El nuevo disco del Indio: canciones al natural

El quinto disco solista del Indio Solari rompe con cinco años de silencio de estudio. Despojado de las múltiples capas instrumentales que daban cuerpo a sus composiciones anteriores, esta vez se muestran livianas y naturales junto a una voz que recorre tonos clásicos y otros pocas veces visitados



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Mister Parkinson me está pisando los talones, pero acá estoy”, reconoció el Indio Solari, delante de 150 mil personas, aquella noche de marzo de 2016, en el Hipódromo de Tándil. Poco más de dos años después de aquella confesión, no sabemos qué tan cerca le sigue los pasos Mr. Parkinson.

O sí: “La salud está bien, hay un problema nada más con la medicación que no me cubre las tres horas de la ingesta, entonces hay momentos en que estoy inquieto, que no estoy bien, y momentos como ahora, en que me siento relajado. ”, dirá en un tramo de presencia en “Big Bang”, el programa de radio de su amigo y biógrafo, Marcelo Figueras, el jueves pasado por la noche.

El Indio acaba de sacar “El ruiseñor, el amor y la muerte”, su quinto disco solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Cinco discos en catorce años, tiempo en el que caben todos los discos de los Redondos menos el último.

Desde aquella confesión pública acerca de su salud, mucho se especuló con un hipotético retiro y en cada palabra dicha se buscaba leer entrelíneas alguna pista. Y este disco no es la excepción. ¿Se está despidiendo el Indio?

Que un poeta del rock escriba sobre la muerte no es nada novedoso. Ahora, que lo haga uno que siente que Mr. Parkinson le pisa los talones es inquietante. Pero nada de eso parece ocurrir en este disco tan bello como sorprendente. En seis de las quince canciones, aparece la muerte en algún sentido. Pero salgamos de ese laberinto y olvidémonos de la parca literal y metafórica.

La tapa del disco nos revela una foto familiar, la de sus padres.

 

El disco suena a lo que puede sonar el Indio a sus casi 70 años. Y suenan bien, el disco y el Indio. El disco, porque Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado es una de las mejores, acaso si no la mejor.

Y el Indio porque nos ofrece su voz en registros muy pocas veces oídos como en “El callejón de los milagros” o El Tío Alberto en el Día de la Bicicleta”, donde la compañía de las guitarras rítmicas dejan entrever un homenaje a los admirados Tom Petty y John Lennon.

Solari despojó a casi todas las canciones de la densa instrumentación que las caracterizaban desde “Momo Sampler” para acá, las dejó al natural y jugó con su voz en tonos que varían entre el clásico ricotero como en “Pintura de guerra”, “La pequeña mamba”, “A bailar que no hay infierno” y “Mi amigo Panasonic” y cierta gravedad confesional como en la canción que da nombre al disco y “Ostende Hotel”, una bella y melancólica letra y música.

El Indio y su banda de notables suenan como nunca, melódicos y naturales. Inspirados y sueltos. Y se les agradece, por cierto.

El nuevo disco del Indio: canciones al natural

El quinto disco solista del Indio Solari rompe con cinco años de silencio de estudio. Despojado de las múltiples capas instrumentales que daban cuerpo a sus composiciones anteriores, esta vez se muestran livianas y naturales, junto a una voz recorre tonos clásicos con otros pocas veces visitados.


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