“El mesías es un díscolo. Un rebelde pero con trabajo, con humildad”

Por Redacción

La segunda juventud maravillosa marca K ya lo tenía en el buche. Florencio, el homo K más puro, era “el candidato”. Cristina lo debía después de subir a primera al libre de la UCD, Boudou, gran gambeteador –lo sigue demostrando– aunque hace rato que no emboca una. Se lo ve excedido de peso y fuera de estado… o del Estado. Un fracaso. Hubo un avance como para tantear a Máximo. Pero no está como Maduro. Le cuesta hablar, apabullado y acomplejado por las cadenas parlantes que a cada instante suelta su excelsa madre. Así, ante la duda, iban surgiendo como hongos los más osados postulantes. Todos cortos de vista y muy soberbios. La Sra. se puso seria y desde su mayor cualidad –la humildad– pidió “un baño de ídem y mirada atenta”. Los tipos se ducharon y cambiaron los lentes de contacto. Dio resultado. Porque hasta Fernández, que creía que lo suyo venía fácil como paseo en baúl de auto, se bajó a la gobernación. Para esto usó la cadena propia de publicidad Fútbol para Todos y se despachó con que Aníbal es Buenos Aires, como Cacho… pero sin tango. La idea era alguien, esta vez sí, del riñón K. No hubo caso. Cristina llamó ya y con el Cris Crash System bajó de un hondazo al muchachito de los ilusos. Si éstos pretendían dirimir con votos, craso error. Con la Sra. no. ¿O quién manda? Democracia al palo. Pero ¿y los pesitos de las giganto con Ella y Locomotora? OK. Al final las bajaron, de nuestros bolsillos. Los de Ella y Flo no sufrieron demasiado. Neto, neto, riñón no hubo, pero sí fortaleza de estómago. Porque hay que tenerlo muy sano para tragarse semejante escuerzo y nombrar heredero al “tibio que vomitó Dios” (Domínguez). O un gobernador que no trabaja, no gestiona, sólo opera y se aprovecha de sus privilegios como principal referente de la Provincia de Buenos Aires. (Cristina). O un candidato que la encargada oficial del protocolo para relaciones internacionales, Hebe, no puede ni ver. O un tipo que deja manco el proyecto (Florencio), esta vez frente a los perennes reidores descendientes directos del Descartes K –pienso luego cobro y nada más– con González a la cabeza, de Carta Abierta. Es verdad que Scioli es piel y cuero del menemismo, palabreja horrenda si las hay. Pero ¿acaso no mantienen hibernado al mismísimo Carlos, con su impermeable marca “fueros”, para reactivarlo en caso de voto a favor y luego volverlo a enfriar? Pero también sucede que el gobernador suele charlar con Macri, ¡sin insultarlo! y declara que ¡son amigos! Y que va a Tinelli, como para desesperar y provocar la ira –y envidia– de los más serios y atildados K. Que suele visitar La Rural y hasta compartir espacios donde Clarín seguía mintiendo y desestabilizando en el verano de Márdel. Y, para peor, cometer traición absoluta a este gobierno nac&pop dialogando con estos tipos del campo, ¡siempre listos y dispuestos a voltear a puro golpe a este gobierno! O sea, ¡estamos subidos al proyecto tren bala! ¡Con éste, no arranca más la segunda década a ganar! Luego, ¿qué hacen los ultrafanas seguidores incondicionales del candidato legítimo del modelo? Nada. Lo de siempre. Camaleón. La clásica peronista: obediencia debida, alienarse y a votar al “elegido” con un broche en la nariz, mascarilla tipo gripe A y poner en la urna el voto con el codo. En definitiva, el mesías es un díscolo. Un rebelde pero con trabajo, con humildad, con sacrificio, con esfuerzo, cualidades que a La Cámpora le crean serias preocupaciones si Scioli decide darle continuidad. Veremos si Zannini y unos cuantos cancerberos hacen el aguante hasta que Cristina –ya de licencia– termine de soliviantar a Maxi o decida volver al ruedo. Por ahora “El Daniel” se relame y socarronamente, con algún airecillo de revancha, mira desde arriba a sus detractores y sonríe con esfuerzo, con humildad, con trabajo. ¿El resto? ¡A cruzar los dedos!… y a tragarse el sapo. Hugo Capellán DNI 11.208.763 Cipolletti