El PJ pone distancia de «los grandes»

No quiere que se mezcle la interna para presidente con la de gobernador. Hay acuerdo generalizado en la máxima dirigencia para evitar esa convergencia. Se trata de un problema de salud para el justicialismo rionegrino, dañado en sus posibilidades de poder por el fuerte internismo que lo signa en toda la transición.

Redacción

Por Redacción

Larreguy: ¡Cielito lindo!…
Consigna generalizada en el PJ rionegrino: no pegarse.

Sí, vale la aclaración: no se trata de un compromiso destinado a que la interna termine rompiendo huesos, sino de un acuerdo tácito para que la elección nacional del candidato a presidente por el justicialismo se mezcle aquí con el proceso que definirá quien es el candidato a gobernador.

Del acuerdo participan la totalidad de las líneas que se agitan en el frente interno partidario e incluso los hasta hoy tres únicos precandidatos a gobernador que tiene el justicialismo: Carlos Larreguy, Juan Carlos Del Bello y Carlos Soria.

La decisión de gambetear toda posibilidad de ligar ambos procesos electorales no fue conversada. Simplemente tomó cuerpo y se consolidó desde el sentido común que exige blindar y proteger al PJ provincial en función de su objetivo mayor: ganar la gobernación.

-Es un problema de salud partidaria. El PJ rionegrino está desde lejos en la transición, signado por una historia de desencuentros internos muy duros. No podemos sumarle un elemento más de discordia- dijo a este diario tiempo atrás Juan Carlos Del Bello, precandidato a gobernador.

Y ayer acotó:

-Ratifico que mi sector está decidido a evitar que se liguen en fecha u otro tipo de vínculo, ambos procesos electorales.

Como se sabe, el PJ rionegrino elegirá candidato a gobernador el 10 de noviembre.

Y el peronismo definirá su candidato a presidente el 10 de diciembre.

En la misma dirección que Del Bello también se expresó Carlos Soria.

-No nos hace ningún bien mezclar la interna provincial con la nacional- señaló a este diario.

Y acotó:

-Lo único que me preocupa en este momento es poner nuevamente de pie a Río Negro.

Tanto Del Bello como Soria no adhieren al menos a hoy, a ninguna de la candidaturas nacionales del peronismo para presidente de la Nación.

Hasta comienzos del invierno, el primero de ellos anheló que su amigo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Felipe Solá, se sumara a la carrera por la presidencia.

El anhelo quedó trunco.

Soria, por su parte, por mucho tiempo muy ligado al destino político de Eduardo Duhalde, no muestra mayor interés por referenciarse con alguno de los candidatos nacionales.

Muy distinta es desde esta perspectiva la postura de Larreguy.

Hace cuatro meses, ratificando una línea de pensamiento que lo acompaña desde hace años, manifestó su predilección por Carlos Menem presidente.

A partir de ese momento se convirtió en líder del menemismo en la provincia y claro está, trabaja para que el riojano vuelva a la Casa Rosada.

De todas maneras Larreguy está sumado a la decisión de despegar la interna para gobernador de la de presidente.

Anida sin embargo, una expectativa: que la interna provincial se concrete tras la nacional, o sea después del 15 de diciembre.

Es una expectativa fundada en una posibilidad: que Carlos Menem gane la candidatura a presidente y, a modo de corolario rionegrino, Larreguy sea favorecido por el arrastre de ese eventual triunfo.

Un triunfo que de ser analizado a la luz de las encuestas hoy vigentes, parece distante. Pero como piruetas tiene la historia, Larreguy mira al cielo y sin la pasión ni el integrismo de Elisa Carrió, pide una mano.

Pero no ignora que en el cielo tienen temas más densos que la interna del PJ rionegrino.

Que sí, que no, la cuestión es que hablaron

Julio Arriaga primero lo negó. Luego lo reconoció.

En cambio, los colaboradores de Horacio Massaccesi dijeron que sí, que había sucedido.

¿Qué sucedió? Que Arriaga y Massaccesi se reunieron el sábado en Cipolletti y conversaron durante un tiempo sobre cuya duración difieren.

Arriaga, candidato a gobernador por el Frente Grande e intendente de Cipolletti, dice que no fueron más allá de los 10 minutos.

Massaccesi, ex gobernador de la provincia por el radicalismo y hoy mentor del más flamante partido rionegrino – «Rumbo Nuevo»-, sostiene a través de su gente que el palique se prolongó por algo más de media hora.

¿De qué hablaron? De política, por supuesto.

Pedro Rivero, un dirigente radical cipoleño que opera para Massaccesi, confirmó la reunión. «Sí, estuvieron juntos en Cipolletti. Y antes se habían encontrado en Viedma», dijo a «Río Negro».

En cambio, Arriaga primero negó el encuentro. «No, no y no. Además, no tengo nada que hablar con ese señor», dijo en la mañana del martes.

Pero en la tarde cambió el rollo. Sostuvo entonces que el sábado tenía acordado para las 8:30 un encuentro con un operador del ex mandatario: Nico González. Y dijo que al llegar se encontró con la sorpresa de que allí estaba Massaccesi con una de sus hijas.

-Estuve diez minutos y me fui porque no tengo nada que hablar con Massaccesi, al que siempre he cuestionado por su responsabilidad en el estado actual de la provincia. Insisto: no hablé con él- dijo Arriaga a este diario.

Sin embargo González señaló que la reunión duró algo más de media hora, fue casual y «sirvió para que los tres pasáramos revista a la situación de la provincia».

Empero, una versión sostiene por estas horas que un hombre de confianza de Arriaga había gestionado el contacto de éste con Massaccesi con la intermediación de un empresario de Allen, para un tema «único».

Para el caso, la convocatoria a elecciones generales en la provincia, cuya responsabilidad le compete al mandatario Pablo Verani. (AC y AR)


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