Emoción y lágrimas en el primer cumpleaños de la hija de Toconás

La beba del tripulante rionegrino del ARA San Juan recibió en Mar del Plata la visita de sus tíos de Sierra Grande. Nació cuando se cumplían cinco meses de la desaparición del submarino.



Siempre fue la parte luminosa de esta historia. La que alumbró el camino cuando todo era abatimiento. Y, aún hoy, sigue encendiéndose en los momentos más oscuros. Porque no sólo lleva la claridad encerrada en su nombre. Sino que guarda un sol en su sonrisa y en sus ojitos inocentes.

Se trata de María Luz Toconás, la beba de Mario, el tripulante rionegrino entre los 44 que perdieron la vida en el submarino ARA San Juan. La nena, que el marino no llegó a conocer, nació en 2017, justo el día en el que se cumplían 5 meses de la desaparición de la nave, que fue hallada hundida en noviembre de 2018.

Y el 15 de abril último cumplió un añito. Una semana antes de que su mamá, sus tíos y su abuelo accedieran a ver, a través de videoconferencia y junto a los familiares de las otras víctimas, las primeras imágenes de cómo quedó el ARA en el fondo del mar.  Tras la implosión que se presume que ocasionó el siniestro. Esas imágenes que, desde lo emotivo, enfrentaron por primera vez a los Toconás con la contundencia de la muerte.

Fueron momentos muy fuertes. Empezamos con la alegría del primer añito, mezclada con esa ausencia tan grande”.

Miguel, uno de los seis hermanos de Mario.


“Viajamos a Mar del Plata para festejar el primer año de la nena. Y no lo podía creer. Por momentos pensaba que era imposible que mi hermano no estuviera ahí, abrazando a su hija. Que no la pudiera ver. Fueron momentos muy fuertes a lo largo de toda esa semana. Empezamos con la alegría del primer añito, mezclada con esa ausencia tan grande. Y después, en la videoconferencia del martes 23, pudimos ver cómo quedó el submarino. No podía parar de pensar que entre toda esa porquería en la que se convirtió el ARA estuviera Marito” dijo Miguel, uno de los 6 hermanos del submarinista.

Los preparativos del festejo fueron intensos. Los Toconás, que en su mayoría viven en Sierra Grande, llegaron a la ciudad turística en la que residía su hermano para reunirse con su cuñada Ruth, la nena y su hermanito  Ryan, de 10 años. El cumple de la beba fue un lunes, pero el domingo se realizó la celebración familiar. Y, al martes siguiente, tuvo lugar la videoconferencia. Que Ruth vio en su ciudad, Miguel en Buenos Aires y el resto de sus hermanos en Viedma.

“La emoción en el cumpleañitos fue mucha. Estaba Ryan y yo quería sacarle una sonrisa, distraerlo. Las últimas veces que había visto a toda la familia junta fue cuando tuvimos la noticia de la desaparición y todos nos trasladamos a Mar del Plata. Por eso por ahí lo pescaba distraído, se quedaba pensando… Es que es tan duro asumir que su papá no va a volver. Si como grandes no lo asimilamos imaginate él…”, se conmovió Miguel.

Hablar de María Luz, la beba, lo conmueve también. “Está hermosa la gorda. Mi hermano hubiera estado re pegote con su nena. Hubiera tenido la parejita” completó. Y recordó el rol de la pequeña en esta historia. Que estuvo allí, alumbrándolo todo desde antes de su nacimiento.

“Las únicas que sabían del embarazo más allá de Ruth eran dos de mis hermanas: Rosana y Alejandra. Los varones, nos enteramos con la noticia de la desaparición del ARA. Otra vez, como en la semana del cumpleañitos, la alegría más grande junto a la angustia mayor” sintetizó Miguel.


“Es que mi hermano se embarcó cuándo Ruth estaba casi de 4 meses- explicó el hombre- Él, al regresar, nos iba a contar que su mujer esperaba otro hijo. Y mi cuñada se enteró del sexo de la bebé cuándo él ya estaba a bordo. Hablaron por teléfono. Pero Marito no quiso que le contara. ‘Me lo decís cuando llegue. Que sea una sorpresa. Quiero saberlo al volver’ nos contó ella que acordaron en esa charla. Pero al final no regresó nunca…” se quebró el rionegrino. Hoy, la nena simboliza la esperanza que la familia invoca para salir adelante. “Es nuestra Luz. Llegó cuando todo era tragedia y cada día nos hace pensar en seguir. Si estamos de pie y peleando porque se haga Justicia es por ella. Por ella y por Ryan” finalizó el hombre.


Apuntes sobre las fallas del ARA San Juan


- La libreta de Mario Toconás: El único submarinista rionegrino siempre la llevaba a bordo y en ella consignaba cada una de las fallas que detectaba en el ARA San Juan. Escribía a mano. Y tomaba imágenes de esas notas con su celular. También fotografiaba las fallas. Luego, subía todo a su computadora hogareña. Días después de la desaparición de la nave, Ruth, su esposa, recordó que su marido había descargado en su computadora el contenido de su teléfono. Y dio con esas imágenes. “Río Negro” difundió parte de ese contenido de manera exclusiva, al cumplirse un año de la desaparición, en noviembre de 2018. Finalmente, ese material fue llevado a la Justicia y se adjuntó a la causa.

- Las viudas de los 44 submarinistas: Entre ellas la de Mario, aún perciben los sueldos de sus parejas, pero sólo cobran el básico, que está muy lejos de las sumas que percibían cuando sus cónyuges estaban en vida y en plena actividad. Esas cifras, según informó días atrás Luís Tagliapietra, el abogado patrocinante de gran parte de los familiares, rondan los $22.000. Una vez que accedan al cobro de las pensiones ese monto representará sólo el 80% del sueldo. Cuando cobren los seguros de vida tampoco las sumas serán altas, ya que rondarán los $50.000.


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