“El sonido y el silencio”
Se cumplió el 5 de este mes un año desde que un accidente de ruta nos arrebatase a Rodrigo Dalziel y Graciela Ruiz. Nos tenían mal acostumbrados. Fuese en una audición coral, en una clase o en un simple encuentro, sus capacidades de articular sonidos tersos, amables, profundos, nos seducían en cada presentación, en cada tarea emprendida mancomunadamente, en cada charla de café tomado mesa de por medio. No eran sonidos cualesquiera. Eran armónicos, melodiosos, polifónicos, musicales. Eran la fuente y la entrega de un arte lo suficientemente reconocible como para que, por ese arte, Rodrigo recibiese una honrosísima distinción, la de Ciudadano Ilustre de Bariloche. Hace un año ese torrente sonoro se detuvo. Los extrañamos. El silencio que hoy impera en torno a ellos resulta tan audible como los chispazos corales y literarios con que entonces esos artistas entrañables nos acariciaban el alma. Algunos amigos, en su memoria y para no quedarnos meramente en la desolación, intentamos encarar un camino, el de avanzar, conjuntamente con las autoridades, en la implementación de una política de Estado que conduzca a la desaparición de las causas de accidentes como el sufrido por ellos. En eso estamos. Cualquiera que extrañe aquellos sonidos puede sumarse. Vale la pena. María Teresa Del Viso, DNI 10.388.602 Bariloche
María Teresa Del Viso, DNI 10.388.602 Bariloche
Se cumplió el 5 de este mes un año desde que un accidente de ruta nos arrebatase a Rodrigo Dalziel y Graciela Ruiz. Nos tenían mal acostumbrados. Fuese en una audición coral, en una clase o en un simple encuentro, sus capacidades de articular sonidos tersos, amables, profundos, nos seducían en cada presentación, en cada tarea emprendida mancomunadamente, en cada charla de café tomado mesa de por medio. No eran sonidos cualesquiera. Eran armónicos, melodiosos, polifónicos, musicales. Eran la fuente y la entrega de un arte lo suficientemente reconocible como para que, por ese arte, Rodrigo recibiese una honrosísima distinción, la de Ciudadano Ilustre de Bariloche. Hace un año ese torrente sonoro se detuvo. Los extrañamos. El silencio que hoy impera en torno a ellos resulta tan audible como los chispazos corales y literarios con que entonces esos artistas entrañables nos acariciaban el alma. Algunos amigos, en su memoria y para no quedarnos meramente en la desolación, intentamos encarar un camino, el de avanzar, conjuntamente con las autoridades, en la implementación de una política de Estado que conduzca a la desaparición de las causas de accidentes como el sufrido por ellos. En eso estamos. Cualquiera que extrañe aquellos sonidos puede sumarse. Vale la pena. María Teresa Del Viso, DNI 10.388.602 Bariloche
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora