El Museo de Bellas Artes se abre a un nuevo desafío

El Museo Municipal Juan Sánchez se reinventa en un espacio poco convencional: funcionará en el piso superior de la terminal de ómnibus. Las razones de una decisión que generó opiniones encontradas.



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La terminal de colectivos y el flamante museo, dos espacios muy diferentes entre sí que deberán hacerse amigos. (Foto: Emiliana cantera )

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El acceso principal con una importante escalera es por ahora la única puerta en todo el espacio.

¿Por qué un museo de bellas artes en la terminal de Roca? “Y por qué no?”, repregunta a modo de respuesta el director de Cultura de la ciudad, Ricardo La Sala, uno de los principales impulsores de la reubicación del Museo Municipal “Juan Sánchez” en el piso superior de la terminal de colectivos. La (re) inauguración será el próximo viernes a las 20:30 con invitación y, a partir del día siguiente, quedará abierto al público con entrada libre y gratuita. En esta primera etapa de reapertura será expuesto el patrimonio del museo, entre las que se encuentran obras de Carlos Alonso, Guillermo Roux y Luis Felipe Noé, además de artistas regionales.

En esta entrevista, Ricardo La Sala explica por qué resolvieron ubicar el museo en la terminal de colectivos, revela cuáles son las ventajas para una decisión ciertamente polémica y cuenta cuáles son los planes para este espacio cultural para nada menor que recupera la ciudad. Por lo pronto albergará la próxima Feria del Libro local.

P- ¿Por qué en la terminal de colectivos?

R- Nuestra idea era dar con un espacio propio para el museo y evitar invertir en lugares que no nos pertenecían y del cual sabíamos que en algún momento nos íbamos a tener que ir. Así las cosas, el único espacio municipal disponible para nuestro museo era arriba de la terminal.

P- ¿Qué ventajas tiene ese espacio, además de que le es propio?

R- Como estaba desocupado, había que mejorarlo y ponerlo en valor, lo cual ya es una ventaja para ese edificio. Que el plan a largo plazo es llevar la terminal a la ruta 6 por lo que ese edificio será transformado en un gran centro comercial y cultural. Y el espacio, sin dudas. El anterior lugar tenía 240 metros cuadrados por todo concepto, incluyendo el depósito, que es un lugar importantísimo para un museo. Este nuevo espacio tiene 1.250 metros cuadrados con un depósito de 12×6, cuatro oficinas. Estas dimensiones nos van a permitir hacer talleres, exposiciones, la feria del libro, charlas, clínicas. De toda la superficie, el museo propiamente dicho ocupa sólo la mitad. La otra mitad está pensada como auditorio de usos múltiples que incluya una pantalla para proyecciones y ubicar allí el espacio Incaa de cine. Tenemos espacio para hacer un centro cultural integral, no sólo un museo.

P- ¿Afecta la actividad de la terminal de colectivos: ruidos, colectivos entrando y saliendo, humo, bullicio…?

R- Yo creo que eso es un mito por desconocimiento. No hay smog en esa terminal y en caso de lo hubiese, no llega. Hemos estado en los momentos de mayor tránsito de la terminal y prácticamente no hay contaminación auditiva. Por supuesto que la parte que “balconea” puede visualizarse la actividad de la terminal porque es abierta, pero no es algo que se mezcle.

P- ¿No temen que la terminal fagocite al museo y le quite visibilidad?

R- Yo no le tengo miedo ni a la distancia ni al edificio porque tengo mucha confianza en lo que va a suceder allí adentro y que será lo que en definitiva atraiga a la gente. Ahora, vos me preguntás: “Ricardo, no te hubiera gustado un edificio exclusivamente para el museo?” Por supuesto! Pero hay que tomar la decisión política y económica de gastar 22 millones de pesos para levantar un edifico para un museo de bellas artes.

P- ¿Esa era un presupuesto posible?

R- Sí. Eso y más. Entre 22 y 25 millones de pesos. Por supuesto que me gustaría más tener un lugar así. Pero si no se puede, nos preguntamos ¿tenemos un edificio municipal para ubicar el museo? No, porque el único que teníamos era el de Valle Fértil, pero se lo dimos en comodato a la Universidad Nacional de Río Negro. Entonces, evaluando un montón de cosas y para que el museo siga existiendo elegimos el espacio de la terminal, que sería la antesala al edificio propio. Acá invertimos 800 mil pesos con el montacarga incluido (N. de la R.: en una consulta paralela, el intendente Martín Soria habló de un millón sesenta mil pesos)

P- ¿Qué contras vieron, pero dijeron no importa sigamos?

R- Lo que dice: que es una terminal de colectivos.

P- ¿Es un desafío?

R- Por supuesto. El primer desafío importante fue que el museo vuelva a abrir. No concebía tener las obras del patrimonio guardadas en una habitación. Y lo único que encontré a mano con el menor costo posible fue este lugar. Y ahí sí, el segundo gran desafío es hacerlo andar. Entre que el museo esté cerrado y las obras de arte estén guardadas o que estén en un espacio abierto, le guste o no a la gente, con la posibilidad de ver nuevos artistas, que los artistas jóvenes de Roca expongan, tener talleres, otro tipo de actividades artísticas.

P- ¿Qué le falta?

R- Falta terminar el auditorio con una zona acústica y el elevador, que es un montacarga, y que permitirá subir y bajar las obras de grandes dimensiones y que también será utilizado por personas con dificultades motrices. Y ya mandamos a comprar las cortinas roller microperforadas para que haya luz natural, pero no sol directo.

P- ¿La seguridad?

R- La presencia policial permanente que tiene la terminal y las cámaras que ya tenía el lugar. No habrá por ahora seguridad privada o exclusiva para el museo. (N. de la R.: son tres cámaras las que ya funcionan, pero se pidieron más).

P- En definitiva, qué idea tiene del museo como espacio integral?

R- Imagino un museo activo. A un grupo de chicos un cuadro determinado le despierta cosas en otro lugar el museo les ofrecemos lápices, pinceles y papeles para que dibujen allí todo lo que generó la obra de arte que vieron, como un rincón de manchas. Empezar en el museo y salir hacia la comunidad. No es el lugar ideal, pero es lo mejor que podemos tener, pero te digo lo que le digo a todo el mundo: déjennos desembarcar.

El nuevo museo Juan Sánchez inaugurará el próximo viernes con un evento para invitados. Al día siguiente quedará abierto con entrada libre.

“No es el lugar ideal, pero es lo mejor que podemos tener. Pero te digo lo que le digo a todo el mundo: déjennos desembarcar”.

Ricardo La Sala, director de Cultura de Roca

Opinión

Vuelve el museo y es lo que importa

Datos

El nuevo museo Juan Sánchez inaugurará el próximo viernes con un evento para invitados. Al día siguiente quedará abierto con entrada libre.
“No es el lugar ideal, pero es lo mejor que podemos tener. Pero te digo lo que le digo a todo el mundo: déjennos desembarcar”.
Un museo de bellas artes en una terminal de colectivos suena raro. No parece ser el lugar más adecuado, sobre todo si se trata de la actual terminal de colectivos de Roca. La decisión política de reubicar allí el Museo Municipal fue sobre todo económica: no más alquileres de locaciones y un edificio nuevo era una millonada imposible.
Un recorrido por el lugar dejan ver cuestiones tales como la seguridad: no contará con personal exclusivo para el museo, sólo la policía apostada en la terminal y las cámaras, al menos por ahora, no apuntan a sectores específicos. Y la condición de espacio abierto tal como muestran las fotos de esta nota, exigen una atención especial de vigilancia.
Dijimos que la decisión fue económica, pero también cultural. Porque peor es un museo cerrado y las obras, apiladas en un depósito. “Déjennos desembarcar”, pide Ricardo La Sala. Y no está mal.

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