Ema, una gran compañera de vida

Es una golden de un año, entrenada como perra de asistencia. Desde hace semanas convive con Benjamín, un niño con autismo.

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La familia conoció a Ema en el taller Huellitas, donde Benja hace terapia. Fue una conexión mágica.(Foto: matías subat )

“Juntos”.

Escucha Ema, una golden de un año entrenada como perra de asistencia, e inmediatamente sabe que debe ir hacia donde esté Benjamín, un niño de once años que tiene autismo.

“A Benja le cuesta que entren a su pieza. Ni nosotros. Vos estas en su pieza, o se va, o te echa, o llora. Y desde que está con Ema duermen juntos. Esas pequeñas cosas que para nosotros son re importantes”, aseguró Fernando Vogt, su papá.

Se conocieron en el taller Huellitas, donde el niño realiza terapia asistida con perros. La entrenadora, Stella Maris González, advirtió la relación entre ellos y fue por eso que se lo entregó a su familia hace tres semanas. Al principio estaba horas, luego días, hasta que se convirtió en el cuarto integrante de la cálida casa del barrio Mariano Moreno.

“Ver que está tan conectado con Ema me parece una maravilla”, señaló González. Aseguró que el entrenamiento comienza entre los 45 y los 60 días de vida del perro. “Es diferente a una mascota, se prepara a un perro de trabajo. Cuando forman ese vínculo son inseparables. Se entrenan para chicos con discapacidad motriz y con autismo”, indicó.

Andrea Duca, mamá de Benja, contó que con la perra tuvo contacto físico y visual. “Los chicos con autismo no te miran, y a él le cuesta mucho mirar”, agregó Fernando.

“La llevamos a todos lados: si salimos a pasear, la subimos a la camioneta. A él le gusta patear, una pelota o un tarrito, y Ema va atrás jugando. La acaricia, la besa. Él tenía problemas de sueño. Si están en la pieza, y se enoja, se tranquiliza con ella, hasta se queda dormido”, explicó Andrea.

Fernando dijo: “Lo que también vimos es que Benja en la cama patalea, y él está calmado con el tema de no pegarle a Ema, él mismo no está pataleando tanto.”

“A los tres nos hizo bien Ema. Es hermosa, estamos re contentos. Con Benja probamos tantas cosas. Querés venir más rápido a la casa para poder compartir con ella”, sumó.

Los papás de Benjamín supieron que tenía autismo tempranamente. Asiste a una escuela especial, pero además practica equinoterapia, va a la pileta y hace actividad física en Neuquén Deporte y Discapacidad (Neudedis). “Es re difícil, pero nosotros por suerte nos pudimos acomodar”, afirmó Andrea.

“A mi como papá me costó más. Mi señora en eso es una genia. Él lo que tiene lo tiene, nosotros ya sabemos, y hace todo lo que tiene que hacer”, acotó Fernando.


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