El Papa se enojó



El papa Benedicto XVI se mostró ayer muy severo con la Unión Europea, que festeja su 50 aniversario, y la acusó en un discurso de dar la espalda a sus orígenes cristianos, por lo que pidió a sus fieles que construyan una "nueva Europa" basada en esas raíces.

"No se puede pensar en construir una verdadera casa común si somos negligentes con la identidad propia de los pueblos de nuestro continente (...), una identidad histórica, cultural y moral (...) constituida por un conjunto de valores que el cristianismo ayudó a forjar", dijo el Papa.

Benedicto XVI pronunció esas palabras al recibir a los participantes de una conferencia organizada por los obispos europeos con motivo del 50 aniversario del Tratado de Roma. Benedicto XVI utilizó términos muy duros, al referirse incluso a una "forma singular de apostasía" que a su juicio protagoniza actualmente Europa, pues "parece poner en duda cada vez más a menudo la existencia de valores universales y absolutos". La apostasía significa renunciar públicamente a la fe cristiana, uno de los tres pecados considerados imperdonables por la Iglesia.


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