El negocio secreto de la venta de armas alemanas

Redacción

Por Redacción

María Laura Aráoz DPA Features

Las noticias se filtran con cuentagotas, pero de a poco se va formando un rompecabezas que ha puesto en guardia a la oposición y grupos de derechos humanos: Alemania vende cada vez más armas a países ubicados en regiones con potencial conflictivo. La información es difícil de conseguir porque las exportaciones de armas “made in Germany” son autorizadas por el Consejo Federal de Seguridad, un gremio de ministros presidido por la canciller, Angela Merkel, que sesiona en absoluto secreto e informa con casi un año de retraso. Semanas atrás, la prensa se hizo eco del interés de Arabia Saudita por 30 vehículos blindados Dingo, especializados en el reconocimiento de armas atómicas, biológicas y químicas, por 100 millones de euros. También se habló de una consulta por varios centenares de carros blindados Boxer y de hasta 200 tanques de combate Leopard. Las ventas de armamento a Arabia Saudita, un país con un dudoso historial en derechos humanos que ha apoyado al vecino Bahrein para acallar brutalmente protestas pacíficas, son motivo de preocupación en las filas de la oposición. Las disposiciones del comercio exterior alemán prohíben los envíos “a países que participen en conflictos externos armados o en los que exista el peligro del estallido de un conflicto”. También vedan exportaciones a Estados en los cuales exista suficiente sospecha de que las armas alemanas podrían ser usadas contra la propia población o para otro tipo de violaciones de los derechos humanos. Según el informe de exportaciones de armas del 2012, confeccionado por la Conferencia de la Iglesia Católica y Protestante de Alemania, un 42% de todas las licencias de exportación de armas emitidas en Alemania en el 2011 fue a Estados fuera de la alianza militar occidental OTAN y de la Unión Europea. Agrega que el número de países considerados problemáticos que recibieron armas alemanas del 2010 al 2011 subió de 48 a 64. Los analistas observan un cambio de estrategia: como las misiones militares precisan la anuencia del Parlamento y son vistas con creciente rechazo por la población, el gobierno de Merkel prefiere armar a Estados en regiones frágiles para que velen por la seguridad de la región y así evitar el envío de tropas a focos de crisis. Cifras del Instituto de Investigación Sipri, del 2012, indican que Alemania es el tercer exportador mundial de armas, con una cuota de mercado del 9%. Sólo la superan Estados Unidos y Rusia. Las exportaciones de armamento fabricado en Alemania treparon de forma marcada en los últimos diez años. Mientras que en el 2002 se vendieron armas por 3.300 millones de euros, en el 2011 se exportaron por 5.400 millones. Si bien las armas no alcanzan el 1% de las exportaciones totales de Alemania, la industria armamentista de este país emplea a unas 80.000 personas, un dato que no resulta menor. Siete fabricantes alemanes figuran en la lista de los primeros 100 del mundo, confeccionada por el Sipri: el consorcio aeronáutico europeo EADS, Rheinmetall (vehículos militares, artillería, armas de fuego cortas, munición), Krauss-Maffei-Wegmann (tanques), ThyssenKrupp (barcos), Diehl (misiles, armas cortas, munición), MTU (sistemas de propulsión) así como la empresa europea MBDA (misiles). Entre los productos de mayor éxito figuran los tanques de combate Leopard 1 y su sucesor el Leopard 2, de los que Alemania vendió, entre el 2002 y el 2011, más de 1.700 unidades, según un informe de las Naciones Unidas que cita el semanario “Die Zeit”. Entre los compradores figuraron España, Chile, Brasil y Grecia. Los negocios con armas no benefician solamente a sus productores, sino también a los financistas de estas empresas, en muchos casos bancos y aseguradoras. Un estudio de la ONG Facing Finance apunta a que el mayor banco alemán, el Deutsche Bank, así como otras grandes instituciones crediticias y aseguradoras como Allianz y Munich Re, invierten en este sector. “La industria armamentista ha ganado atractivo en los últimos años para los inversores porque aumentan su facturación y sus exportaciones”, señala en “Zeit Online” Thomas Küchenmeister, experto de Facing Finance.


María Laura Aráoz DPA Features

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