“El sable y la payana”
Según observo a mi alrededor, estamos dejando atrás una época épica (de pasión por las grandes hazañas, de disponibilidad para el sacrificio, de altruismo y de dogmatismo) para pasar a un tiempo en el que lo lúdico (el juego, la burla, el chiste) es el trasfondo de la convivencia. Ya no nos alistamos en un proyecto de amplios y altos alcances, ya no hay que dar el ejemplo, poco es suficiente. Ya no necesitamos ni apostamos a la confianza mutua, el compromiso es liviano y desechable. Las metas son mesquinas y la entrega a la labor depende de lo que se recibe a cambio. No hay una motivación ligada a la conciencia de la calidad de lo que se hace en función de los beneficiarios. Falta trascendencia. Y como dice la canción de M. H. Walsh: “No hay que presumir porque no es lo mismo vivir que honrar la vida”. Creo que éramos hijos del rigor y ahora hemos avanzado a un planteo más igualitario, donde sólo se trata de seguir el juego sin zancadillas, pero hay obras que requieren el compromiso, la exposición y el esfuerzo sin garantías de recompensas de todos. En su momento habrá que encararlas.. Me alegraré cuando llegue ese tiempo. Mientras tanto me aburro mirando Fútbol para Todos. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 Roca