El paisaje de la modernidad




El poder político provincial tiene un escenario de riesgo para el sostenimiento de la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta .La incertidumbre recuerda las dos oportunidades en la historia que el monocultivo petrolero se desvaneció por decisiones nacionales.


La cultura del campamento, mediada por urgencias electorales y financieras, muestra un botón de lo que puede desencadenar un cambio en las reglas de juego. La provincia ya tuvo dos vuelcos en su historia en los que los campamentos, en tanto paisajes de la modernidad, se esfumaron en el aire, como castillos. Fue cuando se produjo la nacionalización de los contratos petroleros y la privatización de YPF, en las presidencias de Arturo Illia y de Carlos Menem.

La socióloga estadounidense Sharon Zukin (1993) aporta una distinción entre los conceptos de lugar y paisaje, al conceptualizar cuestiones ligadas con el poder económico. El primero es el lugar físico y el segundo a las prácticas sociales y materiales.

La provincia “se acomodó” al paisaje de la modernidad que le facilitaron las condiciones económicas y políticas para impulsar la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta. Fue la vidriera “de lo que hay que hacer” según la frase publicitaria del gobierno que languidece por estos días.

En lo mediato, preocupan al gobierno provincial dos amenazas: inseguridad sobre la libre disponibilidad de las divisas y la pesificación de las tarifas de energía.

Omar Gutiérrez es consciente que le tocarán cuatro años “difíciles”, según contó a allegados. Después del 27 de octubre, estuvo dos veces cara a cara con Alberto Fernández y probó de su propia medicina: obtener una definición fue como intentar derretir con un fósforo el glaciar sur del Lanín.

Preocupan al gobierno provincial dos amenazas: inseguridad sobre la libre disponibilidad de las divisas y la pesificación de las tarifas de energía.

La línea argumentativa la expuso (no fue casualidad) frente a lo más granado de la burguesía argentina en la 25ª conferencia de la UIA. Las inversiones vienen de afuera, entonces no puede haber restricciones a la repatriación de dividendos y la compra de divisas. En relación con las tarifas recurrió al reclamo de la estabilidad normativa equitativa en términos internacionales.

El secretario general del gremio de Petroleros, Guillermo Pereyra, acató la conciliación obligatoria y levantó el paro dispuesto por despidos. El aún senador nacional está entre dos amores, un gobierno que se va y con el que mantuvo buena relación y otro que llega en cuyo redil encalló en el último tramo de su campaña para la fallida reelección.

El petrolero guarda esperanzas en tener una silla disponible en la mesa Vaca Muerta que podría continuar por decisión gremial, empresaria y provincial, aunque no se sabe si Nación la sostendrá.

Entre las empresas se dijo que actuaron con apuro porque, si se reinstaura la doble indemnización, como lo hizo Cristina en algún momento, les saldría más caro sostener un empleado. Entonces prefirieron la desvinculación simple aunque no tuvieron en cuenta que los que aceptaron los jugosos montos en pesos fueron más de lo que se esperaba.

El paisaje de la modernidad incluyó el clásico, también conocido por los neuquinos, cerco entre la inversión privada y la pública. El Municipio de Añelo funciona en una casilla de madera que fue donada, en su momento, por la constructora de Cerros Colorados. Por eso el intendente aceptó una “donación” de 10 millones de pesos para construir un edificio más decente. Ni hablar de la ampliación de la ruta 51 que se convirtió en un capítulo del libro La Neuquén inconclusa que atesora excusas variadas.

En el mundo político nadie es capaz de ponerle plazo a la normalización de Vaca Muerta. Calmar la ansiedad de empresas, gobierno provincial y gremio puede llevar un tiempo.

El MPN se quedó sin senador que le hubiera permitido un acceso más directo a la toma de decisiones. Hay dos senadoras que representarán a Neuquén que son afiliadas al partido pero que iban en las listas de Cambiemos y Todos. Silvia Sapag, una de ellas, pidió la presidencia de la comisión de Energía que deja Pereyra. Sapag y Lucila Crexell, la otra senadora afiliada al MPN, coinciden en describir, con matices, el distanciamiento con quien detenta el poder en la Provincia.

El paisaje de la modernidad ingresará en un otoño riesgoso para el clima social de cabotaje.


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