El puente emblema de Roca, que comunicó y desarrolló

Se inauguró en 1970 para unir las riberas norte y sur del río Negro a la altura de Paso Córdoba. Pobladores dan cuenta de que la obra civil favoreció la activación del comercio, el turismo y también la residencia de personas en el sector.



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El cruce del puente es cotidiano para residentes de zona sur.

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La construcción se extendió casi 5 años. Trabajaron obreros y especialistas de la zona.

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La postal del puente desde la costa del río, un clásico.

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Tránsito. Vehículos menores y camiones lo cruzan a diario.

“Cediendo al progreso, hoy pasan a la historia -sostuvo el interlocutor en recuerdo a los balseros el 31 de enero de 1970- Señor gobernador, en nombre del señor administrador general de Vialidad Nacional doy por inauguradas las obras del puente de Paso Córdoba”, pronunció el agrimensor Alberto Mateos, jefe del distrito 12 con asiento en La Pampa.

Las palabras del vocero del organismo sellaron un antes y un después, no sólo para la comunicación del Alto Valle con la Línea Sur, Bariloche y El Bolsón, sino para el desarrollo de todo el sector.

El momento fue histórico. El proyecto que había dado su primer paso el 19 de octubre con la colocación de la piedra fundamental y arrancado con las obras de construcción el 3 de mayo de 1965, llegaban al esperado final y consecuente estreno.

“El puente sobre el río Negro derriba una barrera contra el progreso”, titulaba uno de los artículos periodísticos de aquel tiempo.

“El puente nos da la posibilidad de conectarnos con ese sur desolado y postergado, que es parte de la antigua y de la nueva Patagonia”, dijo a su turno Pablo Fermín Oreja, entonces intendente de Roca.

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La comitiva, encabezada por el gobernador rionegrino general Requeijo, partió luego en una extensa caravana de vehículos que sumaba autos a su paso, y realizó el tradicional corte de cintas sobre la nueva calzada.

El cruce del río Negro a la altura de Paso Córdoba hace un siglo atrás era muy diferente a los 534 metros en que se extiende el emblemático puente que hoy transitan miles a diario. Pobladores aún hoy dan cuenta de cómo era el paso que se realizaba en balsa y de cómo la millonaria obra permitió un cruce seguro y el desarrollo.

Desde el momento en que el exintendente de Roca y gobernador de Río Negro Carlos Ch. Nielsen y los ministros Julio Raúl Rajneri y Alberto Rionegro impulsaron la gestión de la vía ante el gobierno nacional, se anunciaba que la unión de las riberas mediante el puente iba a permitir la activación total del comercio de rutas, hortalizas y vinos con el sur y de un estrechamiento de las relaciones humanas. Habitantes de la zona de aquellos tiempos cuentan hoy como la infraestructura permitió todo eso, y más.

Llave

Como una “llave de paso” al desarrollo de las comunicaciones entre el Alto Valle y la Patagonia meridional fue identificado el proyecto del puente.

“Además de abrir esta nueva ruta hacia el Sur, hizo construir el primer camino de acceso a la barda, por un zanjón natural de desagüe de las precipitaciones pluviales de la planicie, que desembocaba en el río”, apuntó Leandro Toledo, en “Historias de General Roca”.

El presidente Arturo Umberto Illia colocó la piedra fundamental del puente en octubre de 1964. La concreción de las obras demandó un costo de 330 millones de pesos de la moneda nacional, y fueron contratadas por Vialidad Nacional mediante Licitación Pública a la Empresa Ing. Carlos A. Bacigaluppi S.A, según da cuenta el archivo de éste diario.

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La firma sorteó problemas ocasionados por la gran correntada en las crecientes del río, que hicieron dilatar los tiempos del fin de los trabajos. Como en mayo del ‘66, cuando una crecida del río generó grandes pérdidas en las obras del futuro puente. Ante el repunte del nivel del río, hasta bomberos voluntarios ayudaron a rescatar del agua valiosas maquinarias y materiales con los cuales se construían los pilotes. En dicha oportunidad la fuerza del agua destruyó un terraplén construido unos 400 metros aguas arriba. Cuatro años después se celebró la apertura de la vital vía de comunicación.

Como una “llave de paso” al desarrollo de las comunicaciones entre el Alto Valle y la Patagonia meridional fue identificado el proyecto del puente.

Recuerdos vivos

“Fue lo mejor que pudo pasar”, respondió Vicente Roque Llenful (67) al ser consultado por el tema. Se acuerda que era un niño cuando se habilitó el cruce. Sus padres eran crianceros de animales y no dudaron en mudarse al sur del río para aprovechar la soledad y desplegar su actividad con otra libertad. “La peleamos, pero siempre fue un lugar hermoso. Fuimos los primeros en llegar, antes que la luz. Nos fuimos acomodando entre vecinos”.

Curiosidades

del puente

Córdoba con “b”: hay pruebas de que el nombre Paso Córdoba se originó por el apellido del comerciante Córdoba. La bibliografía recopila cartas en las cuales el comerciante Córdoba firma con “b”. Por mucho tiempo, se lo nombró con “v”.

Barandas bajas para permitir el paso de camiones sin límite de carga horizontal.

metros de ancho de calzada y dos veredas paralelas de un metro cada una conforman el puente, que se extiende 534 metros.

8,3

50

hombres contrataron para la construcción, entre obreros y personal especializado. Se ubica a unos 11 km distante del ejido urbano de Roca.

archivo

Datos

Como una “llave de paso” al desarrollo de las comunicaciones entre el Alto Valle y la Patagonia meridional fue identificado el proyecto del puente.
“A ese arbusto lo conservo ahí, es testimonio de que esto alguna vez fue monte”, comentó Teodora Benítez (72), debajo de un arco verde que da paso a su cuidado jardín. “Esto era un médano, hasta que se hizo el puente y cambió todo”, apuntó la mujer desde su casa ubicada en la calle Salomón al 7252. “Vivo acá hace 55 años. Acá me gusta mucho. Me case, tuve tres hijos y siete nietos y vi los cambios que trajo el puente”.
“Del puente me acuerdo que trajeron a mucha gente a trabajar. No habían máquinas como ahora, ese puente se hizo a pala. Pasábamos en balsa”, recordó Ciro Escudero (76). “Cambió mucho, la gente se desparramó de este lado, vino más gente a vivir acá y muchos empezaron a cruzar para disfrutar de lo que hay del otro lado”. El hombre vive en calle Salomón y Algan, en el barrio Paso Córdoba.

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