Riego gravitacional: parte de la historia productiva de la región

La modalidad sigue siendo clave en la actividad frutihortícola. La importancia del riego no radica sólo en lo ambiental, sino en la matriz social conformada alrededor de la actividad, con el esfuerzo de productores y organismos a lo largo de los años.



En el marco de un proyecto de Profeder, desde hace seis años se articulan acciones entre el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro, el Consorcio de Riego de Campo Grande y la Agencia de Extensión Rural del INTA de Cipolletti, para mejorar aspectos técnicos y organizativos en la gestión del agua de riego.

Como parte de la Segunda Jornada a campo de Riego Gravitacional realizada en Campo Grande, en la que participaron productores frutihortícolas, regadores de empresas, responsables de consorcios de riego, tomeros y equipos técnicos interinstitucionales, se concretó una evaluación del sistema. Se trabajaron aspectos orientados a que el productor pueda mejorar los canales internos de las chacras, la regulación de sus derivaciones a la unidad de riego y otras obras que no requieren demasiada inversión, con el objetivo que el mismo pueda hacer del riego una gestión sencilla y controlada. La capacitación brindada contó con la presencia de gente procedente de localidades ubicadas desde Villa Regina hasta El Chañar.

El área de trabajo se centra en la porción rionegrina del bajo Neuquén, que incluye las tierras de regadío en los ejidos de Campo Grande, Cte. Cordero, Cinco Saltos y Cipolletti, con una superficie empadronada 11.927 has, 248 Km de canales secundarios y terciarios y 175 Km de cauces colectores. Estos datos reflejan parcialmente una realidad atravesada por la tensión dinámica del cambio de uso irreversible de las tierras de regadío con la urbanización, las áreas de servicios y la actividad hidrocarburífera. En el uso del suelo agrícola, adquieren importancia creciente la diversificación de cultivos con diversas necesidades y la exigencia de compatibilizarlas desde la operación de los sistemas de riego.

El riego gravitacional no es obsoleto, en el Alto Valle el agua es abundante y de calidad y podemos hacer un uso eficiente del sistema existente mejorándolo. Las obras del sistema de riego en el Valle, que atesoran más de cien años de prestación del servicio al sector productivo, han sufrido a lo largo del tiempo y producto de situaciones de crisis, el abandono parcial de su mantenimiento. Esto deja en evidencia la necesidad de mejorar aspectos y es allí donde surge la importancia del riego gravitacional, con diferentes componentes, uno muy fuerte de trabajo artesanal, vinculado a la acción de actores como regadores y productores y otro social, vinculado al entorno de cada chacra desde la bocatoma hasta el predio productivo. En este eslabón cobra fuerza el consorcio, organización de regantes, que intermedia, administra y cogestiona el acceso al agua para riego.

Las tierras del Valle, gracias al regadío, dejan al descubierto un “trabajo social acumulado de muchas generaciones,” que han aportado trabajo y valor a las mismas, dando como resultado un suelo superior al original, en términos de calidad por su materia orgánica. Cobra un valor sustancial el uso del suelo, apareciendo la tensión rural-urbana y la importancia de la articulación entre consorcios y municipios con una mirada común para, por ejemplo, efectivizar la funcionalidad de sistemas de desagües, hecho que quedó en evidencia en las tormentas del año 2014 y las recientes en el mes de octubre. Que estos sistemas funcionen adecuadamente es un beneficio para el medio rural productivo y el urbano, a fin de mitigar los efectos de las lluvias. Suelen aparecer conflictos en esta convivencia, como el taponamiento de canales por basura; sin embargo en ese entramado de intereses, es un aspecto positivo, que un adecuado mantenimiento de las colectoras, aporte beneficios en diferentes situaciones.

Existe un escenario alternativo a la pérdida de una fertilidad socialmente construida en el que, desde las instituciones técnicas y gubernamentales, debemos resignificar este beneficio para nuestras comunidades.

El dato

Datos

11.927
Las hectáreas productivas empadronadas, junto a 248 km de canales secundarios y 175 km de cauces colectores.

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