, con lo cual no es lo mismo considerar que a veces los mercados resultan eficientes, que considerar que siempre lo son. Ante un escenario incierto, encontramos que los componentes críticos en los mercados se relacionan con niveles altos de deuda y bajos niveles de confianza. Los mercados cambian bruscamente sus comportamientos cuando las variables deuda y confianza no se encuadran con las expectativas, ya sea que se trate de un Estado o de una empresa. La deuda y la duda provocan caos en los mercados. Ante un grado constante de incertidumbre, las predicciones lineales no tienen cabida. La mejor herramienta consiste en manejarnos con escenarios posibles y actuar en consecuencia, procurando involucrarnos en negocios y actividades con sólidos fundamentos, con lo cual la pregunta del millón es la siguiente: ¿cuáles son los mejores fundamentos a considerar para un negocio o actividad en tiempos de crisis? La experiencia y las evidencias de negocios que persistieron a sucesivas épocas difíciles, algo que podría considerarse el nuevo paradigma, y que es considerado por algunas personalidades del ámbito inversor, demuestran que para analizar negocios o propuestas a prueba de conflictos económicos son fundamentales las siguientes pautas: 1) no dejarse influenciar por la “moda inversora”. Analizar el futuro del negocio y no sólo los resultados presentes 2) flujo de fondos constantes 3) foco en creación de valor 4) management íntegro y personal de confianza En el primer punto, “moda inversora”, y tomando como ejemplo la crisis hipotecaria de los EE. UU., observamos que se confundió el marketing con las inversiones, sumado a un comportamiento especulativo. Estaba de moda el sector, era divertido y todos querían estar en ese momento haciendo algo. Pero pocos consideraron que los precios no pueden subir para siempre. Es entonces cuando aparece el punto 2, “necesidad de flujos constantes”. Muchos de los inmuebles que se edificaban no generaban ingresos frecuentes, sólo se compraban para vender en el futuro a un precio mayor, ése era el principal motor marketinero del sector. Éste perdió luego el foco y dejó de crear valor: cualquier emprendimiento a cualquier precio financiado era aceptado. Nadie hacía nada distinto, sólo copiar y pegar lo que efectuaban casi todos los desarrolladores, inmobiliarias y compradores. Es entonces cuando llegamos al último punto. El management y las personas perdieron la confianza, principal activo en los mercados y en los negocios. En la economía estadounidense y del mundo ya nadie confiaba en nadie, salieron a la luz grandes estafas y niveles impensados de deuda se acumularon, trasladándose el efecto a otras regiones que habían tenido el mismo comportamiento. España, Portugal, Grecia, Irlanda e Italia le siguieron, porque todos habían copiado y pegado el mismo modelo de marketing e inversiones inmobiliarias. La confianza y la integridad han llevado a sostener los buenos negocios y su carencia a destruirlos; porque, en definitiva, las personas son las que desarrollan los negocios, compran, venden, utilizan bienes y servicios. La confianza y la integridad son las que atraen el capital y generan nuevos proyectos, resuelven problemas técnicos, financieros y comerciales. Por ello, no es un producto, invento o cualidad de la naturaleza lo que hace un buen negocio, sino un equipo de confianza e íntegro que sabe brindar un producto o servicio útil a la sociedad y sabe decir cuándo involucrarse o dejar de lado una propuesta, que también asume sus logros y desaciertos. La crisis actual no es sólo financiera o económica, sino de personas con poca o ninguna confianza en otras personas. (*) Analista internacional certificado en inversiones y finanzas (Programa CEFA-CIIA) y miembro del Comité Técnico del Instituto Argentino de Ejecutivo de Finanzas (IAEF)


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